El Aragueno / La práctica de actividad física moderada durante el embarazo en una mujer sana con una gestación de evolución normal no tiene ningún riesgo ; de hecho aporta beneficios tanto para la madre como para el bebé.

Aunque las mujeres están preparadas para dar a luz, las condiciones actuales distan mucho de las que tenían nuestras madres, abuelas, etc. Hoy en día, con el cambio de estilo de vida, donde predomina el sedentarismo y pasamos más 8 horas de jornada laboral sentadas, necesitamos más actividad física, que es muy importante en este periodo.

Según la OMS, para cualquier adulto, la actividad física es un factor determinante del equilibrio energético y del control de la masa corporal, con propiedades para la salud como la reducción de la tensión arterial, la mejora en el nivel de colesterol y el control de la hiperglucemia, sobre todo en personas con exceso de masa.

Sin riesgos Existe suficiente evidencia científica que indica que la práctica regular de actividad física moderada durante el embarazo en una gestante sana con un embarazo de evolución normal no tiene ningún riesgo para la salud de la gestante ni del feto. Los beneficios no son solo durante el embarazo sino también en el parto y el postparto.

El embarazo es un momento idóneo para dedicarnos más tiempo a nosotras mismas, y aunque no es aconsejado realizar grandes esfuerzos o deportes de alto riesgo, una vida activa y el ejercicio moderado siempre es una buena forma de estimular nuestra musculatura y sentirnos bien.

Ayuda a prevenir la diástasis abdominal no fisiológica, permite controlar mejor la subida de peso, reduce el riesgo de sufrir hipertensión, preclampsia o diabetes gestacional, mejora el estreñimiento, disminuye la incidencia de incontinencia urinaria tanto en el embarazo como en el post parto y mejora el estado de ánimo.

Pero también hay beneficios para el bebé: Mejora la maduración del sistema nervioso, disminuye la frecuencia cardíaca en reposo, mejora la viabilidad de la placenta haciendo que la entrada de nutrientes y la salida de substancias de rechazo sea más eficiente, y aumenta el líquido amniótico disminuyendo así el riesgo de parto prematuro.

¿Qué tipo de ejercicio se recomienda? Tanto el embarazo como el postparto son momentos importantes para ponernos en manos de profesionales especializados que nos recomienden el ejercicio que necesitamos.

Éste variará en función de sí es nuestro primer embarazo o no, cuánto tiempo ha pasado entre embarazos, qué tipo de partos anteriores hemos tenido, si tenemos problemas de circulación, varices vulvares, diástasis abdominal, hipertensión, la calidad de nuestro tejido conjuntivo, etc.

Pero para ayudar a elegir, mira que sea un ejercicio que incluya: trabajo de la postura, el suelo pélvico, la faja abdominal de forma indirecta, ejercicios de fuerza, cardiovasculares y ejercicios de preparación al parto.

Evite: abdominales convencionales, maniobras de valsalva (aguantar la respiración para mover grandes pesos), impacto, ejercicios clásicos de Pilates, ejercicios que aumenten la presión en la línea alba (flexiones, planchas, etc.)

¿Desde cuándo y hasta cuándo? ¡Desde el primer día y hasta el final! Hay estudios científicos que destacan la importancia de empezar a hacer ejercicio 6 meses antes del embarazo.

Todas estas consideraciones será necesario acompañarlas de un estilo de vida saludable como la nutrición y la reducción del estrés tanto como sea posible.

Vía: Agencias