El Ambito / El mar Tirreno es una de las joyas de Italia. A lo largo de sus costas, los turistas se maravillan con playas que coronan impecables acantilados.

La costa de Amalfi comenzó a ser un importante centro turístico ya desde la época del imperio romano y aún hoy sigue sin perder vigencia. En el siglo XX, figuras del cine italiano y de Hollywood eligieron sus playas para descansar y darle un fuerte empujón de vitalidad a una zona que enamora a la vista.

La localidad de Ravello es tal vez una de las villas más bellas de la zona. A pocos kilómetros de Amalfi, sus acantilados y vista al mar la convierten en un lugar prácticamente paradisíaco. Allí también se encuentra Villa Ruffolo, levantada en el siglo XVIII y que supo ser residencia de nobles y reyes europeos.

Cerca de Amalfi también se encuentra otra de las joyas naturales de Italia: Grotta dello Smeraldo. Se trata de una cueva donde la luz natural inunda el agua de mar para convertirla en un espejo turquesa. El techo de la caverna está 24 metros por encima del nivel del mar. Esta gruta se formó por el bradisismo, una agitación tectónica que formó acantilados fracturados y cuevas a lo largo de las fisuras. Una excursión en bote por esta gruta será un paseo difícil de olvidar.

Otra de las localidades que no pueden faltar en una visita a la costa amalfitana es Furore, un pequeño fiordo a los pies del monte Lattari que forma una de las más pintorescas playas de esta zona al sur de Italia. Esta pequeña comuna con 860 habitantes fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Razones no faltan.