Arepa Herald / Ser madre es una de las experiencias más enriquecedoras que una mujer puede tener en su vida. Gestar un bebé no es apenas transformador, sino que tener en tus brazos un humanito que depende de ti para todo es uno de los capítulos de la vida que más no enseña lecciones de superación, entrega y amor incondicional. Parece que todos los miedos desaparecen de un momento a otro gracias al instinto maternal de cuidado y esmero extraordinarios. Mira qué otros aprendizajes te puede proporcionar el nacimiento de un hijo .

1. Amar incondicionalmente No importa el sexo, el tamaño, el color ni la raza del bebé que nació. Quien se torna madre ama a su hijo incondicionalmente, independientemente de la cantidad de trabajo que le genere, del sueño del que se prive y de que él sólo mama, hace popó y duerme durante los primeros meses. Él es tu nuevo y más grande amor.

2. Que tu madre fue una guerrera Tú no tienes ni idea de lo que tu madre pasó para criarte a ti y a tus hermanos hasta que lo viven en tu propia piel. Todo el periodo de gestación que puede ser delicado, las horas de parto, la adaptación a lo nuevo, el aprender a amamantar y cuidar de un nuevo integrante de la familia, todo eso prueba lo batalladora que ella fue.

3. Que eres capaz de morir por alguien Es la primera vez que tienes la real sensación de que serías capaz de dar tu vida para salvar la de otra persona. Suele ser un amor irracional así cuando te enamoras por alguien, hasta que tu bebé esté en tus brazos. Entonces entiendes que el amor por tu compañero, que creías que era el más grande del mundo, no es tan instintivo después de todo.

4. Que no hay por qué sentir asco de nada Se terminaron todas las restricciones que tenías en relación a la limpieza de algunas cosas. Pierdes el asco que tenías por aquellos fluidos no muy aromáticos del cuerpo como la orina, el popó y el vómito, por ejemplo. Se transforma en parte de tu rutina enfrentarse a la higiene del bebé y ya ni te acuerdas lo mal que te ponías cuando tenías que limpiar ese tipo de cosas antes.

5. Que dormir es una dádiva individualista Ya no hace parte de tu vida el decidir cuándo vas a dormir o despertar . Ni cuánto puedes dormir, aunque sea feriado o final de semana. Ahora tu reloj está determinado por el tiempo biológico de otra persona que, en sus primeros meses de vida, es casi un apéndice de tu cuerpo. Es él quien manda y desmanda la forma en que vas a vivir por las próximas, tal vez, décadas.

6. Lo mágico que es proveer vida y alimento con tu propio cuerpo Esta es una de las sensaciones más poderosas que puedes tener cuando tienes un bebé. Además de haberle dado la vida en tu vientre, hasta los primeros seis meses de vida, tu cuerpo es capaz de proveerle todo lo que necesita: regazo, calor y alimento. No es necesario comprar ni cargar nada, tú eres todo lo que él necesita y le basta.