Emol / SANTIAGO.- Iris Grace Halmshaw tiene 6 años y contra todos los pronósticos médicos, está comenzando a hablar. La niña padece de trastorno del espectro autista, por lo que la forma en que se comunica y relaciona con el resto del mundo es complicada. Sin embargo, la pequeña encontró otra manera de hacerlo: a través de la pintura.

Iris Grace hizo del arte una de sus actividades favoritas y hoy es capaz de crear maravillosas obras, que son adquiridas por coleccionistas privados. Tal es el talento de la niña, que ha sido apodada como “la pequeña Monet” y sus pinturas están plasmadas en el libro “Iris Grace”, en el que Arabella Carter-Johnson, cuenta la historia de su hija.

En el sitio irisgracepainting.com, Arabella relata que la pequeña fue diagnosticada con su condición en diciembre de 2011, cuando tenía sólo 2 años. Según cuenta la mujer, en esa época Iris Grace no sabía ni quería jugar con otros niños, tenía comportamientos obsesivos, se angustiaba al estar cerca de otras personas y el contacto visual con ella era prácticamente imposible.

“Hoy es una historia diferente, ella juega, se comunica y duerme mucho mejor”, afirma Arabella. Y Thula, su inseparable gata, ha tenido mucho que ver en ello, ya que en su compañía, la niña ha logrado superar muchos de sus temores.

De hecho, Thula es quien acompaña a Iris Grace mientras realiza sus fantásticas creaciones artísticas, las que están principalmente inspiradas en la naturaleza y los paisajes ingleses.

Según explica su madre, cuando la niña desea pintar, se acerca al lavaplatos de su cocina y señala las herramientas que ocupa para hacerlo. Luego, le indica a su madre los colores que quiere usar. “Si el color no está, ella busca alguna cosa que sea de ese tono para que yo lo haga mediante mezclas. Ella también hace sus propios colores, sumergiendo las brochas en un tazón y otro, y observando cómo los colores cambian”, cuenta Arabella.

Posteriormente, Iris Grace hace pruebas con las pinturas, hasta que logra la consistencia que busca. De ahí se lanza a crear ocupando no sólo brochas, sino también otras herramientas como pinceles, rodillos, sellos, cepillos y esponjas.

“Su autismo e increíble capacidad de concentración han creado un estilo de pintura que nunca antes había visto en un niño de su edad”, asegura su madre.

Todas las obras de Iris Grace tienen un nombre. En un comienzo eran sus padres quienes las bautizaban, tomando en cuenta cómo se veían, el estado de ánimo de la niña mientras la pintaba o la música que escuchaba. Pero como ahora “la pequeña Monet” puede hablar más, es ella quien los titula.