La Verdad de Monagas / Con las energías al máximo, hombres y mujeres de todas las edades se ejercitan con máquinas, caminan durante varias horas ymoldean así brazos y las piernas. El calor corporal aumenta mientras los músculos logran definición y las calorías se reducen a cero. El resultado es satisfactorio: todo se logra dejando la ropa empapada de sudor.

Sigue un paso más: hidratarse durante la realización de los ejercicios. “Ingerir agua durante el entrenamiento, tanto como posteriormente, equivale a mantener el organismo en niveles óptimos para continuar la actividad física sin alterar sus funciones -aconseja el entrenador Martín Pereira-. Toda la fortaleza orgánica depende de ello”.

“Las personas que se someten a tratamientos térmicos cómo trajes y máquinas para sudar y perder peso, sólo se deshidratan y su reducción de peso es poco duradera ya que únicamente botaron agua y sales minerales que son vitales para continuar con el ejercicio”, puntualiza la especialista en nutrición deportiva Montserrat Astigárraga.

“Sí, siempre me han dicho que es muy importante tomar líquidos durante los ejercicios -confiesa Romina García, aficionada a los aeróbicos-. No obstante es necesario saber cómo debe ser el consumo, siempre en atención al deporte que se realice. Los hidratantes contribuyen al bienestar del ejercicio”.

Los especialistas recomiendan tomar en cuenta los siguientes factores:

1) Las personas con más grasa tienen menos agua en su cuerpo (55-59%) y los deportistas presentan niveles elevados (60-65%) con hidratación normal.

2) Las necesidades de líquidos y sales minerales dependen fundamentalmente de la edad, el estado fisiológico y las condiciones ambientales.

3) La hiperhidratación puede ser peligrosa: puede llevar a un exceso de sodio en sangre que puede provocar edema cerebral o insuficiencia respiratoria.

4) Al hacer un ejercicio extenuante, el agua que pierde a través del sudor puede oscilar entre medio litro y dos litros por hora, así que necesita reponer los fluidos y sales que pierde.

5) Cada persona es distinta. Algunos sudan más que otros y algunos pierden más sales en el sudor. Debido a esta variación individual, no es posible hacer un cálculo exacto de cuánto debe beber durante una sesión. En general, debería oscilar entre 120 y 150 ml de líquidos fríos cada 10 ó 15 minutos (líquidos más fríos porque suelen ser más agradables y ayudan a bajar la temperatura corporal).

6) No esperes hasta tener sed. Bebe antes de empezar, durante y después del ejercicio.