El País / Después de entregar la corona de Miss Universo, el pasado 20 de diciembre ?en medio de la breve alegría de que Colombia lograría la hazaña de repetir  título universal?, Paulina Vega Dieppa vive siempre al filo del vértigo: de avión en avión, de hotel en hotel, entre Bogotá y Nueva York. ?Ya no sé lo que es tener casa?, dice.     El título que ostentó por once meses  como la mujer más bella del planeta le dejó pocos amigos, una ácida polémica con el hoy candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump,  varios contratos de modelaje con agencias de ese país y un rol que la hace feliz: ser embajadora mundial para la seguridad alimentaria de la ONG  Stop Hunger Now (Paremos el Hambre Ya).   Pero también le abrió una puerta de la que nunca buscó las llaves: convertirse en presentadora de televisión. Hace un par de meses la buscaron del Canal Caracol con una propuesta simple, pero tentadora: prestar su arrolladora personalidad para presentar ?A otro nivel?, show de talentos musicales que buscará a las mejores voces del país.   Y Paulina dijo sí sin saber, hoy, muy bien porqué. Pese a ser  nieta de Gastón Vega, un  apreciado tenor lírico que a principios de los 50 triunfó en las óperas de Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires y de que su papá ?Rodolfo Vega? anima con su voz las fiestas familiares, la bella Paulina no canta ?ni en el baño?.   Solo reconoce que se lanzó ?a la aventura  de presentar  de un día para otro. Nunca pensé en presentar, pero me encantó un formato que mostraba el talento de los colombianos?.   No será, sin embargo, una excusa para regresar al país. Solo estará seis meses en Colombia. Y eso lo lamenta. Es que extraña la Barranquilla donde era la niña mimada de don Rodolfo Vega. Es que a veces se cansa de vivir en los hoteles, ?con cajas y maletas por todos lados?.     Pero si en los planes de Paulina Vega no estaba la presentación, ¿cuáles eran los proyectos de su vida?   Antes planeaba mucho las cosas, pero cada día la vida me daba sorpresas, como ser Señorita Colombia y Miss Universo; entonces decidí dejar de planear y vivir el presente. Esta oportunidad llegó  y me encantó, aunque creía que la presentación no era lo mío, pero hasta ahora me he divertido.   ¿Se preparó para ser presentadora?   No. Entregué la corona de Miss Universo, volví a Estados Unidos, firmé con  agencias de modelaje y enseguida tuve que concretar esta oportunidad. Me vine de un día para otro y desempaqué unas cuantas cosas para empezar a presentar.   ¿Cómo se sintió en el debut?   Me asusté.  He respetado el mundo del entretenimiento y a los que están delante de cámaras y se han preparado. Espero que les guste mi estilo. Igual quieren que sea espontánea, que sea yo, que es con lo que me siento bien.   ¿Alguna anécdota en medio de las grabaciones?   Cuando me subí en el ascensor, que es el centro del escenario del programa, para explicar la dinámica del concurso, no paraba de gritar. La verdad los participantes lo hacen parecer más fácil.   ¿Cómo se vio presentando?   Es terrible. Critico demasiado. Estoy pendiente del pelo, la palabrita, el piecito, pero eso es inevitable cuando uno se ve en una pantalla. Siempre uno va a ver el lado negativo, lo malo, pero hasta el momento todos me han felicitado.    ¿Había presentado antes?   En un evento en Kazajistán, en  un encuentro de ópera. Fue difícil porque debía hacerlo  en inglés, pero pronunciar bastantes nombres en ruso. Era otro tipo de ambiente; súper elegante. Era el evento de opera más grande del mundo, pero tenía el libreto en la mano. En ?A otro nivel? me toca más o menos improvisar y tener todo en la cabeza.   ¿Qué viene para Paulina Vega después de este paso por la Tv.?   No puedo hablar mucho, pero voy a trabajar con una marca muy importante y estoy en otros negocios; pronto, en dos o tres meses, sabrán cuáles.   ¿Y proyectos de actuación?   Eso demora. Tendrían que ofrecerme un papel en el que me sienta cómoda y  me gusten los demás actores para decir sí. Me han ofrecido papeles en cine, pero aún no me he sentido cómoda ni me queda tiempo. Solo sé que no haría el papel de algo que tenga ver con reinados, ni con una niña tonta.   ¿Y, entre tantas ofertas, cómo está el corazón?   Sigo con mi novio, Lorenzo Botero, súper feliz. Dichosa.   ¿Pero hay planes de boda o de hijos?   No. Falta mucho; diez o quince años, si es que me caso. Para mí un matrimonio es irse a una isla con la gente que quieres a celebrar el amor y ya. No me veo con vestido blanco, no va conmigo. Para los hijos falta aún más, pero sí quiero tener una familia grande.   Qué le hace falta a una mujer que parece tenerlo todo: fama, dinero, belleza…   Descansar y procesar todo lo que me ha pasado en la vida. Llevo dos años y medio sin parar. Viviendo en hoteles, en carros; viendo  a mi familia poco. Ya no sé qué es tener amigas ni vida privada. Cuando quiera descansar me iré a una isla, sola, a meditar.   ¿Qué fue lo mejor de Miss Universo?   Poder abrir la mente, también las puertas, las oportunidades laborales, las enseñanzas, las experiencias, los viajes. Es una etapa de mi vida que me dio muchísimo.    ¿Y Donald Trump?   ¡No! Ese ya pasó de moda (risas).   Nacida para reinar   Desde que Paulina Vega Dieppa tenía 16 años, el Comité de Belleza del Atlántico la tuvo en la mira para que representara a ese departamento en el Concurso Nacional de Belleza.   Así lo recuerda  Ramón Jesurum, que además de presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, preside también el Comité de Belleza del Atlántico desde donde se dedicó durante casi dos décadas a lograr que esa región del país ?moldeara? a una digna sucesora de Luz Marina Zuluaga, hasta entonces la única Miss Universo que había tenido el país.     ?La vimos modelando y nos dimos cuenta de que podía ser reina del departamento. Cuando cumplió 19 años, hablamos con sus papás y les dijimos que, pese a su juventud, considerábamos que estaba lista para  Cartagena?.   Aquello fue como un sueño cumplido. Laura Dieppa recuerda que los ánimos de reina de Paulina le vienen desde niña, inspirada en la historia y el ejemplo de su abuela materna, Elvira Castillo Gómez, quien fuera Señorita Atlántico y terminara como tercera princesa del Concurso Nacional de Belleza de 1953.   Hija de el reconocido cardiólogo Rodolfo Vega e integrante de un hogar de cuatro hermanas y tres hermanos, sus primeros pasos en el mundo de la belleza los daría a los 8 años cuando comenzó su carrera como modelo en su natal Barranquilla. Y a las pasarelas les sacaría tiempo mientras emprendía sus estudios de bachillerato en los colegios Karl C. Parrish y Alemán de Barranquilla, y en el Andino-Deutsche Schule de Bogotá, donde finalmente se graduó.   De esa privilegiada educación le quedarían varios idiomas, el inglés, el alemán y el francés, y ese aire de ?mujer internacional y de mundo?, que le destaca el diseñador Alfredo Barraza.   A nadie le extrañó entonces que esta mujer de  1,76 centímetros de estatura y figura grácil y tonificada, se convirtiera en la mujer más bella del país en 2014 con una calificación de 9,9 por parte de los jurados.   El periodista Hernando Quintana, quien cubrió para la radio caleña ese año de reinado, recuerda que desde entonces Paulina se perfilaba como una ?mujer diez, muy completa, de belleza auténtica  porque se maquillaba poco. De mundo, educada, centrada. Y que extrañamente hablaba con mucha seguridad de convertirse en la próxima Miss Universo?.    Y es cierto. Convencida de que podía lograr esa distinción, hizo una pausa en su carrera de administración de empresas en la Universidad Javeriana de Bogotá para entregarse a su preparación. Trabajaba ocho horas seguidas su cuerpo con  Tammy Sus Banko, una deportóloga colombiana que vive hace más de 30 años en Estados Unidos.    Cambió su dieta y hasta convirtió la preparación casi en un asunto familiar: su padre le daba clases de cultura general, le hacía leer libros de interés y debatir sobre temas de la actualidad internacional. Todo, ?con la disciplina que ha tenido desde niña?, dice su madre. ?Es que ella nació para reinar?.     Así fue la coronación de Paulina Vega como Miss Universo. Miss polémica   ?Miss Universo me criticó por decir la verdad acerca de la inmigración ilegal, pero luego dijo que iba a mantener la corona. Hipócrita…?   El dueño de esta frase incendiaria, que se pronto regó como pólvora en Twitter en julio  de 2015, es hoy el hombre que se vislumbra como el más fuerte candidato republicano para suceder a Obama en la Casa Blanca y que para entonces era el dueño de la organización Miss Universo: Donald Trump.      Ni en la peor de sus pesadillas, la siempre entusiasta y positiva Paulina Vega imaginó verse enfrentada en los medios de comunicación, de un momento a otro, al magnate neoyorquino después de que este tildara a los inmigrantes indocumentados mexicanos de ?narcotraficantes y violadores?.   Lo hizo justamente  durante el discurso de presentación de su aspiración presidencial, lo que de inmediato desató el rechazo de la comunidad hispana de Estados Unidos y el ?linchamiento? comercial de las más grandes empresas hispanas de ese país como Telemundo.   Obviamente por tratarse de una colombiana, de una latina, fueron muchas las voces que se alzaron para exigir de la reina una reacción vehemente. Otros incluso, por   cuestión de dignidad, esperaban su renuncia. Paulina Vega Dieppa estaba, literalmente, entre la espada y la pared.    Y ella reaccionó, aunque para algunos de manera tímida: ?Encuentro los comentarios del Sr. Trump injustos e hirientes. Como colombiana  quiero mostrar mi apoyo y avalar los sentimientos de la comunidad latina?, escribió en un comunicado.   Ese episodio, reconoce ahora, ha sido uno de los más difíciles de su vida. ?Qué mala suerte que el escándalo haya estallado justo cuando yo era la Miss Universo. Alcancé a imaginar de todo, incluso que me pedirían la corona. Tenía claro que era una posibilidad. Pero traté de no atizar más polémica, sino de tratar de suavizar las cosas. Trump me caía muy bien. Teníamos una buena relación, pero la conclusión de ese tema fue que sus comentarios iban en desacuerdo con los míos y había que respetar las opiniones?, asegura la reina.   Para Alfredo Barraza, su diseñador y preparador, haber salido airosa de ese capítulo, cuando estaba de por medio su continuidad como reina universal y la alegría de todo un país que tenía en ella a su segunda Miss Universo después de 57 años, muestra uno de los rasgos más sobresalientes de su personalidad: su arrolladora fuerza vital.   ?Paulina supo enfrentarse a uno de los hombres más ricos de Estados Unidos con la misma actitud con la que asume todo en su vida, segura de sí misma. Es una mujer que a donde va siempre se hace notar, cuando tu la ves caminar es imposible mirar para otro lado. Siempre ha tenido mentalidad de ganadora y una vida muy equilibrada, pese a que desde muy joven ha estado en el modelaje. Pero nunca ha sido protagonista de escándalos. Es una de esas personas que sabe dar cada paso con firmeza en su vida?, sostiene el barranquillero.   Una opinión similar conserva la periodista colombiana radicada en Nueva York, Kika Rocha, editora hasta hace un par de años de la revista People en Español.   ?En ese episodio de Trump que la obligó como Miss Universo a pronunciarse ante la opinión pública, a través de un comunicado, Paulina demostró una fuerte personalidad. No estaba en una posición cómoda desde la que pudiera lanzar críticas a quien en ese momento era su jefe. Pero supo prepararse para calmar a la comunidad latina, pero sin entrar en conflicto con quien la había tildado de hipócrita?.        Más allá de los comentarios destemplados de Trump, Laura Dieppa ?madre de la reina? reconoce que el reinado le dejó otros sabores más gratos a su hija: ?aprendió a cocinar, a valorar más el tiempo porque tenía una agenda muy apretada, a darse cuenta de que tenía más fuerza de la que ella misma creía y a valorar más a su familia porque la extrañaba en la lejanía, viviendo sola en Nueva York?.   Es que durante sus once meses como Miss Universo la vida de Paulina Vega comenzaba a diario en un apartamento del piso 14 del Hemisphere House, ubicado en la Calle 57 con Quinta Avenida, el área más exclusiva de la capital del mundo, a solo una cuadra de la  Trump Tower y a dos del Central Park.   En esa nueva faceta de lujos fue poco el tiempo que tuvo para su familia, reconoce Laura. ? Pero ella creció como persona pues le tocó aprender a resolver sola la vida, siendo una mujer tan joven, de solo 22 años. Compartía con nosotros cosas muy especiales para la familia como  el matrimonio de una de sus hermanas, pero esa vez apenas pudo estar  cinco horas. Trató de hacer otras cosas que le gustaban,  pero sus compromisos no le dieron tiempo de más. Entonces eso ha hecho que madure como mujer y persona?.