Expansión / La entrenadora personal y “wellness coach” María Giner enseña cómo sacar el máximo partido a las máquinas del gimnasio. Saber usarlas permite potenciar la resistencia, la fuerza y la flexibilidad.

Es mucho más fácil de lo que parece. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a los adultos con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años les bastaría con hacer 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar, montar en bicicleta, etcétera) para mantener un estilo de vida saludable. A estas actividades de resistencia habría que sumar, dos veces o más por semana, rutinas de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

María Giner , entrenadora personal especializada en Pilates y w ellness coach , va un poquito más allá de las recomendaciones de la OMS . “¿Mi propuesta? Completar un mínimo de 10.000 pasos al día (unos ocho kilómetros) y realizar sesiones de cardio, fuerza y flexibilidad, tres veces a la semana durante 30 minutos (juntas o por separado)”. Esa es la fórmula de esta apasionada de la vida sana, cuya máxima es mimar la mente y el cuerpo a partes iguales para mantener “un físico fuerte, resistente y elástico sin importar la edad que aparezca en el DNI “.

Ahora que aprieta el calor, Giner recomienda trasladar a la sala las rutinas de entrenamiento, aprovechando al máximo los beneficios que aportan las nuevas máquinas de gimnasio , cada vez más ergonómicas, fáciles de utilizar y eficientes. La tecnología más puntera aplicada al fitness ha desarrollado equipamientos que convierten cada sesión en una experiencia más completa y satisfactoria. “Bicicletas estáticas, cintas de correr y elípticas nos permiten realizar un trabajo cardiovascular muy efectivo, minimizando el sufrimiento de las articulaciones”, explica.

Ideada para tonificar los músculos, respetando los movimientos y giros naturales del cuerpo humano, Kinesis es la niña de los ojos de esta entrenadora madrileña. “Sin duda, es mi favorita. Con ella se potencia muy intensamente el centro del cuerpo, desde el cual parte la fuerza para realizar toda la práctica”. Es el escenario ideal para compensar el trabajo del tren inferior que se desarrolla sobre la cinta o la bicicleta, “cincelando hombros, espalda y brazos”. Piernas y glúteos también pueden entrar en juego dentro de un repertorio de ejercicios casi interminable.

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