@TipsFemeninos // Miradas nuevas que enfocan los rasgos de la familia actual // Miami.  Son arqueólogos que trabajan con las ruinas de una civilización en peligro de extinción: la propia familia. Fotógrafos y artistas que se apropiaron del álbum de los suyos, del acceso a esa intimidad para trabajar la experiencia familiar con estéticas y enfoques múltiples. Familia — Modelo para desarmar , la muestra que se exhibe en ArtexArte, presenta a 25 artistas de 8 países que capturan las tensiones actuales de este núcleo de la sociedad. “Ningún trabajo representa el estereotipo de la familia feliz; todos tienen que ver con experiencias reales”, explica Gisela Volá, integrante de Sub, Cooperativa de Fotógrafos, curadores de la muestra.

Montada en los tres niveles de la galería con una narrativa de subtemas, a veces en contrapunto, se perciben la ausencia, la identidad, la maternidad, la diversidad sexual y el desarraigo. “Son fotos, pero están atadas a los sentimientos”.

En la inauguración, la madre de Alejandro Kirchuk, autor del ensayo La noche que me quieras , revivió notablemente emocionada los últimos días de su propia madre, enferma de Alzheimer, con su padre que la cuidaba. Ya ambos murieron pero algo de esa imagen logró convertir lo cercano en extraordinario, e inmortalizarlo.

Ese mismo registro amoroso se advierte en Cuñadas . Durante años, Franco Verdoia regresó a Las Varillas, Córdoba, a la casa donde había sido criado por su abuela y sus tías, cuñadas entre sí. Y eligió los mates, el anaranjado chillón de los floreros, los detalles de la vida cotidiana detenida en el tiempo de tres mujeres viudas que le dieron afecto cuando era un niño.

Más brutal es el registro de Verónica Mastrosimone, miembro de una prosapia de italianos de Lanús y Lugano, a los que muestra en celebraciones. Elige imitar la estética de las cámaras pocket con flash, tomas movidas como si ella misma participara en los excesos, y abre el juego a incomodar: una madre que comió y bebió de más tirada en la reposera; un padre haciendo el ridículo con los pantalones bajos. Cuando la serie se mostró por primera vez, diez años atrás en la Fotogralería del CC San Martín, en el libro le reclamaron: “¿Por qué dejás así mal parada a tu familia?”.

El padre de Martín Weber parece obligado a posar en Mario. Saved calls , una cuadrícula con retratos como fotogramas de una película que saben a despedida, homenaje y cuentas saldadas. “Qué suerte que sos artista –le había dicho el padre al hijo–, eso quiere decir que vas a trascender cuando mueras”.

Las fotos familiares más antiguas, de fines del siglo XIX, destacan los ritos de pasaje de la burguesía. En los estudios profesionales, con o sin columnas o telones, el álbum sepia confirmaba a los miembros de un linaje. Luego devino pasatiempo amateur –las clases marginales no tenían acceso a la fotografía–, que ganó intimidad por la masificación de las cámaras. Desde entonces, muchos ritos de la vida familiar son puestos en duda si no existen fotos del evento.

“La fotografía documental se caracteriza por una mirada crítica, pero recién en los 70 los fotógrafos comenzaron a indagar esas realidades complejas de la propia familia, hacia adentro”, explica Gerónimo Molina, miembro de Sub. Por entonces, cuando abrazó el estatus de arte se allanó el álbum familiar para experimentaciones.

La muestra alterna artistas consagrados con jóvenes que hacen las primeras copias de sus fotos. El ensayo Imágenes de la memoria , de Gerardo Dell’Oro, evidencia la huella de la historia en su intimidad, mientras reconstruye el álbum familiar. A su vez, el autorretrato de Marcos López es una estampita de la familia conservadora de provincia. Aunque en blanco y negro, este trabajo de su primera época ya tiene el enfoque y la meticulosa composición que marcarían su obra.

Entre los jóvenes artistas, en un arranque de honestidad, Beto Gutiérrez recorrió las casas de sus padres, tíos y abuelos en Caracas y regresó a la Argentina, donde reside, con una colección de imágenes del reverso de unos 25 portarretratos que encontró. Eligió un símbolo para inmortalizar los lazos de su familia pero desde lo oculto, allí donde se ven las grietas.

“Una minoría siente que encaja en el modelo de familia que sostienen la Iglesia y el Estado, y eso da permiso para la frustración, se esconde, se habla de fracaso”, analiza Gisela Volá. “Esta muestra invita a reflexionar en los vínculos adentro de cada familia”.

Alrededor de la exhibición, abierta hasta fines de junio, se gestaron una serie de talleres, conferencias y mesas redondas. El primer fin de semana, el escultor francés Alan Lanoile habló ante más de 200 personas sobre cómo retrata a su tribu, que vive en plan radical en el campo al sur de Francia a punto tal que no envía a ninguno de sus seis hijos al colegio.

“Entre lo personal y lo político”, el workshop que ofreció Oriana Eliçabe introduce su trabajo Familiarizarse . Entre 1999 y 2001, capturó la intimidad de madres e hijos de parejas lesbianas que entendía invisibilizadas en grandes metrópolis presuntamente cosmopolitas: Barcelona, Amsterdam y Nueva York. Conquistas sociales mediante, regresó para mostrar la evolución de esos vínculos: una de las madres volvió a formar pareja con un hombre trans. Todos posan en el estilo de los retratistas de fines del siglo XIX y exhiben la nueva realidad familiar, sin rasgos de militancia. Familiarizarse se trata de eso: llegar a manejar con cierta naturalidad lo que nos pasa.

Familia – Modelo para desarmar

Lugar : ArtexArte. Lavalleja 1062, Villa Crespo, CABA.  Horarios: martes a viernes de 13.30 a 20; sábados, 13.30 a 16.  Fecha: hasta el 18 de junio Entrada: libre y gratuita

Fuente: El Clarín

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