Bolivia / De acuerdo con la Asociación Colombiana de Medicina del sueño (ACMES), existen alrededor de 100 tipos de trastornos que afectan el buen dormir y que no son identificados por las personas. En la actualidad, los trastornos del sueño son asociados como consecuencia del estrés, la depresión o la ansiedad y no como una patología.

Se calcula que los trastornos del sueño afectan al 59,6 % de la población, esto según una reciente investigación publicada en la revista Sleep Science que midió el impacto de los trastornos del sueño en más de 5.000 personas de diferentes altitudes del país.

Especialistas afirman que los trastornos del sueño se agrupan en cuatro grupos: hipersomnia, trastorno del ritmo circadiano, parasomnia e insomnio, este último es considerado el más recurrente en las personas y se define como la dificultad para conciliar el sueño o no tener un sueño reparador a la hora de dormir.

“Despertarse en mitad de la noche, antes de que amanezca o tener problemas para conciliar el sueño pueden ser síntomas de insomnio” , aseguró la doctora Karem Parejo, presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina del sueño luego de afirmar que esta enfermedad puede causar fatiga durante el día, y reducir la calidad de vida.

Un estudio publicado por la revista Sleep analizó los hábitos a la hora de dormir de 1.741 hombres y mujeres y concluyó que quienes dormían menos de seis horas tenían un mayor riesgo de morir y tan solo después de una noche, presentaban pérdida de parte del tejido cerebral.

Algunos expertos aseguran que una de las consecuencias de la falta de sueño es el aumento del riesgo que tienen las personas de padecer enfermedades crónicas tales como la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades psiquiátricas.

La cantidad de horas de sueño que una persona requiere varía según las características de cada individuo. Se estima que la mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas de sueño por cada seis horas de actividades continuas. Los recién nacidos, por otro lado, duermen entre 16 y 18 horas al día, y los niños y adolescentes en edad escolar necesitan, por lo menos, 10 horas de sueño todas las noches.

Dormir bien es uno de los tres pilares fundamentales para tener una vida saludable además de una dieta equilibrada y ejercicio regular. Algunos expertos relacionan el sueño con la producción de melatonina, hormona controlada por las condiciones de luz y oscuridad, donde la oscuridad aumenta su producción y la luz regula la misma.

Al respecto, el Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, publicó una Guía para un Sueño Saludable donde sugiere algunas recomendaciones para el adecuado cuidado a la hora de dormir.

1. El ejercicio es bueno, pero no demasiando tarde en el día. Trate de hacer, por lo menos, 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días, pero no más tarde de 2 a 3 horas antes de acostarse.

2. Evite las bebidas alcohólicas antes de acostarse. Una “copa en la noche” puede ayudarlo a dormirse, pero el alcohol lo mantiene en la etapa más liviana del sueño. Además, es normal que se despierte en la mitad de la noche cuando los efectos sedantes hayan desaparecido.

3. No duerma siestas después de las 3:00 p.m. Las siestas pueden aumentar la capacidad intelectual, pero las siestas a última hora de la tarde pueden hacer que sea más difícil dormirse por la noche. Además, duerma siesta durante menos de una hora.

4. Relájese antes de acostarse. Tome su tiempo para relajarse. Una actividad relajante, como leer o escuchar música, debe formar parte de su ritual a la hora de dormir.