La Nacion / Foto: Gentileza Bacan Julia sale de su casa todos los días alrededor de las 10 y regresa cerca de las 20, cuando ya no encuentra nada abierto. Karina vive en un pueblo de la provincia de Buenos Aires donde no están sus marcas preferidas. Mauro quería conocer diseñadores independientes, con modelos únicos o poco convencionales, pero sin salir de su casa. No comparten ni edad, ni profesión, ni estilo, pero al mismo tiempo son parte de un universo que crece ágilmente: la compra online de indumentaria.

La tendencia en la Argentina tomó fuerza hace un par de años, cuando las personas confirmaron que la opción de poner sus datos en una página de Internet no era insegura. Ni tampoco guardar su número de tarjeta de crédito, ni mucho menos su e-mail para que distintas marcas le envíen información como ofertas, nuevas temporadas y demás promociones.

Opción personalizada En una entrevista por WhatsApp con LA NACION , Mauro Zuccolo, 37 años, confiesa que no pensaba comprar ropa por medio de una computadora hasta que conoció Bacan , una plataforma de asesores de moda que permite vestir como uno quiera sin tener que ir al shopping. El procedimiento es así: a través de una encuesta de estilo en la página web, donde cada uno completa sus preferencias, gustos y talles, los usuarios seleccionan cómo les gusta vestirse para distintas ocasiones y, mientras tanto, una asesora de moda interpreta esa información, la valida con el comprador y arma una selección de prendas acorde a sus necesidades. Luego se envía una caja con 12 productos a su casa para que pueda probarse cómodamente y, por último, el cliente decide qué cosas quiere quedarse y qué devolver.

Este fue el modo que más le cerró a Mauro para comenzar a comprar ropa online: “Me dijeron: ‘si no te gusta nada, no pagas nada’, entonces no tenía nada que perder”. Su ganancia no solo fue de tiempo, que, aclara, “es un bien escaso”, sino que además logró conocer otras marcas y distintos diseñadores que tienen modelos únicos o poco usuales. Algo que desde Bacan se propusieron desde el principio, ya que están en una búsqueda exhaustiva de marcas para incorporar propuestas que no sean tan conocidas.

Para Marcos Larralde, 26 años, uno de sus primeros clientes, esta propuesta tiene varios beneficios: “En primer lugar, la optimización de tiempo. Me ahorro el tener que ir a distintos shopping y entrar en diferentes locales para ver qué es lo que me gusta. Además, tiene un asesoramiento constante. Cada usuario tiene destinado una asesora que te administra en cada paso para la compra, la selección de tu estilo y la ropa. Creo que hoy en día es clave tanto para un hombre como para una mujer el asesoramiento”, señala.

Foto: Gentileza Bacan Aunque el proyecto original en 2014 comenzó siendo exclusivamente para hombres, vieron este año la posibilidad de incorporar a las mujeres y el resultado fue mejor de lo esperado. En diálogo con LA NACION , Ramiro Gramajo, CEO y fundador de Bacan, comenta que tienen registrados unos 70 mil usuarios, mandan aproximadamente 600 cajas por mes y cuentan con un portfolio de más de 90 marcas. Además, subraya que “hoy ya se manda la misma cantidad de cajas para hombres que para mujeres”.

Según los propios usuarios, lo que más valoran de esta forma de comprar ropa es el trato. “Es muy lindo recibir la caja personalizada con la nota de la asesora”, indica Mauro. Y Marcos, por su parte, destaca la buena predisposición y la paciencia que tienen: “Cuando recibí la caja, tenía prendas muy distintas y, a decir verdad, muy fiel a mi estilo”. Hasta el momento, Bacan no tiene competencia en Argentina. En América latina existen algunos modelos, sobre todo en México y Brasil, mientras que en Europa ya es usual.

Una mega boutique virtual Otra manera de renovar el vestuario sin moverse de casa es mediante TheNetBoutique.com , una tienda online de moda y accesorios para mujeres, hombres y niños que define al sitio como “una revista de moda”, donde reúne en un mismo lugar una selección de las mejores propuestas de los diseñadores argentinos más exclusivos. Con más de 60 marcas, se puede comprar desde cualquier parte del país y del mundo. Su propuesta es hacer del proceso de compra “una experiencia irresistible, que satisfaga un placer mucho más privado, sobre todo la posibilidad de adquirirlo fácilmente y desde la comodidad del hogar”, aclaran.

Foto: TheNetBoutique Karina Álvarez, 47 años, vive en una ciudad del interior de Buenos Aires donde no llegan las marcas que a ella le gustan: “Comprar online es una forma fácil, segura y divertida que tenemos los que no vivimos en la capital, sin la necesidad de viajar”. En su caso, como el de muchos, los beneficios pasan por la reducción de gastos, incluso con la posibilidad del envío gratis y la opción de comprar mirando el catálogo en el living de su casa. “TheNetBoutique.com te da la oportunidad de ver desde la página distintas prendas y fijarte cómo quedarían puestas, ya que hay una foto del producto y en otra imagen, una persona usándola”, dice.

Ferias americanas online Desde que existen las redes sociales hay usuarios que publican artículos para vender o comentan lo que quieren comprar. La novedad comienza con los grupos exclusivos, la mayoría cerrados, donde distintas personas difunden sus necesidades. En indumentaria hoy hay centenares de fanpage y se fraccionan por zonas, marcas, edades y hasta gustos. Uno de los más conocidos es ” Cheap 2 Cheap “, un emprendimiento de Macarena Rawson Paz que en Facebook que tiene más de dos años y cerca de 300 mil seguidores, entre todas sus divisiones.

Otra de las ferias americanas online que más funciona es YaFue.com , con un eslogan directo: “amé, usé, ya fue”. Dentro de la red social, la página tiene más de 60 mil likes.

Julia Sicca, 24 años, compra desde hace tiempo en esta plataforma y destaca que al ser ropa usada, le “permite encontrar modelos de temporadas anteriores de algunas marcas que a lo mejor no compró”, además señala que “hay ropa vintage en muy buen estado y a precios accesibles”. El sistema es lo que más le conforta, porque el manejo es con correo y si vende en vez de comprar, por ejemplo, no se tiene que ocupar de que le llegue al comprador.

Ni bien se busca en Google aparece “YaFue.com, vender es una pavada”. Y comprar también: la marca de entrada aclara que es muy simple de generar la operación una vez hecho el usuario. La principal diferencia que tiene con las ferias americanas tradicionales es que la ropa no se deja en consignación. Al tener los datos de la cuenta bancaria, el dinero va directamente ahí.

Foto: YaFue La consigna es clara y está detallada: cuando un producto se vende, se cobra 22% de comisión más 15 pesos de costo de aviso. Si no se vende, no se paga nada. Los pagos se hacen por transferencia bancaria o a una cuenta en mercadopago.

Como el resto de las páginas, la opción de filtro también es de gran utilidad para hacer la búsqueda más particular. Se puede filtrar por precio, talle, color, marca, condición (usada o nueva) y zona.

Julia comenta que una vez que hizo la primera compra “no paró más”, sobre todo por su horario, que le imposibilita ir a ver vidrieras y probarse lo quiere comprar de manera rápida: “Hoy, lo primero que hago cuando quiero algo es googlearlo, ya no salgo de mi casa para ir a un negocio”.

Otra manera sencilla de comprar por Internet es a través de LetGo.com , una página que también tiene aplicación para smartphones y su principal distintivo es que está restringido por zona. Es decir, la cercanía del posible vendedor o comprador está unida por la distancia, en vez de por lo que una persona busque.

Joaquín Fernández, 29 años, es usuario recurrente de LetGo y sostiene que esta forma “es la más práctica” para personas que quieren algo rápido o específico porque “la idea es que pases por lo de un vecino a retirarlo, sin la necesidad de tener que ir a un local y dialogar con vendedores”.

Por otro lado, agrega que comprar ropa por ese medio es “aún más cómoda” porque “podés probarte en el momento, a veces en el hall de un edificio o en tu propia casa y decidir, sin que te apuren o te pregunten constantemente cómo te queda”.

El concepto de comprar ropa a través de una pantalla gana cada vez más adeptos por comodidad, velocidad y, sobre todo, falta de tiempo. Gustavo Sambucetti, presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), indica que “el e-shopper argentino es cada vez más exigente y eso hace que el mercado del comercio electrónico deba adaptarse constantemente a las demandas. En general son oportunistas (el 85% busca descuentos y ofertas), curiosos (7 de cada 10 realizan una investigación profunda antes de comprar y están dispuestos a esperar antes de realizar su elección), conquistables (el 54% se interesa por conocer los negocios y tiendas cuyas publicidades le gustaron) y leales (el 75% se guía fuertemente por experiencias anteriores, usando los mismos negocios o tiendas)”.

Según esta Cámara, el 90% de los adultos conectados ya compró online alguna vez, lo que representa a 17,8 millones de personas y, entre los compradores virtuales, el 67% son mujeres. La facturación en comercio electrónico de indumentaria no deportiva ascendió a $ 2.490 mil millones, un 40% más respecto del año pasado.

La idea de ir al shopping, caminar, probarse y esperar ya no es tentadora para varios sectores de la sociedad, y se convierte en un factor clave para optar por ser un usuario, poner la tarjeta de crédito en alguna página y ‘mirar vidrieras’ desde la comodidad de su casa.

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