A Tu salud / Se habla mucho de la rebeldía de los adolescentes , de las dificultades que los padres tendrán asociadas a esta etapa de la vida, pero más que nada asociadas a la dificultad que aparentemente tendrán para el seguimiento de las normas y límites dentro del hogar. No obstante, se habla menos de la primera ilusión, del primer amor, del enamoramiento, del noviazgo, como si hablar sobre este tema generara una repercusión negativa en el hogar y en la vida de los jóvenes.

Una de las hipótesis asociadas a esta situación es que para los padres puede resultar duro darse cuenta que su pequeño ya no es tan pequeño, que sus únicos amores ya no son sus padres, sino que ¡Oh sorpresa! mi hijo o hija está enamorado y eso implica que hay otro joven del cual él o ella está interesada.

Además, del temor que implican las consecuencias que puede acarrear “el enamoramiento”, al menos desde la mente del adulto (y desde la realidad, porque no es ajeno que el embarazo adolescente es un tema que debe ser abordado); y el hecho de que nuestros hijos crezcan nos hacen ver que nosotros también y que mientras ellos se convierten en jóvenes y luego en adultos jóvenes, nosotros ya hemos dejado esa etapa y comenzamos a ver en el espejo el paso del tiempo.

Estas son cosas a las que todos nos enfrentamos y un hijo adolescente nos lo pone en frente, cual espejo.

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Ahora bien, así como tu viviste tus etapas para llegar a lo que eres hoy, tu hijo también lo hará y hoy te dejaré algunas claves puntuales, que no buscan ser exhaustivas (y tampoco las únicas formas de manejarlo), pero sí una guía para comenzar a abordar este tema tan importante con tus hijos, ya que tenemos que recordar que el adolescente estará explorando el mundo de los adultos, tal como un niño pequeño exploraba el mundo y quería conocer todos los rincones de la casa, solo que en esta oportunidad, ese mundo de los adultos implica serias consecuencias de las cuales, por ser adolescentes no se estará del todo preparado para asumirlas.

Entonces ¡Manos a la obra!

? Está presente, interesado y pendiente, pero sin sobreproteger y controlar – Trata de no pasar la delgada línea entre uno y otro.

? Enseña a tus hijos a manejar el fracaso y la desilusión . Recuerda dar el ejemplo de valor y confianza hacia el futuro.

? Sé coherente . Insisto, recuerda dar el ejemplo. Puedes decirle que hay que conocer a una persona, conocer sus gustos, etc., pero en el hogar, eso no es lo que quizás haya visto.

? Revisa tu propio concepto sobre el amor . Evita dejarte llevar por prejuicios y no descuides la objetividad. Decirle “Todos los hombres son malos, o unos infieles” o “Ellas te harán llorar y yo nunca lo haré”, es distorsionar su imagen, desde tus miedos y tu experiencia ¡Mosca!

? Pon límites y habla desde la realidad – No porque hables sobre este tema quiere decir que aceptarás que tu hija o hijo tengan novios a los 11 años. Una cosa es poder conversar sobre lo que siente y otra también el hablar sobre postergar situaciones que puedan ponerlos en riesgo ante las pocas habilidades que se tienen para poder manejarlas, además de conversar sobre lo que implica el noviazgo y el concepto que tu hijo o hija puedan tener al respecto. Para algunos implica por ejemplo la posibilidad de poder besarse y acariciarse, para otros, es el compartir con alguien especial, esto debe conocerse y definirse, pero también, desde el límite, incorporar en el hogar en qué momento será más idóneo el que tu hijo se enfrente a las responsabilidades que implica esta situación.

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? Infórmate al respecto. Revisa tus conceptos y verifica si eres capaz de responder preguntas sobre este tema, sino, puedes acudir donde un profesional que oriente al grupo familiar.

? Busca tener acceso a la información que les llega por Internet, medios audiovisuales, entre otros . Las investigaciones en nuestra población indican que 51% de los adolescentes buscan en Internet, 33 % en redes sociales y apenas un 22 % de los jóvenes piensan que pueden buscar ayuda y hablar sobre el tema con sus familiares.

? A lo largo de la crianza hay que hablarles de la importancia de cuidar su cuerpo, su salud y del valor de decir NO (Esto pasa por nosotros, por aceptar también que nuestros hijos nos digan NO).

? Recuérdales el valor y el respeto que merecen los seres humanos. Trabaja desde pequeños la empatía y el ponerse en los zapatos de los demás.

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? Analiza y habla con tus hijos sobre la presión grupal – Esta es una variable importante durante esta etapa y no debe dejarse pasar.

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? Hazles preguntas sobre el tema. Interésate en saber qué piensan, qué saben, esto te dará la oportunidad de conocer sus pensamientos y poder actuar para generar confianza.

Háblales en un lenguaje que conozcan. Evita ponerte tan abstracto, habla de sentimientos, pensamientos, sensaciones. Conoce las formas en la que los jóvenes se hablan, esto no es ser permisivo, sino encontrar la forma de llegar y poder hablar sobre el tema. Por ejemplo, en consulta he aprendido que hay diversas formas que describen los jóvenes de interacción entre ellos, por ejemplo “el cuadre”. Al saberlo, puedo actuar y conocer qué piensa el adolescente sobre ello.

? Evita llevar el tema a algo meramente físico , es decir, esto no implica nada más la madurez biológica, sino también emocional, temas como el proyecto de vida y la responsabilidad y roles de ser padres y pareja que a los 12 años tu hijo o hija ya debe conocer.

? No olvides, conversar también sobre otros temas que muchas veces ante la ilusión y los cuentos de hadas dejamos a un lado, por ejemplo las posibles señales de maltrato en el noviazgo: celos, control y frases que hacen mella en la psique y autoconcepto del joven.

? En la misma línea del punto anterior, está pendiente de las redes sociales y el uso del teléfono . Habla sobre este tema con tus hijos y sobre la exposición de su cuerpo y conversaciones sobre temas ante los cuales probablemente estará poco preparado.

Como ves, no es algo de una sola vez, es algo que desde pequeños se puede ir desarrollando y trabajando, pero no olvides.

¡Nunca es tarde! ¡Puedes comenzar hoy!