El Clarín / Los chistes pueden ser graciosos (dependiendo de varios factores) o pueden serlo de mal gusto. Se sabe que no hay límites para el humor, o al menos, si los hay, nadie los respeta. Pero, como alguna vez dijo Freud, el chiste es, como los actos fallidos, una de las maneras en que el subsconsciente puede manifestarse. Pero, entonces ¿qué oculta?

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Madeleine A. Fugère, psicóloga y profesora de psicología de Eastern Connecticut State University, en Estados Unidos, recopiló e n una columna publicada en Psychology Today cinco usuales bromas que se suelen hacer sobre el sexo en el matrimonio y describe cómo esos chistes “ocultan” misterios de las relaciones.

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1- “El matrimonio afecta a la pasión. De repente te descubres en la cama con un hermano”

Bueno, entre vivir juntos y estar casados no hay una gran diferencia, ¿no? Simplemente, existe un papel más en algún archivo que afirma que nuestra situación legal ha cambiado. Parece ser que en realidad cambian más cosas, como asegura la autora: basándose en las investigaciones de Scott T. Yabiku y Costance T. Gager , dar ese gran paso por el que los suegros rezan cada noche merece la pena, ya que las parejas casadas reportan una mayor felicidad. Además, en el caso de que la vida sexual no vaya muy allá y la frecuencia de los encuentros se haya reducido sensiblemente, es más probable que la relación fracase si uno no está casado, quizá porque consideran que las ventajas de la relación son otras. Así que parece ser que está muy bien acostarse con un familiar, a poder ser, con el que no tengas ninguna relación de sangre.

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2- “El sexo cuando estás casado es como ir a la tienda 24 horas: no hay mucha variedad, pero a las tres de la mañana siempre está abierta”

Solemos identificar el matrimonio (y, en definitiva, las relaciones a largo plazo) con el tedio sexual. Como recuerda Fugère, así suele ser: la novedad desaparece y ya sabemos de antemano quién va a meter el qué en qué agujero y en qué posición. Una investigación publicada en Journal of Marriage and Family , señala que los casados suelen necesitar menos relaciones para sentirse satisfechos. ¿Un truco para disparar la vida sexual? Divorciarse y volverse a casar: como aseguraba la misma investigación, aquellos que rehicieron su vida con otra pareja multiplicaron la frecuencia de sus relaciones, tanto por pasiva (es posible que la fuente del deseo se hubiese secado) como por activa (quizá, en esta nueva relación, se buscaba una pareja más fogosa).

3- “Alguna gente dice ‘sexualmente es más excitante cuando eres soltero’. No sé, ¿has probado a hacer el amor con dos hijos en la misma casa?”

Muchas parejas achacan a su descendencia las dificultades que experimentan a la hora de acostarse con su pareja: pueden entrar en cualquier momento en la habitación experimentando una extrema versión de lo que Freud llamaba la escena originaria, estás agotado de aguantarlos -perdón, cuidarlos- durante todo el día, no puedes hacer mucho ruido. Como recuerda la terapeuta, este chiste de Jeff Foxworthy (un monologuista americano de envidiable mostacho) recoge bien lo que investigaciones como la de Yabiku y Gager han demostrado. Aunque aún mejor es la frase de su amigo Matt a su mujer: “Esta noche no me apetece, cariño. Estoy tan cansado que solo quiero irme a dormir y soñar que hago el amor contigo”.

4- “Los gays también tienen derecho a estar tan tristes como el resto”

En la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. Sin embargo, los hombres homosexuales tardan más tiempo en notar los devastadores efectos del matrimonio sobre el deseo. Como sugirió una investigación realizada por Letitia Anne Paplau de la Universidad de California , las parejas de hombres gays son los que hacen el amor con más frecuencia, seguidos por las parejas heterosexuales y, en último lugar, por las parejas lesbianas. ¿Por qué? La autora señalaba que todo se explica a la mayor urgencia sexual de los hombres.

5- “¿Qué es sexo seguro para un hombre? Cuando su mujer está fuera de la ciudad”

Como recuerda la autora aludiendo una vez más al trabajo de Yabiku y Gager, aquellas parejas que viven juntas tienen más posibilidades de ser infieles que las que se han casado.