La Nacion / Están los viajes tradicionales, en auto, colectivo o moto; y los activos, caminar o andar en bicicleta. En los últimos años, estos últimos han sido fomentados por acciones gubernamentales y de organizaciones alrededor del mundo. Naturalmente, transportarse a pie o en dos ruedas es menos dañino para el medio ambiente que cualquiera de las opciones que funcionan a nafta y además le hace bien al cuerpo.

Pero, ¿qué pasa en las ciudades más contaminadas? ¿Acaso no terminamos inhalando cantidades exageradas de smog? Es un tema complejo. Los estudios realizados en Europa y Estados Unidos hasta el momento solían tener como base ciudades con contaminación relativamente baja en la que los beneficios a la salud del ejercicio le ganan al impacto negativo del ambiente.

Foto: Pixabay Por eso es que investigadores de la Universidad de Cambridge se propusieron probar la teoría en diferentes localidades del mundo usando información de estudios epidemiológicos y comparando resultados en cada contexto. Midieron riesgos y beneficios de los diferentes niveles de intensidad y duración de los viajes activos y de la contaminación ambiental y publicaron los resultados en la revista Preventive Medicine esta semana.

“Incluso en Nueva Delhi, una de las ciudades más contaminadas del mundo con niveles de contaminación diez veces mayores que los de Londres, la gente tendría que usar la bicicleta más de cinco horas a la semana para que los riesgos de la contaminación superaran los beneficios para la salud”, dijo el Dr. Marko Tainio de la Universidad de Cambridge, quien encabezó el estudio.

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