El Comercio / Quedarse embarazada tras haber cumplido 40 años ya no es algo excepcional, sobre todo en los países más ricos, pero además de conllevar riesgos para el bebé, también los entraña para la madre.

Así se desprende de una investigación que llevó a cabo un equipo liderado por Sarka Lisonkova, de la Universidad de British Columbia (Vancouver), y ahora publica la revista especializada ‘PLOS Medicine’.

Los expertos analizaron los historiales clínicos de más de 800 000 embarazadas procedentes del estado estadounidense de Washington y recogidos entre 2003 y 2013. Se tuvieron en cuenta factores como el sobrepeso o la fecundación in vitro y se tomó como valor de referencia la tasa de complicaciones de las mujeres entre 25 y 29 años.

Según los resultados , el riesgo de sufrir un shock con trastornos circulatorios graves durante el parto aumenta de manera visible a partir de los 40 años, al igual el de padecer una embolia del líquido amniótico -cuando el líquido amniótico entra en el torrente sanguíneo de la madre, lo que puede ser mortal- o un fallo renal.

En total, de media 16 de cada 1 000 partos presentaron complicaciones graves que, en parte, llevaron a la muerte de la madre.

El riesgo aumenta a partir de los 39 años y, entre los 40 y los 44, es un uno por ciento mayor que cuando la madre tiene entre 25 y 29 años. Así, las embarazadas de mayor edad tienen el triple de riesgo de sufrir un shock y ocho veces más posibilidades de padecer una embolia del líquido amniótico.

A partir de los 50 años, el riesgo total de sufrir complicaciones peligrosas aumenta en más de un 6%. “Los resultados deberían servir para mejorar el asesoramiento a aquellas mujeres que aplazan su deseo de ser madre más allá de los 40 años”, señalan los investigadores. “Como la edad de las madres sigue aumentando, probablemente también aumente la de complicaciones graves “, añaden.

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