El Heraldo / “A mi hijo le hacemos  glucometrías, hay que ver cómo tiene el azúcar. La nutricionista me enseñó cual es la medida para cada comida, porque los diabéticos pueden comer de todo, pero eliminando el azúcar por completo”, cuenta Jenny Almanza, madre del pequeño Enmanuel De la Cruz, de tres años, quien fue diagnosticado con diabetes al año y dos meses de nacido.

La diabetes ya no es una enfermedad de países ricos, ni su diagnóstico está limitado a personas adultas, tal como lo demuestra el caso del niño Enmanuel. Esta condición está catalogada como una patología no transmisible -también conocidas como enfermedades crónicas- porque no se transmiten de persona a persona, es de larga duración y por lo general evoluciona lentamente.

La  cifras actuales de la enfermedad prendió las alarmas de la Organización Mundial de la Salud este año que en sus cifras comprueba que desde 1980 hasta 2014 los casos se haya cuadruplicado hasta 422 millones en el mundo.

Según los últimos datos disponibles de la agencia sanitaria de la ONU, en 2012 los altos niveles de glucosa en sangre fueron responsables de 3,7 millones de muertes en el mundo, de las que 1,5 millones fueron directamente causadas por la diabetes.

En 2013, según cifras de la International Diabetes Federation (IDF), entidad avalada por la OMS, Colombia se ubicó como el segundo país con mayor número de diabéticos en la región de Centro y Sur América, con un total de 2,1 millones de personas diagnosticadas.

Diagnóstico de diabetes en un niño. “Mi embarazo fue normal, el niño nació por cesárea, la cirujía fue exitosa, pero al año y dos meses el niño empezó a presentar varios síntomas que me alarmaron”, cuenta Almanza quien procede a contar cada uno de las señales físicas que, al principio no asociaron con diabetes.

“Él se agitaba en la respiración, lo llevamos al médico pero no encontraron qué era. Luego un día amaneció muy flaco, como desnutrido y lo llevamos a urgencias enseguida. Allá le aplicaron una glucometría y detectaron de qué se trataba. Estuvo un mes en UCI”,  cuenta la mamá de Enmanuel, quien está siendo tratado por un endocrino-pediatra porque es insulinodependiente, presenta diabetes tipo 1.

Almanza también cuenta que antes del diagnóstico el niño presentaba “demasiada flexibilidad”, por lo que lo llevó junto a su esposo Manuel al neuropediatra, donde éste concluyó que el niño presentaba hipotonía.  “Sin embargo después que fue diagnosticado con diabetes y que empezamos a ponerle la insulina, el mejoró la flacidez, por lo que el especialista indicó que esto hacía parte de la sintomatología”, relató la madre del pequeño.

Jenny Almanza explica que a pesar de que las bisabuelas de Enmanuel presentaron diabetes tipo 2, una a los 60 años y otra a los 80, los estudios realizados al niño revelan que la enfermedad no fue adquiridad genéticamente. “No se ha encontrado algo en lo que me digan ‘el niño es diabetico por esto’, la pediatra dice que este es un caso de uno en un millón en donde hubo un problema de cromosomas”, comenta.

De comer mucha comida charra a eliminarla y tener muchas frutas en la neveras,  es uno de los cambios en los hábitos alimenticios que debío acoger la familia De la Cruz, que además incluye a una niña de 5 años llamada Sofia. También debieron aprender a escoger mejor los alimentos como el arroz integral, a comer bajo en sal, y a no tomar jugos sino comer la fruta entera.

Jaime Ibarra, internista y diabetólogo del Centro de Diabetes Cardiovascular de Barranquilla, comenta que adelanta un estudio sobre los casos tipo 2 en población infantil.

“Lo que hemos encontrado es que en 2015 hicimos siete diagnósticos de niños con diabetes tipo 2 por obesidad y empezamos con 36 niños prediabéticos. La pregunta es por qué ha aumentado la incidencia de la enfermedad en niños”, cuenta el médico.

Ibarra asegura que la costa Caribe ocupa el cuarto lugar en incidencia de sobrepeso, una de las razones que conlleva a padecer diabetes. Sin embargo, afirma que a pesar de esta situación “en el resto del país hay mayor incidencia de menores con diabetes tipo 2, es decir, que esta que se da en los adultos ya está afectando a los niños por obesidad”, cuenta.

Obesidad y diabetes

La situación que señala el especialista coincide con el diagnóstico mundial de la OMS, que destaca como las causas de esta ‘epidemia’ no solo el aumento y el envejecimiento de la población, sino la acentuación del sobrepeso y la obesidad en la sociedad. En 2014, uno de cada tres adultos tenía sobrepeso, y uno de cada diez sufría obesidad.

Según la OMS, la proporción de la población con obesidad y sobrepeso aumenta a medida que crece el nivel económico del país, ya que los países con altos y medianos ingresos cuentan con más del doble de obesos que los países con pocos recursos.

En este sentido, la región con mayor incidencia de obesidad, según la organización mundial, fue América, mientras que la más baja se dio en el sudeste asiático.

Para el diabetólogo Ibarra,  el aumento de casos de la enfermedad se debe al cambio en el estilo de vida, donde las personas de ambos sexos viven en un mundo cada vez más industrializado.

“Eso quiere decir que las personas, hoy en día, hacen menos ejercicio y trabajan mucho más. Por este ritmo de vida la comida no es balanceada, sino que como es hecha fuera de casa, los alimentos que se consumen, generalmente, son menos saludables”, explica el diabetólogo.

En el caso de Walter Bernett,  periodista y docente de Universidad Atónoma del Caribe, a quien la diabetes tipo 2 le fue diagnosticada hace 25 años. Cuenta que lo más difícil de adaptarse a vivir con la enfermedad fue cambiar lo hábitos alimenticios y adoptar el ejercicio.

“Me tocó acostumbrarme a tomar jugos sin azúcar y a ponerle endulzante para diabéticos al café. Lo malo mío es que no me gusta el ejercicio. A uno lo mandan a caminar y a trotar”, dice Bernett.

Como paciente diabético, Bernett recomienda que “después de los 40 años uno debería hacerse examenes cada 2 meses, para ver cómo está la sangre, el colesterol, etc. Hay que convertirlo un hábito para prevenir enfermedades”.

Síntomas

Pérdida de peso: cuando el cuerpo no produce insulina, desecha la glucosa (las calorías) y causa una pérdida de peso, a pesar de comer y presentar hambre constante. Hormigueo en manos o pies: la diabetes produce muchas ganas de orinar y por ello el cuerpo pierde potasio, los bajos niveles se manifiestan en calambres. Piel muy seca: por la deshidratación el organismo no almacena el agua ni la grasa suficiente para mantener humectada la piel, creando irritación y poros abiertos. Otro síntoma es sed extrema. Cansancio o somnolencia inusual: esto ocurre porque no se tiene la reserva de energía necesaria, ya que el cuerpo está sobreutilizando lo poco que tiene en el funcionamiento muscular y nervioso. También se puede presentar visión borrosa.

Riesgo de muerte

Las personas que padecen diabetes corren más riesgo de sufrir enfermedades como neumonía, bronquitis, sinusitis y afecciones del oído por influenza. Los diabéticos también tienen tres veces más riesgo de morir si sufren neumonía o  influenza, y esta última dificulta más el control de la glicemia en personas diabéticas.