El Vocero / Aunque verbalmente un perro no pueda comunicarse con un ser humano, acariciar a un can y mantener contacto directo con el animal, es una alternativa efectiva para todo aquel que necesite mejorar su funcionamiento físico, emocional, social y cognitivo.

Pero no se trata de cualquier mascota, sino de un animal que sea evaluado por expertos y este acompañado por una persona que tenga las certificaciones necesarias para ofrecer terapias asistida con animales.

Ante esto, la Federación Canófila de Puerto Rico (FCPR) evalúa, selecciona y certifica los perros para brindar asistencia. El proceso de inscripción consiste en cumplir con los requisitos de edad, vacunas, certificación de un veterinario, registrar al can y estará listo para servir en las terapias.  Pueden inscribirse tanto perros de razas puras como mezclados.

“Los beneficios de terapia canina son varios y están probados científicamente por muchos estudios. Son diversos. Uno de los más impresionantes es que un paciente con el simple hecho de tocar un pero la presión arterial baja. También, beneficia mucho a todo lo que tiene que ver con el ánimo d en los pacientes”, explicó el director de comunicaciones de la FCPR, Miguel Casellas.

El programa de terapia canina de la FCPR se conoce como Terapia Canina de Puerto Rico (TCPR). La misma aporta al beneficio de la sociedad puertorriqueña utilizando las cualidades del perro.

El público que recibe las visitas de perros terapias puede ser variado, pero la institución hospitalaria debe aprobar la visita de los canes para dar paso a la terapia. Entre los lugares que pueden visitar los canes se encuentran las égidas, hospitales y escuelas, entre otros.

“Eso no significa que los perro van para hacer un espectáculo. Ellos van para que los toquen, los acaricien, jueguen con ellos, y eso les da entreteniendo por una hora. En las escuelas de educación especial o puede ser otro público. En las escuelas tenemos programas que son de lectura”, dijo Casellas sobre los lugares que pueden visitar los perros de terapia.

En esa misma línea, Casellas destacó que es importante recordar que al momento de certificar a un perro también se evalúan si el  encargado sabe manejar el animal. Además, admitió que la ciudadanía está más orientada ahora sobre los beneficios de la terapia canina.

“Cuando van a una visita de terapia, es tan importante el entrenamiento que tiene el perro como el conocimiento que tiene el manejador. Por eso nosotros cuando certificamos un perro, no certificamos a un perro en específico, sino que certificamos a un equipo de terapia. Cada vez más los hospitales utilizan o autorizan que haya este tipo de programas en sus instituciones. Sin embargo, las personas no están conscientes qué es lo que va a pasar”, añadió Casellas.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), las mascotas pueden reducir los niveles de colesterol, disminuir la presión arterial y amortiguar la depresión.

La paciente de lupus, Darianna Cotto, experimentó este tratamiento por primera vez a los 15 años, cuando fue internada en el San Jorge Children’s Hospital. Aunque dijo que debido a su edad no se emocionaba tanto cuando veía a los perros, sí admitió que es efectiva.

“Comencé a recibir la terapia con caninos en San Jorge. La terapia con animales es sumamente efectiva porque es una forma de olvidar todas las complicaciones médicas que puedas tener por culpa del cáncer”, dijo Darianna Cotto.

Puerto Rico Therapy Dogs visita diferentes centros, incluyendo el San Jorge Children’s Hospital.  Las visitas a los pacientes tienen una duración de 15 minutos.  La organización  tiene como objetivo llevar perros certificados de terapia,  para que estén al alcance de cualquier paciente que necesite su compañía.

Por otro lado, la organización Delta Society en Estados Unidos, obtuvo varias  investigaciones con resultados positivos dirigidas, a fundamentar el impacto que estos presentan en la salud y el bienestar humano. El uso de mascotas como método terapéutico ayuda a  bajar la presión arterial y a disminuir los niveles de ansiedad.

En Puerto Rico se aprobó en el 2012,  una medida que permite la creación del “Centro Zoo-Terapéutico de Puerto Rico”, en el municipio de San Sebastián. El propósito de este centro es  ofrecer terapias física, del habla, ocupacional y psicológica. Estos  tratamientos estarían asistidos con animales marinos, perros y caballos.

El uso de animales como compañeros terapéuticos ayuda a que el paciente haga ejercicios para reducir el estrés, y se sienta  más cómodo en su entorno, sin importar dónde se encuentre el beneficiario de los servicios.

“Yo observaba los niños  más pequeños y lo disfrutaba más. Había niños que no se movían ni comían, pero cuando llegaban los perros los niños se despertaban. Los mismos médicos llamaban a  Puerto Rico Therapy Dog que llegaran con los perros para estimular a los niños durante el día”, recordó Darianna.

Esta estrategia terapéutica, aunque para muchos puertorriqueños puede resultar innovadora, en el año 1792, en Inglaterra el doctor William Tuke, comenzó la tendencia de usar animales como asistentes de terapias para tratar a enfermos mentales, porque descubrió que la integración de animales fomentaba el autocontrol en los pacientes.

Eventualmente, en el 1944 la Cruz Roja Americana, creó el primer programa terapéutico de rehabilitación con asistencia canina. Su integración tuvo protagonismo de manera positiva en la guerra cuando La Cruz Roja Americana, en el año 1944,  desarrolló un programa de rehabilitación para pilotos que incluía animales en el Army Air Force.

“Yo creo que es una buena forma de encontrarle un trabajo a los perros en la sociedad, en     vez de llevarlos a un refugio es una excelente estrategia debido a sus beneficios integrarlos”, finalizó Cotto.

A la zooterapia también se le pueden sumar otros animales que ofrecen significativos beneficios curativos para niños, adulto y ancianos. Ante esta realidad, la terapista Elizamary Rodríguez Ocasio se ha enfocado en estudiar los beneficios de la hipoterapia.

“Los beneficios dependen del diagnóstico, porque eso es una cuestión bien personalizada. Pero generalmente, el caballo tiene un movimiento que es tridimensional, si el paciente está montado, hay unas conexiones a nivel cerebral y esas neuronas se conectan. También mejoran el aprendizaje en la escuela. El caballo sirve como agente motivador”, explicó la terapista.

Rodríguez Ocasio también destacó que es bien importante que el animal este certificado y añadió que en el ambiente en que se ofrecen las terapias es muy importante.

“El cuidado veterinario es bien importante. El lomo debe ser adecuado, no cualquier lomo de caballo puede usarse. Cuando estamos dando terapia hay juguetes envueltos y hay ruidos. Tiene que tener un adiestramiento y un cuido súper especializado. Igual que el especialista. Aquí se están ofreciendo las terapias ocasionales”, dijo la terapista.

Los beneficios se manifiestan de diversas formas y se derivan según los beneficiados o personas a las que se les brinde este servicio.  Podemos referirnos a logros y mejoras en áreas como:

Física (Psicomotricidad): Mejorando las destrezas motoras de las diferentes partes del cuerpo (tanto finas como gruesas). Lenguaje (Expresión verbal): Estimulando cualquier forma comprensible de comunicación e incrementando el vocabulario y la interrelación humana. Educativas (Cognitiva): Reconocimiento de conceptos tales como tamaño, color, forma ubicación, etc. Apoyar y estimular la memoria a corto y a largo plazo. Socio-afectivas (Autoestima): Aumentar el deseo y disposición para involucrarse en actividades grupales y trabajo en equipo, incrementar el ejercicio, aumentar la atención, desarrollar la interacción entre personas, incrementar la autoestima, reducir la ansiedad y/o el sentimiento de soledad, y abrir espacio para la expresión de afecto y sentimiento.