La Nacion / Ryan Gosling es uno de los ejemplos. Foto: Shutterstock Hace poco escuché por ahí que los hombres calvos son mucho más atractivos que el resto de sus pares. Sin dudas la cabeza completamente rasurada es además un truco infalible y eficaz contra los síntomas de la alopecia prematura , pero la ciencia acaba de demostrar que tener algo de pelo en alguna parte visible del cuerpo puede desempeñar un papel clave en la vida amorosa de un hombre. Sobre todo la barba (nunca bigote, y menos “mosquita”, vayan sabiendo).

El año pasado un grupo de investigadores de la Universidad de Queensland en Australia se tomó el trabajo de analizar el impacto de la barba en la apariencia masculina , su incidencia en el atractivo sexual, en la percepción de masculinidad y su efecto en las relaciones amorosas a corto y largo plazo. El estudio se hizo a partir de las respuestas de 8200 mujeres que dieron su veredicto luego de mirar imágenes manipuladas de hombres c on diferentes niveles de vello facial y otros con la cara rasurada. Ante la pregunta clave sobre el atractivo de cada individuo, las coincidencias fueron abrumadoras. Según se publica en el Journal of Evolutionary Biology la mayoría respondió que los hombres verdaderamente sexis son aquellos que llevan barba de pocos días, con el vello corto, mientras que el estilo hipsters (recortada y larga) tuvo las calificaciones más bajas de la encuesta en ese sentido, junto con el lampiño.

Una de las preguntas del sondeo era qué tipo de hombre es más atractivo para un touch and go. Allí es donde arrasó la barba de no más de diez días, levadura de las fantasías femeninas de un amor breve como la noche . Sin embargo, al momento de pensar seriamente en una pareja a largo plazo l as consultadas coincidieron en que el modelo lumbersexual, de barba tupida y desprolija, inspira más seguridad y fortaleza, ya que trasmite la sensación d e “poder con todo” (no tiene tiempo para andar mirándose al espejo, algo que a lo que el calvo se dedica).

El lenguaje corporal es tan o más elocuente que las palabras. Según Rob Brooks, uno de los autores de la investigación, el largo de la barba está directamente asociado a las crisis económicas ya que es un indicador de la capacidad de adaptación del individuo a la circunstancias . En 2008 con la crisis económica mundial y la creciente falta de empleo, los hombres que se presentaban a las entrevistas de trabajo con vello facial de varios días sugerían preocupación, al revés del afeitado. “Después de la caída de Street en los años 20, hay pruebas circunstanciales de que las barbas se agrandaron. Este y otros datos son argumentos a favor de que las condiciones económicas sientan las bases para la longitud de las barbas, una longitud de entre 5 y 10 días parece ser la más adecuada en nuestro último estudio, pero se trata de tendencias medias. Afortunadamente, la gente en la vida real nunca se relaciona con tendencias medias, sino con individuos” concluyó Brooks.

LA NACION Sociedad Sexo a diario