El Heraldo / “Desde muy pequeño noté que no se quedaba tranquilo o concentrado en una sola actividad, pero cuando me di cuenta de algunos inconvenientes con el lenguaje supe que algo estaba pasando”. De esta manera describe la madre de un niño que hoy tiene 9 años la época en que decidió buscar ayuda profesional para determinar qué sucedía.

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) fue el diagnóstico que le dieron, sumado al reporte de que su hijo tiene un coeficiente intelectual alto; además le ordenaron un tratamiento que hasta ahora ha llevado rigurosamente.

Lo que vive esta mujer con su hijo se ha vuelto común en muchos hogares colombianos. El TDAH es considerado una patología frecuente, pero, para algunos investigadores, mal diagnosticada y en consecuencia mal tratada.

El grupo de Neurociencias del Caribe, de la universidad Simón Bolívar, se ha dedicado a estudiarlo. A mediados de este año, de hecho, concluirá el estudio que busca determinar si el trastorno tiene asociación con genes de susceptibilidad, apoyado por Colciencias, y efectuado con 120 familias que participaron voluntariamente a través de una convocatoria en colegios privados de Barranquilla.

El director del grupo de investigación, el sicólogo clínico y PHD en Neurociencias Pedro Puentes Rozo, indica que entre los resultados iniciales del proyecto se ratifica el origen genético del TDAH advertido en otros análisis del tema. Por ello, es muy probable que por lo menos uno de los padres o un familiar cercano del niño con el trastorno, también lo padezca.

“Para poder diagnosticar este trastorno -explica-, no existen criterios clínicos, para decir quién tiene o no, si tú tienes un problema de hipertensión te hacen unas pruebas te diagnostican, esos son los criterios clínicos. Por eso a partir de este estudio se podrá trabajar en métodos de evaluación más certeros y planes de tratamientos mucho más eficaces que los existen actualmente”.

En su concepto también hay que considerarlo un problema de salud pública pues es de los que más afecta a la población de niños y adolescentes en Colombia, al tiempo que añade que está demostrado que “niños con TDAH se vuelven adultos con TDAH” porque se trata de una patología crónica.

El informe de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2015 da cuenta de que este es “el trastorno del comportamiento más frecuente en niños y adolescentes y es una de las principales causas de consulta a servicios médicos en niños y adolescentes”. Los síntomas, señala el documento, comienzan usualmente entre los 7 y los 13 años.

Incluso este estudio liderado por el Ministerio de la Protección Social arrojó que se trata del trastorno mental más prevalente en esa muestra; además recomendó considerarlo dentro de las enfermedades prevalentes de la infancia e incluir estrategias terapéuticas en los planes obligatorios de salud desde la temprana infancia.

En efecto, para los investigadores del Grupo de Neurociencias es imprescindible realizar diagnósticos sólidos en esta materia porque los actuales están basados principalmente en entrevistas y observación porque no es posible detectar el TDH, por ejemplo, a través de electroencefalogramas. Por ello la meta es que sea posible en un futuro cercano hacerlo mediante exámenes genéticos junto a otras evaluaciones multidisciplinarias.

“La principal lección que hasta ahora nos deja este estudio es que hay que seguir investigando el trastorno”, agrega Puentes, en cuyo concepto se trata de un problema que amerita toda la atención del Estado.

“Falsos positivos” Una de las investigadoras del estudio, la sicóloga y genetista Martha Lucía Cervantes Henríquez, dice que en el manejo de una persona con TDAH es clave no culpabilizar a nadie dentro del núcleo familiar, y que por las evidencias científicas de la predisposición genética, hay que pensar en formas de tratamiento desde un modelo multidimensional, desde diferentes especialidades para que pueda darse un resultado óptimo.

“En otros países como ya hay legislación donde se da por sentado que debe haber condiciones especiales para su educación, lo ideal es que se pudiese generar un currículum, un aporte pedagógico centrado en sus características”, apunta.

Para el neurosicólogo Johan Acosta López, del grupo Neurociencias de Unisimón, puede haber una alta tasa de menores sobrediagnosticada, casos a los que llama “falsos positivos”.

“Hay situaciones de niños que brincan, trepan y ya el profesor y el padre consideran que son hiperactivos porque molestan mucho, pero hemos encontrado que muchas veces ellos se tornan así debido a problemas emocionales, estrés, ansiedad; hay algunos que cuando van al colegio por primera vez piensan que no van a regresar con sus familias, que los van a dejar allí porque no se les explica que tienen una responsabilidad nueva, y que sus papás van a volver por ellos”, detalla.

Igual manifiesta que hay otros casos donde puede haber crisis de ausencia u otras patologías como autismo, asperger o trastorno bipolar, que en ocasiones pueden ser confundidas con el TDAH.