El Clarín / ¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos en un padre de hijas mujeres? “Pobre…”, parece ser una de las respuestas. Pero hay otras características que suelen definir mejor el molde de un típico papá de nenas: un “guardabosques” dispuesto a salir a cazar a cualquier varón que se le acerque; un hombre que provee y protege mientras “las cosas de mujeres” se hablan con mamá, un hombre dominante en un harén que obedece. Sin embargo, muchos de los varones que tuvieron hijas en los últimos años se toparon con un desafío: criar nenas en un mundo en el que se empezó a hablar de violencia en las parejas, en donde se les trata de mostrar que los celos no son amor y donde los papás ven que ser autoritarios o pegarles para educarlas no es para ellas el mejor de los ejemplos. Hoy es el Día del padre y estos son los desafíos que traen “las nuevas nenas de papá”.

“Siempre ha existido la idea de que los padres deben mostrarse ante sus hijas fuertes e invulnerables lo que, en realidad, es mostrarse distantes e inaccesibles. Sin embargo, aunque ese modelo persiste, hay padres que ya no temen perder masculinidad o autoridad por acercarse emocionalmente a ellas”, dice Sergio Sinay, autor del libro Ser padre es cosa de hombres. “Cuando el padre, por ejemplo, hace la tarea con sus hijas, les enseña a manejar, si ellas pueden verlo triste o dudar, esas chicas terminan conociendo un modelo de varón cercano, confiable, amoroso, que las valora, y eso fortalece mucho su autoestima: si el primer hombre de sus vidas es así, esas nenas tienen anticuerpos para no caer, después, en el círculo de la violencia”.

Pablo Spagnolo (34) es técnico informático y padre de trillizas de 3 años: Lionela, Débora y Alessia. “Fue un embarazo natural, así que cuando nos enteramos de que eran tres fue un shock. Cuando nos enteramos que eran tres mujeres fue otro shock”, recuerda. Pero aún faltaba un shock más: las bebas nacieron antes de los 7 meses de gestación “y en el primer parte médico nos dijeron que no pasaban la noche”. Pero lograron sobrevivir y hoy “te distraés y pueden estar armando una bomba -se ríe Pablo-. Pero todo lo que pasó me ayudó a tomarme el caos con calma”.

De a poco, Pablo va probando con un nuevo modelo: “Yo trato de que no haya juguetes de varones y juguetes de nena, si quieren patear una pelota, pateamos. La final de la Champions la vi con ellas a upa”, dice. “Tampoco quiero ser un guardabosques: cuando les gusta un nene ellas vienen y me cuentan. Me parece que cortarles las alas no sirve, escucharlas me ayuda a saber qué les está pasando. También es importante lo que les mostrás indirectamente, como el respeto hacia su mamá. Yo trato de ser con su mamá como me gustaría que alguien fuera con ellas el día de mañana”.

El psicólogo Miguel Espeche, autor del libro Criar sin miedo, avanza: “Lo interesante es que estos ‘nuevos padres’ no se conviertan en esclavos de las princesas por querer salir de la maqueta de los padres rígidos y posesivos. La clave es plantearse una paternidad con tierna firmeza, donde en vez de control, haya cuidado”.

El ministro de Educación Esteban Bullrich (47) es padre de 5 hijos, 3 de ellos mujeres: Luz (14), Margarita (12) y Paz (1 año y medio). “Yo vengo de un modelo de familia en el que el hombre era rígido. Me costó construir ese acercamiento con ellas, porque la actividad política te saca mucho tiempo. Lo que hago, por ejemplo, es prepararles el desayuno a la mañana, llevarlas al colegio y una vez por año invito a una de ellas a un viaje de trabajo. Con Margarita nos fuimos solos a México, con Luz nos fuimos solos a China. Ahí, en 24 horas de vuelo, generás un espacio de charla padre-hija que en el día a día es difícil”, cuenta. Luz, la mayor de sus hijas, tuvo cáncer. Decidieron viajar solos hace dos años, cuando ella ya estaba mejor.

Cambiar no es sencillo: “Como en casa había gritos, para nosotros es importante generar un ambiente en el que no los haya, para que ellas no vean las agresiones como algo natural. Pero es un desafío, a veces me voy al otro extremo porque me quedo callado”, cuenta Bullrich.

Los beneficios para ellas son muchos, “la elección de qué quieren ser en el futuro, es uno de ellos. Porque crecen con apertura, ya no les dicen que ingeniería no es una carrera de mujeres”, explica Sinay. Federico Fernandez (42) maneja las grúas del ACA y es padre de 4 niñas: las mellizas Federica y Renata (8), Matilda (7) y Tiana (3). Su vida es dejarse peinar, sentarse a tomar tecitos invisibles y “escucharlas a todas hablar a la vez”. Pero también, ir borrando moldes: “Hoy una me dijo que quería ser presidenta. Antes hubiera pensado que eso era para hombres, pero le dije que si quería eso sólo tenía que estudiar más”, cuenta. Estos son algunos de los desafíos que implica ser hoy padre de nenas. A los padres que ya empezaron a enfrentarlos y los que aún no, feliz día.