El Universal /  32 millones de niños en el mundo padecen pérdida de audición discapacitante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el caso específico de Venezuela, Ramón Hernández Villoria, médico especialista en Foniatría y salud pública, explica que no existe una estadística confiable al respecto.

“Solamente hay estimaciones. Una de ellas calcula que hasta 2 de cada 100 niños entre el nacimiento y los 14 años de edad pueden presentar algún grado de deficiencia auditiva. Uno de cada 400 presentaría una discapacidad auditiva importante y 3 de cada 1.000 se encuentran desde las primeras semanas de vida, lo que comprometería seriamente el desarrollo del lenguaje oral”.

¿Puede detectarse durante el embarazo una deficiencia auditiva?

Aunque se sabe que los movimientos fetales ante los sonidos son un indicador de audición en el tercer trimestre del embarazo, no existe una prueba sistemática que sea válida para establecer deficiencia en esa etapa.

Por otra parte, el grueso de los problemas auditivos en los bebés no se origina en la vida prenatal o genética, sino en los eventos perinatales adversos. Lo indicado es practicar una prueba a las pocas horas de nacido, prueba que sí es válida y confiable. Detalla Hernández que los eventos perinatales adversos son las dificultades respiratorias, los partos o cesáreas complicadas, un gran aumento de la bilirrubina, infecciones generalizadas, entre otros.

Refiere además, que a partir del segundo día de nacido se puede practicar al bebé un despistaje auditivo, rápido e inocuo, denominado Emisiones Otoacústicas. La periodicidad de la prueba depende de los factores de riesgo que tenga el bebé. Si no tiene ninguno, el examen se hace una sola vez si su resultado descarta algún problema.

Si tiene factores de riesgo “hay que realizar el examen cada 6 meses durante los 3 primeros años de vida, aunque sus resultados sean favorables. De ser adversos, de inmediato debe hacerse la prueba de confirmación llamada Potenciales Evocados Auditivos de Estado Estable y una Impedanciometría de alta frecuencia”. Hernández señala, con pesar, que la prueba de Emisiones Otoacústicas era un Protocolo obligatorio que ofrecían 120 hospitales del país, pero fue abandonado: “Ahora solo algunos establecimientos privados han tomado esa bandera”.

La OMS destaca que la otitis media crónica es una de las causas de la pérdida de audición en los niños y que 1.100 millones de jóvenes (entre 12 y 35 años) están en riesgo de padecer pérdida de audición por exponerse a ruidos en contextos recreativos.  Hernández comenta que hay una contaminación sónica ambiental, que  afecta  a todos por igual y que determina menor sensibilidad auditiva en quienes viven en ciudades.

La exposición individual a ruidos es más peligrosa. En niños escolares hay riesgo en el uso de audífonos o bocinas a alto volumen, lo que puede ser perjudicial a largo plazo (años), por lo tanto es difícil de percibir por los padres.

El Buzón

Ante los casos detectados de difteria hay confusión por su origen. ¿Qué la genera?

La difteria es una enfermedad causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae,  que afecta la zona alta del aparato respiratorio y se multiplica en las mucosas de la nariz y de la garganta. Puede afectar zonas como la piel, las conjuntivas o los órganos genitales. Se transmite principalmente por vía respiratoria: tos, estornudo, besos o al  hablar puede contagiarse por la saliva.

¿Cuáles son los síntomas de la difteria y qué la diferencia de un resfriado común?

La persona afectada puede sentir malestar general, amigdalitis, tos,  dolor al tragar, fiebre, secreciones nasales aguadas y en algunos casos con sangre, escalofríos e inflamación en ganglios en el cuello. Al tratarse de una infección respiratoria puede confundirse con otra afección. Si el paciente tiene dificultad para respirar es signo de alarma y debe acudir al especialista.

¿La vacuna es solo para niños o también pueden vacunarse los adultos y mujeres embarazadas?

La vacunación contra la difteria es universal y es la mejor arma preventiva. En los niños está estipulada en la  edad temprana, con refuerzo a los 10 años de edad. Personas mayores que no fueron inmunizadas en la niñez, deben recibir un esquema completo. Las mujeres encinta también pueden y deben vacunarse. Los centros de salud deben actualizar su esquema de vacunación.

Con información de Hatillo Salud  |