La Nacion / Gabriel se va a la playa. Foto: Celeste Terrero No todo el mundo sale de vacaciones en verano, de hecho, muchos esperan las temporadas bajas para buscar temperaturas y precios más cálidos fronteras afuera, pero cualquiera sea el destino elegido el descanso nunca será el mismo sin el kit erótico básico , ese que ameniza nuestros días y nos ayuda a disfrutar la sexualidad, solos o acompañados. Una cosa es trasladarse en auto, en colectivo y otra subir a un avión con los juguetes intimos en la valija. Quienes están acostumbrados a trasegar aeropuertos saben manejar las situaciones incómodas que suele provocar el escáner, ejemplo, cuando algún agente pide verificar de qué se trata ese OGNI ( objeto ginecológico no identificado) que salta en la imagen.

Diez años atrás cuando la industria no había sofisticado sus diseños debíamos ser muy valientes para andar por el mundo cargando con los utensilios del tocador , uno más obvio que otro. Hoy son tan sutiles que nadie sabe para qué sirven, por eso mismo hay más chances de responder por ellos a los agentes de seguridad . Si uno va en pareja el bochorno se comparte, si se viaja en solitario deberemos hacerle frente al momento con la misma seriedad, pues nadie estará juzgando nuestra sexualidad sino la peligrosidad del chiche. Lo mejor es no perder la compostura y seguir algunos consejos de viajeros experimentados. Primero, a la hora de armar el botiquín, tener en cuenta ciertos aspectos esenciales:

Elegir los más discretos . Las esposas son imposibles de disimular, no así los nuevos vibradores. Lo ideal es llevarlos sin pilas ni baterías (por si se activan solos en la valija) y en lo posible en su envoltorio original, para que la explicación se caiga de madura. Mejor evitar vibradores rotativos, dildos, el strap on , vibradores de pezones y optar por panty vibes, masajeadores clitorianos, anillos, bolas chinas y lencería erótica como máscaras, mordazas y plumas, entre otras piezas menos escandalosas

El tamaño importa . Elegir los más chicos y de colores menos estridentes, además por una cuestión de espacio.

No mentir. Un vibrador es un aparato generalmente utilizado para la estimulación sexual, dice el diccionario de la RAE. Los lubricantes son sustancias liquidas que sirven para facilitar la fricción y la penetración, ni más ni menos. Los arneses y otros complementos fetish son más difíciles de explicar, mejor hablar con propiedad si han de llevarlos, aunque los fans conocen los términos correctos.

No tartamudear ni ponerse colorado. Miles de viajeros cada día se trasladan con sus pertenencias y los agentes de seguridad están acostumbrados a ver todo tipo de rarezas. Además… a quién le importa?

Finalmente, se recomienda llevar los juguetes de materiales compatibles con el látex. La batería de profilácticos deber ser de calidad y en lo posible con lubricante incorporado, más si planean sumergirse en piletas o en el mar. No olviden que el agua es el peor lubricante de todos y que aunque estén en un medio líquido, las enfermedades se contagian igual.

PD. La foto que ilustra esta columna surgió inspirada en el post sobre el muñeco Gabriel, publicado en este diario. Celeste Terrero, alumna del taller de la fotógrafa Ángela Copello produjo la imagen pensando justamente en esta tendencia que bien puede inscribirse en el movimiento women only, mujeres que disfrutan de viajan solas. El muñeco de la foto no es Gabriel, es bastante peor, pero según le contó el vendedor es inflable y cada vez se vende más.

LA NACION Sociedad Verano 2018