El Clarín / Hasta hace poco, la literatura alimentó el mito de que las mujeres son bellas durmientes incapaces de emitir un sonido indiscreto durante el descanso nocturno.

Sin embargo, esa imagen nunca fue real: las mujeres también roncan y sufren apenas de sueño. La diferencia es que pocas lo advierten, por eso las estadísticas mundiales señalan a los hombres como los principales roncadores y responsables del mal dormir ajeno.

Pero las cifras están equilibrándose desde que las mujeres, en los últimos años, han empezado a ocuparse del problema.

La mayoría concurre a la consulta médica alertada por sus parejas. Las roncadoras solitarias, en cambio, se enteran durante algún viaje con amigas porque éstas no quieren compartir la habitación con ella; o bien luego de una noche romántica.

Mientras roncar es vergonzante para una mujer, la percepción popular asocia el ronquido masculino a la virilidad, siendo que, en rigor, este trastorno puede impactar en el deseo sexual y en la potencia.

No en vano, el 80% de los matrimonios duermen en habitaciones separadas, según una encuesta realizada por la Asociación Británica de Roncadores.”Las estadísticas locales incluyen poblaciones pequeñas; sin embargo, se suele coincidir en que el 45 % de la población general (hombres y mujeres) roncan. En población joven y hasta los 45 años, el 70% de los roncadores corresponden a varones y el 30 % a mujeres, pero a partir de esa edad y luego de la menopausia, la mujer iguala al hombre y eleva su participación al 50%”, sostiene Claudio Haissiner, médico otorrinolaringólogo especialista en trastornos de sueño.

Un síntoma que se hace oír

El ronquido es uno de los principales síntomas de apneas. Es un ruido causado por la vibración de los tejidos blandos de la orofaringe y que traduce la existencia de una obstrucción en la vía aérea superior mientras la persona duerme, explican los expertos.

Tabaquismo, alcohol, ansiolíticos y la medicación para dormir ayudan a obstruir el tránsito normal del aire por las vías respiratorias altas, y es común roncar cuando existe congestión nasal por resfríos o alergias.

Pero si es crónico, si el sonido pasa la habitación y es seguido de pausas respiratorias que devienen en una expiración estrepitosa, el problema reviste gravedad, más cuando se padecen desórdenes cardíacos.

“La experiencia indica que hay un incremento de mujeres en la consulta gracias a la difusión y a la toma de conciencia”, explica Mirta Avervuch, con 30 años de trayectoria en la investigación de los trastornos de sueño, jefa de la Unidad de Medicina del Sueño, del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

“La mayoría viene con culpa porque no deja dormir al marido. Sin embargo, siempre digo que si los hombres durmieran solos no irían nunca al consultorio. En el caso de las jóvenes, conviene descartar que la causa sea el hipotiroidismo, luego se busca algún factor anatómico. Por ejemplo, la paciente suele tener retrognatia (maxilar inferior corrido para dentro) o amígdalas grandes que obstruyen el paso del aire. También la obesidad puede ser una causa, aunque no todos los obesos tienen apneas. Esta proporción de 4 y 2 entre jóvenes y adultas roncadoras se da hasta la menopausia, cuando vemos más mujeres en la consulta porque han empezado a roncar, o roncan más fuerte o han observado que hacen pausas respiratorias mientras duermen. Los estrógenos tienen un efecto dilatador de la vía aérea superior, entre otros, y la progesterona, entre sus efectos, estimula el centro respiratorio, entonces cuando empieza a bajar especialmente la cantidad de progesterona, aparecen con más frecuencia los trastornos respiratorios del sueño”, agrega.

Quienes consultan por insomnio descubren, luego de un estudio, que el origen de la falta de sueño son las apneas. Estas empeoran con la ingesta de tranquilizantes para dormir.

“La mayoría de las veces, el médico, sin saber, les receta un producto para descansar. Los relajantes musculares las relajan más e inducen más apneas. El cuadro se agrava si la persona tiene sintomatología cardiovascular. Sabemos que el 64% de la hipertensión arterial se da en pacientes con apenas de sueño”, aclara Avervuch.

Encuesta

Una encuesta realizada en el Reino Unido entre 1.500 parejas indicó que el 52% de las mujeres no pueden descansar debido a los ronquidos de su cónyuge, y s{olo el 15% de los hombres mencionaron los ronquidos de ellas como un impedimento para dormir.

Pero por baja que siga siendo la estadística, quienes amanecen cansadas, con la boca seca, padecen de somnolencia diurna, cefalea matinal y sufren de hipertensión, deben visitar al médico, sostiene Haissiner.

“En la consulta, la mujer decide solucionar el problema de forma más rápida que el hombre. A veces, cuando asiste acompañando al marido, se entera ahí que ella también ronca, pero cada vez son más las que por vivir solas y tener pareja ocasional deciden solucionarlo, para evitar el inconveniente cuando comparten la habitación”.

El diagnóstico rápido se hace a través de un estudio del sueño o polisomnografia que se realiza durante una noche en el laboratorio de sueño, en las instituciones especializadas. Luego se busca un tratamiento adecuado a cada paciente, pues felizmente, tiene solución.

Consejos ( www. roncadores.com.ar )

 

Tratar el sobrepeso si existiese.

Cenar liviano, evitar alimentos de difícil o lenta digestión.

Colocar una o dos almohadas entre la espalda y el respaldo de la cama.

Evitar la ingesta de alcohol o sedantes con la cena.

Realizar actividad física regularmente.

Evitar el uso excesivo de sistemas de calefacción o aire acondicionado.

Dormir boca arriba estimula el ronquido, lo recomendable es dormir de costado.