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Si su hijo no quiere ir al colegio, no se preocupe, usted no es el único papá o mamá que atraviesa por esta situación. Para algunos padres la época de regreso al colegio de sus hijos es motivo de felicidad y orgullo, pero para otros se puede convertir en una tortura por el llanto y la negación de los pequeños por retornar a sus actividades académicas. Muchos niños se resisten a volver al colegio, convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza para las personas que están a su cuidado.

Estas actitudes, según expertos, se deben a que algunos niños experimentan miedo o ansiedad al separarse de sus padres; otros tienen dificultades para retomar la rutina de acostarse temprano y cumplir los horarios propios de la escuela; y otros muestran resistencia a dejar de compartir con sus amigos, ver televisión y jugar.  (Lea aquí: El papel de las universidades del Caribe en la construcción de la paz)

Frases como ?ese colegio no me gusta?, ?allá colocan muchas tareas?, ?tengo dolor de barriga?, ?te dije que me cambiaras de colegio? o ?la profesora me regaña mucho?, son algunas de las más usadas por los niños para no asistir a clases. Para evitar que el colegio sea un ?castigo? para los niños, los especialistas dan una serie de recomendaciones que toda familia con este problema debería atender.

?Evidentemente la tarea más grande la tienen los padres. Entre 5 y 8 días antes de ingresar a la escuela, se deben retomar algunos hábitos importantes para minimizar el impacto de la rutina escolar en los niños. Hay que acostarlos a la hora que normalmente va a dormir cuando está en tiempo de clases, reducir el tiempo de exposición a la televisión, celular o móviles, y repasar el material del año pasado al menos entre 45 minutos y 1 hora al día ?, sugirió Carlos Patiño Catalán, psicólogo con magister en asesoría familiar.  (Lea aquí: ¿Qué tan conformes están los cartageneros con la educación de sus hijos?) 

Por otra parte, Patiño aclara que estos comportamientos son típicos de la primera infancia, es decir de 1 a 6 años, y que en algunos casos se extiende hasta los 8 años. De ser este el caso,  se recomienda dialogar con el niño y con los docentes con el fin de trabajar conjuntamente por su bienestar, pues pueden existir problemas de diferentes índoles.

Si el problema es con los compañeros, se debe trabajar en las habilidades sociales, fortalecer el autoestima y la seguridad en el niño, al tiempo que se trabaja en la reducción de la ansiedad.  (Lea aquí: De 1.133 pregrados que se ofertan en el Caribe, solo 139 son de Alta Calidad) 

?Si esta conducta se relacionan con el rendimiento escolar, hay que iniciar un tratamiento psicopedagógico paralelo, y si el problema es de tipo familiar, se debe trabajar fundamentalmente con los padres o las personas que están bajo el cuidado y protección del niño?, puntualizó el psicólogo.