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Como ya conocerás, para embarazarnos necesitamos que un espermatozoide alcance el óvulo para que pueda ser fecundado. Pero esto, a veces, no es tan sencillo. Podrían existir diversas cuestiones por las que nos cueste más o no podamos ver materializado nuestro deseo y existirían otras opciones, además del coito vaginal, que es el procedimiento biológico natural para conseguir el embarazo. Pero si no es vuestro caso y, aunque os esté costando un poquito, queréis seguir intentándolo sin ayuda médica, conocer cuáles son vuestros días fértiles os puede ayudar y es fundamental para facilitar este proceso.

FERTILIDAD MASCULINA

Conocer los días fértiles de los hombres, aunque sería más apropiado hablar de machos, con cromosomas XY, es muy sencillo. Lo son todos. La espermatogénesis es constante, aunque la calidad del esperma puede que no sea la misma a lo largo de su ciclo vital. Bien por cuestiones de salud, hormonales asociadas a la edad o malos hábitos.

Los espermatozoides pueden vivir dentro del hombre hasta 72 días en condiciones favorables. Para que así sea, se almacenan ‘fuera’ de su cuerpo, en los testículos, pues no sobreviven a temperaturas altas y ahí están más fresquitos. De hecho, llevar calzoncillos o pantalones muy apretados, no es buena idea si se busca descendencia.

Se liberan unos 300.000 espermatozoides en una única eyaculación y alcanzan el óvulo unos 200.000. Sin embargo, solo uno suele fecundar el óvulo, muriendo el resto.

Pueden vivir dentro de la mujer hasta cuatro o cinco días, dependiendo del ciclo menstrual de ésta y la calidad del esperma, aunque 72 horas sería la media de supervivencia. En contacto con el aire los espermatozoides morirían en cuestión de minutos.

Por tanto, si se mantienen relaciones genitales con penetración y eyaculación cada dos-tres días, se aumentan la oportunidades de embarazo.

FERTILIDAD FEMENINA

Las mujeres o hembras, visto desde el punto un punto de vista biológico, desde la menarquía, primera menstruación o regla, solemos liberar un óvulo maduro por ciclo, pero perdemos también unos 1.000 no maduros cada mes.

A partir de las nueve semanas de gestación, un feto con cromosomas XX, hembra, comenzará a producir óvulos. Son las células más grandes del cuerpo humano con 0,14 milímetros y serían 10.000 veces mayores a los espermatozoides. Tendría siete millones de ovocitos en torno a la semana 20 que, al nacer, se reducirán a dos millones. Al llegar la pubertad, en el momento de la menarquía o primera menstruación, dispondrá de unos 400.000.

A partir de ese momento, la reserva de óvulos disminuiría paulatinamente, siendo su edad más fértil desde los 20 años a los 35, con un 40% de probabilidad de embarazo. A partir esa edad y hasta la menopausia, disminuye exponencialmente el número de óvulos y algunos pueden estar dañados. Esto no significa que no sea fértil antes o después de ese periodo. Aunque tengas menos óvulos en reserva y un 25% menos de posibilidades de embarazarte de manera natural, pueden seguir siendo de buena calidad y conseguirlo.

A cualquier edad, conocer tu ‘ventana fértil’ será clave para conseguir el objetivo, tener un bebé.

VENTANA DE FERTILIDAD

Es el momento de mayor fertilidad del ciclo menstrual que corresponde a unos cinco o seis días del ciclo. Finalizando 24 horas tras la ovulación. No significa que no puedas quedarte embarazada fuera de esta ventana, pues podría ocurrir en cualquier otro momento del ciclo, incluso durante el sangrado. Esto se debe a que no siempre se tienen ciclos regulares o podrían producirse ovulaciones espontáneas a lo largo de todo el ciclo.

La ovulación es la que marca nuestro ciclo menstrual y, una vez liberado el óvulo maduro, se degradaría a las 24 horas. Los espermatozoides podrían estar de dos a cinco días esperando al óvulo y en cuanto se libere éste y viaje por las trompas de Falopio, ¡zas! lo fecunda, sin presentarse ni nada.

Por supuesto la regularidad de los ciclos facilita detectar esta ventana de fertilidad máxima y conocer los síntomas de ésta y los métodos de detección, también nos ayudará.

CONOCE TU CICLO

La mayoría reconocemos cuatro fases durante el ciclo, que puede ser de entre 21 y 35 días, siendo el promedio 28 días o cuatro semanas.

1. La fase de sangrado marca el primer día del ciclo con el primer manchado. Es cuando decimos que estamos menstruando o con la regla.

2. La fase posmenstrual presenta el endometrio renovado tras el sangrado.

3. La fase de ovulación libera el óvulo maduro para poder ser fecundado.

4. La premenstrual, que tiene bastante mala prensa y solemos vivir peor, pues se suele asociar al conocido comúnmente como Síndrome Premenstrual. Te aseguro que no es tan mala esta fase como la pintan o la sientes.

Sin embargo, para detectar nuestra ovulación o ‘ventana fértil’, dividiremos nuestro ciclo en estas dos fases: folicular y lútea.

La fase folicular abarca desde el primer día de menstruación hasta mitad de ciclo, donde se produciría la ovulación. En un ciclo regular de 28 días sería hasta el día 14, por tanto. Si el ciclo es saludable duraría de 12 a 25 días. Si fuera un ciclo corto, de 10 días, por ejemplo, podría liberarse un óvulo inmaduro o con problemas cromosómicos. Y si fuera largo, de más de 25 días, aunque no parece afectar a la posibilidad de embarazo y viabilidad, puede tarde porque haya intentado ovular tu organismo pero no lo consiga. Esto se puede deber a el Síndrome de Ovarios Poliquísticos, pero también al cambio hábitos o al estrés, por ejemplo.

La fase lútea abarcaría, por tanto, de 10 a 16 días, habitualmente 12-14, comenzando tras la ovulación y finalizando el primer día de sangrado. Si esta fase fuera corta, menos a 10 días, podría impedirse que se implante el óvulos de haber sido fecundado, pues indica niveles bajos de progesterona. Y si fuera muy larga, de más de 16 días, probablemente indicaría embarazo.

DETECTA TU OVULACIÓN

Pero no te líes mucho y detecta tu ‘ventana férti’ ayudándote con aplicaciones gratuitas como WOOM.

También podrías utilizar otros métodos naturales basados en diversos síntomas, generalmente usados para el control de la natalidad.

El de la Temperatura Basal, pues aumenta uno o dos días antes de la ovulación. Tendrías que tomarte la temperatura cada día al despertar y ser totalmente constante en ello.

El método de Ogino-Knaus, donde se realiza un cálculo matemático, pero recuerda que no te enterarías de las variaciones por estrés u ovulaciones espontáneas.

Si presentas ciclos irregulares te serviría más el el método de ovulación Billings o del moco cervical, donde se identifican los patrones de fertilidad e infertilidad potencial a través del flujo. Aparecería transparente, filante o haciendo hilos, similar a la clara de huevo crudo, durante tu ventana fértil.

También existen tiras reactivas de ovulación que te avisarían el día que ovulas orinando sobre ellos.

Y algunas mujeres notan más o menos dolor al ovular, pero pueden confundirse con gases, por ejemplo.

Sí, lo sé, con el ritmo de vida que llevamos a veces no tenemos tiempo para tomar tantas medidas y todas requieren entrenamiento. Si necesitas ayuda para esta labor, existen medios inteligentes para monitorizar tu ciclo y harían el trabajo por ti, como la pulsera AVA. Detecta en tiempo real tu ventana fértil con solo llevarla puesta Y mide hasta 9 parámetros relacionados con tu ventana fértil como el sueño, la temperatura, la frecuencia cardiaca en reposo y tu grado de estrés fisiológico, entre otros más elaborados como la perfusión y la bioimpedancia. Te explicarán qué son y para qué sirve medir cada uno de ellos.

Mucho que aprender de estos nuevos inventos que nos facilitan la vida y nos ayudan a ser madres, ¿verdad?