El Colombiano / La importancia del ejercicio durante el embarazo va más allá de las facilidades que puede traer en el momento del parto; la actividad física prenatal beneficia también la salud mental de las futuras mamás que, llenas de miedos y expectativas, atraviesan uno de los cambios más grandes de sus vidas. Por eso, más que tener un parto menos complejo, evitar el sobrepeso o recuperar la figura más fácil, las mujeres se valen de la actividad física como puente para manejar sus temores, para controlar los cambios de temperamento y, de esta forma, llegar al punto donde está el equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Antes de iniciar este proceso es indispensable no creer en lo que se dice sobre el ejercicio prenatal; hay quienes afirman que son abortivos o que alteran la posición del bebé. Todo esto es falso. El ginecólogo Jorge García explica que 30 o 40 minutos de actividad física, tres o cuatro veces por semana, son lo ideal. “Hay que dejar a un lado todos esos mitos sobre el ejercicio que, más que ser perjudicial, es bueno para el piso pélvico, para evitar el sobrepeso, la incontinencia urinaria y mantener alertas a las mamás. Se van a sentir muchísimo mejor”. Es evidente la diferencia cuando se analiza a una mujer embarazada que lleva una rutina de ejercicios con una que no lo tiene como prioridad, “en el parto les cuesta mucho más mantener la respiración, pujar, no tienen tanta energía”, expresa García.

El yoga es una de las actividades físicas más populares entre las nuevas mamás, lo acompañan la hidroterapia y la natación. Estos son ejercicios que preparan a las mujeres desde adentro hacia afuera, porque antes de entrenarse físicamente es indispensable alcanzar un grado de inteligencia emocional.

Yoga prenatal

“Este tipo de yoga es una manera de trabajar todo el cuerpo, todo el ser. Va desde el trabajo físico, como forma de preparar a las mujeres para el parto, hasta el mental dejando a las mamás felices y sobretodo tranquilas”, explica la maestra Danit Lauren.

Para ella, las clases son espacios donde las mujeres asimilan los cambios, canalizan las energías y los pensamientos: “El yoga también sirve para sentir y reconocer la madre que se está formando, escuchar los mensajes del cuerpo y del alma mientras entra en comunión con el bebé. Aquí la mamá escucha su voz interior y la sabiduría de su cuerpo, lo transforma, también cambia su identidad, su mirada; el yoga busca que la mujer sea consciente de todo esto, que deje los traumas y problemas. Limpia el subconsciente a través del cuerpo”. Otro de sus propósitos es la unión, sea entre el cuerpo y la mente o entre la mamá y el bebé, y para lograrlo, es necesario llevar un embarazo tranquilo. “El estado mental de las mujeres embarazadas es muy importante porque impacta directamente al bebé. Cuando hay mamás muy relajadas los bebés salen muy tranquilos, pero si la mujer está aún con miedos o perturbada, el bebé también lo va a sentir”, remata Danit.

Recomendaciones

– El yoga trabaja desde el sistema endocrino, el sistema nervioso, hasta el sistema circulatorio. Así mismo, evita la hinchazón de los pies, las molestias en la espalda, en el abdomen bajo, en las rodillas y tobillos.

– Es un espacio para compartir con otras mamás, de ver que no son las únicas con miedo y entender que lo que les puede estar pasando también les sucede a otras, que es normal. Con ellas pueden intercambiar ideas, historias, aclarar dudas.

– Se recomienda el yoga prenatal una o dos veces por semana. Si la mujer siente la necesidad de seguir puede practicar las rutinas en casa. Se busca que las posiciones sean cómodas, pero que a su vez sean un tipo de reto para la madre.

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Ejercicios bajo el agua

La instructora Mónica Ospina, de la Academia de Natación que lleva su mismo nombre, explica que la mujer bajo el agua puede lograr fácilmente lo que, en ocasiones por su peso, no puede hacer en un gimnasio o en su casa. “Las mamás bajo el agua se desinhiben, sienten que pueden de verdad trabajar con su cuerpo sin ningún obstáculo”.

Además de la libertad y tranquilidad que el agua les proporciona, la actividad física acuática beneficia la salud tanto de la mamá como del bebé. “La relajación las ayuda a acelerar los cambios físicos por los que pasa el cuerpo, también los principales cambios psicológicos”, explica. De igual forma, las mujeres enfrentan mejor el ensanchamiento de la pelvis y los dolores de la espalda baja, que son los más comunes.

“Así mismo trabajan su sistema circulatorio, la fuerza muscular y fortalecen el piso pélvico para cargar bien al bebé. Y algo muy importante: aprenden a controlar la respiración, que es indispensable durante la gestación y el parto. Esto tiene mucha incidencia en el desarrollo del bebé”, complementa Ospina.

Recomendaciones

– El programa está dirigido a todas las madres gestantes, sin embargo, debe tener aval previo del ginecobstetra.

– Está prohibido para las mamás con embarazos riesgoso, las que tienen alergias en la piel o que presenten hidrofobia.

– No importa que no tengan ninguna rutina física o historial de ejercicios. Esto se regula según su propia capacidad física.

– Los ejercicios se hacen al lado del padre o de alguien de confianza. Esto les da una tranquilidad que de inmediato llega al bebé.