Los Tiempos / La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de los azúcares añadidos a los alimentos por los fabricantes, los cocineros o los consumidores, debido a los daños que puede causar en la salud un consumo excesivo.

Por tal motivo, es importante conocer su adecuado consumo, efectos en la salud y los sustitutos que existen como los edulcorantes. La nutricionista Rita Medina, experta en el tema, comparte con los lectores seis consejos acerca del azúcar y los edulcorantes.

1. Azúcar en la salud Existe evidencia científica de la relación entre un elevado consumo de alimentos azucarados con una mala salud bucodental, diabetes, sobrepeso, obesidad, asma, trastornos del estado de ánimo, enfermedades mentales, trastornos nerviosos, enfermedades del corazón, cálculos renales, hipertensión o artritis.

2. Consumo abundante y frecuente El verdadero problema reside en el consumo excesivo de alimentos con azúcar añadido, y no recae sobre uno en concreto, en este caso el propio azúcar o los que son ricos en azúcares de manera natural, como las frutas.

Por tanto, el azúcar o los alimentos azucarados de forma natural o artificial no son malos: es su abundante y frecuente consumo el que puede ser o no adecuado.

3. Porción adecuada por persona La OMS recomienda consumir un máximo de 50 gramos de azúcar al día (como máximo el 10% de la ingesta total de calorías diaria). Esa cantidad equivale a 12 cucharaditas para un adulto. Ceñirse a unas 6 cucharillas sería incluso mejor sugiere la organización mundial. El azúcar en la dieta debería proceder de alimentos azucarados de manera natural y no en un 100% de refrescos, golosinas y del azúcar que se añade a cafés y otras bebidas.

4. ¿Dependencia o adicción? Los alimentos placenteros (además de los azucarados, los grasos e incluso los salados) estimulan las mimas vías neurológicas que las drogas. Algunos estudios han demostrado que el consumo excesivo, habitual y prolongado de azúcar consigue a nivel del sistema nervioso central y del comportamiento efectos similares a los de las clásicas sustancias adictivas, aunque a una considerable menor escala, puesto que no genera efectos tan intensos ni dañinos como los que producen otras sustancias adictivas. No es adecuado asegurar que existe la adicción al azúcar ni compararlo con otras substancias adictivas.

5. Sustitutos del azúcar La tecnología alimentaria ha encontrado opciones para edulcorar alimentos que producen menos riesgo de caries y con menor o nulo contenido calórico. Los denominados edulcorantes de sustitución pueden saciar y no aumentar el apetito por productos dulces y facilitan la reducción del consumo calórico. Los edulcorantes pueden ser una estrategia útil en la prevención y el control de la obesidad y la diabetes al ayudar a reducir el consumo de azúcar al tiempo que se sigue consumiendo una dieta apetecible.

6. Tipos de edulcorantes Edulcorantes como el aspartamo, la sacarina, la estevia, el ciclamato o el acesulfame no aportan calorías y tienen un elevado poder edulcorante por lo que pueden emplearse en mínimas cantidades porque su dulzor  es superior al del azúcar. Se encuentran entre los ingredientes más estudiados.  Antes de ser aprobados para su uso en el mercado, los edulcorantes están sujetos a estrictas evaluaciones de seguridad por parte de autoridades normativas en todo el mundo que de forma consistente confirman su seguridad.

ORIGEN DEL GUSTO POR LO DULCE

Merida indica que este aspecto guarda relación con el aprendizaje de sabores, sobre todo durante la lactancia.

La leche materna, de sabor dulce, es el alimento exclusivo de un bebé durante los primeros meses de vida Por ello, el sabor dulce se mantiene aferrado a nuestros gustos durante toda la niñez y, de manera curiosa, vuelve a acentuarse en la vejez debido a una involución o vuelta a la infancia en muchos aspectos que ocurre en esta etapa.