La Verdad de Monagas / Los movimientos fetales son los primeros signos de vida del bebé, por eso, uno de los momentos más especiales de cualquier embarazo es cuando la futura mamá percibe de algún modo a su pequeño (¡y ya no digamos cuando siente la primera patada!): poder sentir a nuestro hijo nos aporta una inmensa felicidad. Pero más allá de lo afectivo, estos movimientos tienen un gran valor porque suponen un indicador del bienestar y del correcto desarrollo neuromuscular fetal; se convierten en una especie de método de monitorización casero, propio de cada madre, que indica que lo más probable es que todo vaya bien.

Por eso, aunque cada mujer es diferente y varios factores influyen en que unas los noten antes que otras, es más que recomendable que todas las gestantes conozcan el patrón de movimientos de su bebé (cada feto se mueve con una intensidad y un ritmo distinto), cómo irá cambiando a lo largo de la gestación y en qué momento no es normal que disminuya la actividad, y por lo tanto hay que consultar con un médico.

¿Cuándo se sienten los primeros movimientos fetales?

Los movimientos fetales están presentes ya desde el mes y medio de embarazo: “realmente el embrión empieza a moverse muy pronto, sobre la sexta semana de gestación”, explica el doctor Eduard Gratacós, director de BCNatal, centro de medicina materno-fetal del Hospital Clínic de Barcelona y Hospital Sant Joan de Déu. “Lo hace de forma inconsciente, con movimientos involuntarios como estirar brazos y piernas o incluso mover el diafragma (no es una respiración como tal, pero lo necesita para que los pulmones se desarrollen)”, matiza Gratacós.

A partir de ahí, el feto va creciendo y los movimientos van evolucionando, alcanzando su intensidad máxima sobre las 28 semanas y disminuyendo ligeramente conforme se va acercando el parto. Así, el doctor Gratacós puntualiza que “a veces se producen movimientos de estirar y retirar, por lo que la mujer nota como un bulto que se queda fijo durante un rato. Pero en otras ocasiones son más bruscos, que es lo que la madre define como patadas(aunque pueden ser también un golpe de brazo)”.

Pero ¿cuándo comienza la futura mamá a notar estos movimientos? Pues lo habitual es que esto no suceda hasta la semana 20 de gestación aproximadamente. Pero esta indicación no debemos tomarla de forma estricta y preocuparnos si en ese momento aún no hemos notado a nuestro bebé, ya que hay diferencias considerables según ciertos factores: por ejemplo, si es el segundo embarazo se suelen notar antes (sobre la semana 16), pero si la gestante es obesa puede tardar un poco más (a partir de la semana 24).

A la hora de poder sentir los movimientos del feto, también influye la situación de la placenta: “si es anterior, es decir está situada en la parte frontal, es como si hubiera un cojín delante del feto y éste ha de golpear más fuerte para que la madre lo note”, indica el director de BCNatal.

Como futuras mamás, desde que comenzamos a notar a nuestro bebé en el vientre, estableceremos un patrón habitual de sus movimientos y haremos un seguimiento. Así, cuando percibamos que este patrón cambia, deberemos consultar con un médico, ya que pueden estar produciéndose problemas de crecimiento fetal.

El tercer trimestre de gestación es un momento clave. La percepción materna de una disminución de los movimientos fetales durante esta etapa es motivo de consulta frecuente en los servicios de Urgencias (5-15% de las embarazadas). Un punto de inflexión se produce en la semana 34, cuando el bebé ya tiene un tamaño considerable y dispone de menos espacio en el útero, lo que no le permite moverse con tanta facilidad e influye en que la madre lo note menos. Además, en este momento de la gestación también aumentan los períodos de sueño fetal (los ciclos de sueño van pasando de unos 40 a unos 70 minutos), por lo que el patrón de los movimientos cambia.

Pero que los movimientos disminuyan ligeramente o se hagan más limitados y definidos no tiene porqué conllevar ningún problema fetal; eso sí, es importante consultar siempre que tengamos dudas. “Lo que nos indican los movimientos fetales es que el bebé está desarrollándose bien, por eso los usamos como un método de cribado en las embarazadas. Enseñamos a todas las gestantes a fijarse en ellos a partir del tercer trimestre, les damos un documento informativo sobre qué son, cómo se los van a notar y cómo aprender a vigilar la manera en que se mueve su bebé” aclara Eduard Gratacós, director de BCNatal.

Desde los seis meses, prosigue el experto, les indicamos que deben consultar con la matronao el ginecólogo en un plazo máximo no superior a las 24 horas si no notan claramente ningún movimiento o si durante dos horas perciben menos de 10 movimientos del bebé (se recomienda observarlo después de las comidas y tumbada sobre el lado izquierdo).

Seguramente no pase nada, pero es una de las formas más efectivas de detectar problemas del crecimiento fetal. “Las ecografías no se hacen todos los meses, por lo que esta observación materna nos permite efectuar un mejor seguimiento y estar atentos ante cualquier problema; es un método muy efectivo de control médico y está demostrado que reduce la mortalidad a término”, asegura el Dr. Gratacós.

¿Los movimientos de tu bebé pueden responder a estímulos externos? El comportamiento del feto dentro del vientre materno es objeto de constante investigación. Muchos estudios indican que hay relación entre la actividad intrauterina y la extrauterina. Sin embargo, esta influencia no es tan clara según Eduard Gratacós, director del centro de medicina materno-fetal BCNatal, del Hospital Clínic de Barcelona y Hospital Sant Joan de Déu, que considera que la respuesta a esos estímulos es inconsciente.

“Los movimientos que hace el feto no son conscientes, dependen de una parte del cerebro muy baja que llamamos ganglios basales. El feto aún tiene una gran desconexión cerebral (los cables del cerebro se van conectando una vez que nacemos), aunque ya aparecen unas conexiones mínimas a partir de las 29-30 semanas y, de una forma más clara, desde las 32-34 semanas. El bebé nota cuando su madre le habla o le pone música, aunque esto le llega muy amortiguado; percibe como una vibración. No entiende las palabras, pero sí algunos giros particulares del lenguaje materno”.

Es decir, este cerebro aún muy en formación, no ha empezado a tener percepciones claras y no ha desarrollado lo que nosotros entendemos como razonamiento. Pero evidentemente “es positivo que se le estimule y que la madre le transmita amor y equilibrio vital”, explica el doctor Gratacós.

Eso sí, verás que cuando tú te relajas los movimientos de tu pequeño se hacen más obvios (especialmente cuando estás tumbada o durante la noche). Pero, por el contrario, hay diferentes situaciones maternas que pueden reducir la percepción de los movimientos fetales como fumar, haber tomado alcohol o alguna medicación sedante o antidepresiva, el estrés acusado, un ayuno prolongado o pasar mucho tiempo de pie o haciendo actividad física.