Infobae / Hacer demasiada actividad física atenta contra el correcto funcionamiento del aparato digestivo. Un estudio de científicos australianos demostró que realizar más de dos horas de ejercicio al 60% de rendimiento provoca problemas gastrointestinales 14 de junio de 2017 Para liberar tensiones, adelgazar y mantenerse en forma se puede caer en una manía que lleva a traspasar los límites que soporta el cuerpo (iStock) El apetito por lucir una figura “fit” lleva a incrementar la intensidad de los entrenamientos. Algunos no tiene reparos en someter al cuerpo a rutinas de ejercicios extenuantes durante un tiempo prolongado, algo que es poco indicado tanto por los especialistas del ambiente como por los expertos en materia de ciencia.

Para los científicos, quienes siguen estos hábitos no advierten los riesgos a los que se exponen. Un estudio de la Universidad de Monash, en Australia, alertó de que hacer un ejercicio intenso durante más de dos horas puede causar problemas gastrointestinales. Los especialistas establecieron al 60% de la capacidad máxima de una persona como el límite a partir del que se comienzan a observar los síntomas.

La sobreexigencia se traduce generalmente en cansancio muscular, desgaste mental y lesiones en ligamentos y articulaciones (iStock) Los expertos explicaron que los efectos específicos están ligados de acuerdo a la modalidad, el vigor y la extensión de la actividad. Y los riesgos se elevan notablemente cuando se practica con un clima cálido. El trabajo publicado en la revista especializada Alimentary Pharmacology & Therapeutics señaló además que estos daños ocurren “independientemente de cuán en forma está” el individuo.

Entrenarse intensamente hace que el funcionamiento gastrointestinal se vea afectado en procesos como la permeabilidad, la absorción y la endotoxemia (la presencia de sustancias tóxicas en la sangre). También puede dañar células en el intestino, provocando problemas digestivos, y también pueden presentarse complicaciones derivadas de la filtración a la sangre de toxinas a través de las paredes dañadas del intestino. Los síntomas habituales: acidez, hinchazón, eructos, calambres y dolor abdominal, flatulencia, náuseas, diarrea y vómitos.

¿Cómo arribaron a estas conclusiones? Advirtieron las lesiones al analizar a adultos que practicaban dos tipos de modalidades: ciclismo y carreras en maratones. En la comparación, encontraron que en términos de incidentes, gravedad y duración, correr causó más problemas intestinales que el ciclismo. Entre el 96 y el 73 por ciento de los competidores de una maratón de ultrarresistencia o pruebas de triatlón (con circuitos de más de 160 kilómetros) reportaron síntomas gastrointestinales graves, en comparación con solamente entre el 11 y el 7 por ciento de los corredores de maratón y media maratón.

Hacer demasiado ejercicio provoca también otros riesgos en el funcionamiento del organismo. Por ejemplo, en la salud gástrica (iStock) Los investigadores señalaron también algunos modos de atenuar o eliminar estas consecuencias. Entre las estrategias de protección recomendaron hidratarse en abundancia, evitar el uso de antiinflamatorios no esteroideos ?que son irritantes gastrointestinales?, y consumir hidratos de carbono durante la actividad.

“Se recomienda realizar una evaluación gastrointestinal completa durante el ejercicio, ya sea hecha por individuos que experimentan síntomas de padecer trastornos intestinales durante el ejercicio, para determinar qué es lo que está causando el problema o para desarrollar estrategias de gestión individualizada”, dijo Ricardo Costa, autor principal de la investigación.