El Pais / Ana María Vélez (*) se considera una imparejable o soltera por decisión propia. Después de una decepción amorosa, de un proyecto de vida que se vino al piso, se dio cuenta de que no había sido libre durante esos 14 años que estuvo con su ‘ex’. “Hoy considero esa ruptura una bendición, me permitió vivir mi vida en libertad”, admite.

“Hacer lo que quiero, con quien quiero, a la hora que quiero, no tiene precio. No es caer en el libertinaje, sino de algo tan sencillo como que si no me quiero bañar un domingo no ‘tengo’ que hacerlo porque viene el hombre al que busco conquistar o conservar. Nunca soñé con el matrimonio ni con los hijos. Mis amigos me dicen que aún estoy joven, que tengo mucho que ofrecer, que soy bonita, que quién me va a cuidar de viejita”. Y como Ana hay cientos hoy en día, que se vuelven “imparejables”.

(*) Nombre cambiado a petición de la fuente

Test 1. Cuando lo invitan a reuniones o fiestas de amigos, usted:

A. Va, porque no quiere perder la oportunidad de encontrar el amor.

B. Prefiere no ir, para no pasar por momentos incómodos como que traten de buscarle pareja.

C. Va, pero tiene claro que solo quiere pasarla bien.

2. Sobre la soledad usted…

A. Ha estado emparejado sin pausa desde los 16 años, que recuerde.

B. Hace mucho no sabe lo que es disfrutar de un spa, de ir de compras y consentirse.

C. Viaja solo, almuerza solo, va a cine solo, no se siente raro ni incompleto.

3. ¿Cuál de estos planes prefiere?

A . Ir de rumba, quien quita que encuentre a mi media naranja.

B. Quedarse en casa, viendo su serie favorita de televisión.

C. Mejor un plan tranquilo, como ir a comer con amigos.

4. Cree que estar soltero es:

A. Una desgracia. No sabe porqué está en esa situación si usted se esfuerza por ser agradable siempre.

B. Algo merecido, porque realmente no siente que nadie se lo aguanta.

C. Una opción de vida, que lo hace feliz y le permite disfrutar su libertad.

5. Cuando alguien intenta conquistarlo, usted…

A. Hace su mayor esfuerzo para que esa persona sepa que está interesado en tener una relación.

B. Se aleja lentamente. Le huye a la idea.

C. Le advierte que es soltero por elección.

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Respuestas Mayoría A

Está tan ansioso por encontrar su otra mitad que se ha olvidado un poco de sí mismo. Vive casi obsesionado con la idea de tener una pareja para compartir su tiempo y su espacio, porque no concibe el hacer planes solo. Deja de salir con sus amigos con tal de apostarle a una nueva conquista. Debería enfocarse un poco más en usted, en disfrutar de sí mismo y en consentirse. Da mucho a otros y espera mucho, lo cual puede llevarlo a decepciones o a lograr el efecto contrario en quien pretende conservar a su lado.

Mayoría B

Está lleno de miedo de tener pareja. Prefiere estar solo, para evitar enfrentarse a sus propios demonios internos. Tal vez tiene un conflicto por resolver de su pasado, que debe solucionar primero, para darse la oportunidad de conocer a otros. No tema compartir su espacio y su tiempo con alguien que no tiene que invadir su vida.

Mayoría C

Usted es un solitario por elección y disfruta mucho de sí mismo. Ama su libertad, pero no teme enamorarse y llegar a un acuerdo con su pareja, para no invadirse sus espacios y seguir manejando su tiempo. Es muy selectivo, trate de ampliar su espectro.

Por miedo, no por elección Hay quien no tiene pareja porque ha tenido malas experiencias y tiene un miedo a equivocarse que es casi fobia. Según López Peralta, “suelen ser dependientes emocionales, hacen lo que se llama en psicoanálisis formación reactiva, se convierten en solteros con una reticencia a cualquier acercamiento a alguien, inclusive sexual. Otros sólo quieren sexo sin vinculación emocional, y es una forma de desprecio hacia la posibilidad de tener pareja. Es una forma de compensar un conflicto interno que no resolvieron. Pueden haber sufrido maltrato o abandono y no se percatan de que no aprendieron a elegir, eligen desde el conflicto y no desde el deseo, repiten patrones y culpan al otro”.

Son felices solos Hay quienes eligen estar solos y son felices así. “Les gusta tener su espacio y su tiempo, se enamoran, como cualquiera y pueden tener relaciones de pareja, pero sin ningún nivel de simbiosis. Se encuentran con su pareja cuando lo desean, tienen relaciones de exclusividad sexual, pero más allá de eso priorizan sus tiempos, apoyan al otro, pero no hay convivencia, pueden compartir un viaje, un fin de semana, pero son selectivos, valoran tanto su soledad que, para abandonar ese estado, debe ser por una relación que valga la pena”.

Mentiras del amor romántico “¿Dónde está escrito que los seres humanos tenemos que vivir emparejados?”, dice la sexóloga Flavia Dos Santos. “Es una idea que se dio cuando la gente se metió en la cabeza una mentira del amor romántico, que todos somos mitades en búsqueda de otra mitad. Si bien algunos gustan de la compañía de otros constantemente, otros no, pero eso no es un problema, lo es más una persona que tenga dificultades para estar sola o que salte de una relación a otra y evite esos momentos de estar con ella misma o de encontrar su propia vida interior”.

No necesitan terapia Dice Dos Santos que “hay gente que se obliga a una vida en pareja únicamente para satisfacer reglas sociales. Cuántas personas

se pasan la vida buscando a su otra mitad, o se casan con la que cree que lo es y son extremadamente infelices”. Para ella es un avance que hoy en día “nos estamos dando la oportunidad de cada uno encuentre su propia forma de vivir bien”. Y es que ni todas las mujeres ni todos los hombres tienen el instinto paterno, y aclara ella, que “no es que tengan una disfunción o necesiten una terapia, al contrario, es muy saludable que una persona acepte de qué materia está hecha  y no trate de ir contra su propia naturaleza”.

Son, incluso, envidiados

El fenómeno de los imparejables se ve cada vez más, según el sexólogo Ezequiel López Peralta, porque “estamos en una sociedad que da la posibilidad de que uno pueda tener diferentes estilos en cuanto a forma de vida, incluyendo la No-pareja”. Mientras antes el objetivo de un ser humano era formar un hogar, el espectro de opciones ha cambiado: relaciones con el mismo sexo, el poliamor como opción, las relaciones a distancia gracias a la tecnología, la convivencia únicamente los fines de semana. Y ya la persona que elige no tener pareja no es discriminada, dice López que incluso es “envidiada, sobre todo por las personas que sí tienen pareja e hijos y tienen esos condicionamientos que implica una relación y la paternidad”.

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