Venevision / En mis ya más de veinte años acompañando a personas de diferentes países y culturas a despertar a su felicidad, hay una serie de patrones que siempre me encuentro entre mis alumnos: sufren en su relación con papá, con mamá o con los dos.

 

La relación con papá es una de las más importantes y que más va a influir en nuestra vida adulta. Antes de nacer escogiste a un papá cuyos comportamientos, los negativos, se parecían a los que tú habías decidido no seguir manifestando en esta vida. Escogiste a papá para que por un lado, al verle, pudieras tener siempre presente qué no hacer y por otro para servirle de ejemplo de que sí, de que es posible hacer cambios favorables y salir de ese patrón oscuro en el que él mismo estaba sumido.

 

Pero, desde tu ya más tierna infancia los mensajes que tú, como todos, habrás escuchado te habrán incitado, sin duda, a imitarle y a parecerte a él en lugar de aprovechar el ejemplo que te estaba dando para poder iluminar tu oscuridad y así seguir tu natural proceso evolutivo.

 

Al crecer confundimos a papá con el Padre Creador . Le conferimos cualidades divinas y luego, al llegar a la adolescencia (o incluso antes), nos damos cuenta de que ese hombre al que habíamos endiosado es solo un humano, no es en absoluto perfecto. En ese momento comenzamos a sentir rabia, enfado y decepción contra aquel que nosotros mismos habíamos escogido para que nos sirviese de ejemplo. Por lo general, nos enfadamos y criticamos en él, precisamente esos comportamientos que nos molestan por parecerse a los nuestros.

 

Armonizar tu relación con papá pasa necesariamente por verle como lo que es en realidad: un ser humano que como tú se ha olvidado de quién es, que como tú es luz y oscuridad, que como tú es hijo de los Padres Creadores.

 

Querer a una persona pasa necesariamente por verle como es, solo desde ahí puede surgir el cariño y el amor. Y si las experiencias o circunstancias impiden que pueda haber una relación desde el cariño, entonces asegúrate de que no haya ningún tipo de rencor, rabia o frustración hacia aquel que fue el fabricante de tu cuerpo.

 

Y tú… ¿has sido un ejemplo para papá o por el contrario desde el olvido y la falta de comunicación con tu ser le has estado imitando? Sea cual sea tu respuesta no pasa nada, siempre hay tiempo para cambiar de dirección.

 

Fuente: Inspirulina.com

Por: Anne Astilleros