Confirmado / El ?efecto Mozart? es un mito urbano que ha venido dando vueltas por el mundo desde hace mucho tiempo. Se trata de una idea que dice que si una mujer embarazada le hace escuchar música de Mozart a su bebé mientras está dentro de la panza mejorará su inteligencia. Pero, ¿hay alguna ciencia detrás de esta idea?

En 1993 se publicó un artículo en Nature que introducía el supuesto ?efecto Mozart? a las masas. Allí el psicólogo Frances Rauscher había estudiado a 36 adolescentes mientras escuchaban la sonata en D-mayor de Mozart durante 10 minutos. También les había hecho escuchar un tema de relax, y tiempo en silencio, antes de encomendarles tareas de razonamiento. En las pruebas los que habían escuchado a Mozart mostraban una mejora en su desempeño.

Rauscher igualmente quedó sin saber al día de hoy cómo es que este estudio pasó de adolescentes a bebés no natos, él no habló de ellos en el estudio, sin embargo hay hasta Cds de Mozart que citan a Rauscher y a su estudio. En 1998 el gobernador Zell Miller de Georgia, USA, encomendó que se les dieran Cds de música clásica a las madres de recién nacidos, luego de un comercial que citaba al estudio.

En 2004 un estudio de la Universidad de Stanford realizó un análisis de la repercusión mediática del estudio de Rauscher. Y descubrieron que de los 50 periódicos más populares de USA en aquel tiempo (los 90) el paper de Rauscher era citado 8 veces más que el segundo paper más popular de aquel momento, que era nada menos que uno de Carl Sagan.

Parece ser que este auge se ha debido a una vieja creencia que estaba muy extendida que era un determinismo infantil, la idea de que el período de desarrollo del bebé es crítico y cualquier cosa que se haga en ese momento determinará el resto de su vida.

Pero ya años después, en 1999, se realizó un estudio liderado por el psiquiatra Christopher Chabris, en el que repitió el estudio de Rauscher, y descubrió que era poco lo que afectaba a quienes escuchaban a Mozart y tan sólo servía para una cierta tarea: imaginar qué figura saldría de un papel doblado muchas veces y luego cortado, o sea que quedaría una vez desdoblado. O sea nada importante, ni interesante.

Y ya este año, un estudio de investigadores alemanes, multidisciplinario, declaró que el fenómeno no existía. ?Yo voy a decir simplemente que no hay evidencia de que niños que escuchen música clásica vayan a tener una mejora en sus habilidades cognitivas?, dijo hace poco Rauscher, a Scientific American.

Igualmente? no es dañino, así que no viene mal que muchos padres que tal vez no escucharían música clásica lo hagan pensando en el bien del niño, por más que no le sirva de nada.