La celebración de la Navidad está estrechamente relacionada con las reuniones familiares que conllevan un sinfín de comidas poco balanceadas. Es habitual que, llegado este momento, las mujeres embarazadas tengan dudas sobre qué pueden y qué no deben comer en su estado. La primera recomendación de Paloma Ramos, nutricionista de IVI, es “no cambiar demasiado la dieta y, sobretodo, no perder de vista la máxima de no comer por dos”.

Cualquier alimento crudo forma parte de la lista de los prohibidos. Dentro de este grupo se encuentran moluscos, crustáceos, el pate y los pescados ahumados. El sushi solo se puede consumir si ha sido congelado previamente a -20ºC durante 24-48 horas y preferiblemente los tempurizados. Es importante evitar los quesos sin pasteurizar, blancos o azules, por el riesgo de contener listeria, mientras que los embutidos no cocidos podrían ser portadores de toxoplasmosis, por lo que también es recomendable evitar su ingesta. Hay estudios recientes que afirman que el jamón curado durante más de 20 meses elimina la toxoplasmosis en caso de haberla, “pero mejor no arriesgarse”, aconseja la nutricionista.

En cambio, sí se puede tomar carnes, pescados y huevos siempre que estén bien cocinados. “Son excelentes para el desarrollo del embrión”, indica Paloma Ramos. A las embarazadas vegetarianas se les recomienda, en la medida de lo posible, la ingesta de carne roja durante el embarazo, ya que bajan mucho los niveles de hierro (teniendo incluso que ser suplementados con pastillas). Para una mejor absorción del hierro, tanto en forma de alimentos como en forma de pastillas, se recomienda evitar tomar lácteos 1 hora antes y 1 hora después, siendo mejor tomarlo siempre acompañado de vitamina C (naranja, limón, pimiento…).

Están también recomendados el aceite de oliva, quesos curados, y todos los alimentos que contengan ácido fólico como el brócoli, los espárragos, las legumbres y las avellanas.

La nutricionista de IVI recuerda que no son aconsejables las bebidas estimulantes y el hígado por su alto contenido en vitamina A, que puede afectar al desarrollo del feto en las primeras semanas. Tampoco se ha de abusar del pez espada y atún rojo (por su alto contenido en mercurio y metales pesados). Por el contario, sí se pueden consumir pescados blancos y salmón.

Alta precaución con las ensaladas o verduras crudas que deben estar bien lavadas. “Hay más riesgo de toxoplasmosis por frutas y verduras mal lavadas que por el jamón”, apunta Paloma Ramos, quien añade que “es recomendable no comer ensaladas fuera de casa, ya que desconoces cómo han sido manipuladas. Y en casa, lavarlas mucho, incluso las que van ya en una bolsita”.

Respecto al consumo de alcohol, éste “debe ser cero”, afirma con contundencia la nutricionista. En este sentido, hay que valorar las aportaciones de vitaminas y minerales que también se encuentran en los dulces como el turrón, la rosca y el dulce de frutas de los que no conviene “abusar”.

En definitiva, se trata de disfrutar de las fiestas navideñas y hacer frente a las comidas de estas fechas manteniendo las pautas de alimentación marcadas por el especialista siguiendo estos sencillos consejos, pero aprovechando “la excepcionalidad de los platos tradicionales navideños”, concluye Paloma Ramos.