La Nacion / Las mujeres subieron rápidamente por las escaleras del empleo y el salario en las últimas décadas. Pero sólo una pequeña fracción alcanzó los escalones más altos y su avance puede estar haciéndose más lento. Es que nuevos estudios muestran que, luego de lograr grandes avances en las décadas de 1980 y 1990, el número de mujeres que llega a ser parte del 1% que más gana se frenó. Las mujeres sólo representan el 16% de ese 1%, cifra que se mantuvo sin cambios en la última década, según un trabajo de tres economistas. Y representan sólo el 11% del 0,1% que más gana.

En 2014, la base para acceder al 1% que más gana era de US$ 390.000 y de US$ 1,32 millones para el 0,1% superior, según las definiciones de ingresos usadas en la investigación. “Cuanto más se sube en la escala de distribución del ingreso, tanto más baja es la proporción de mujeres”, dijo Gabriel Zucman, profesor de Economía de la Universidad de California, Berkeley, y autor del trabajo que analiza el género en el 1%. “Muestra que hay una forma fundamental de desigualdad en la cima relacionada con el género”, agregó.

El mundo de los millonarios y multimillonarios, medido por su riqueza, también sigue siendo predominantemente un club masculino. De los casi 2500 individuos que tienen ingresos de miles de millones de dólares en el mundo, sólo 294 (alrededor del 12%) son mujeres, según Wealth-X, una firma de investigaciones.

El número de mujeres con ingresos de miles de millones de dólares está creciendo sólo a la mitad de la velocidad que la población masculina con ingresos de ese orden, según Wealth-X. Y ellas incluso pueden estar perdiendo terreno. A nivel mundial, el número de mujeres con US$ 30 millones o más declinó en 2015, al mismo tiempo que creció la población masculina equivalente.

Por supuesto, las mujeres siguen logrando avances entre los ricos. Según algunas mediciones hay más mujeres ricas o de altos ingresos que nunca, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. En 2000 había 11 mujeres que superaban los US$ 1000 millones en activos en el planeta, según Forbes; para 2016 había 190.

Pero quebrar el “techo de cristal” parece estar volviéndose más difícil. Según el trabajo que el profesor Zucman y otros dos economistas escribieron para la ONG National Bureau of Economic Research -sus colaboradores fueron Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de París, y Emmanuel Saez, de Berkeley-, las mujeres multiplicaron por tres su participación en el 1% de mayores ingresos entre 1980 y 2000, llegando al 9,2%. Pero de 2000 a 2014 su participación sólo creció a 11,5%. Al ritmo actual, según predijo Zucman, llevaría casi 100 años para que las mujeres representen la mitad de la población de más ingresos. “Estamos muy lejos de la igualdad de género en la cima”, dijo.

La desaceleración contrasta notoriamente con los avances de las mujeres en el mundo laboral en general. El ingreso medio (sin descontar impuestos) de las mujeres en edad laboral más que se quintuplicó entre 1962 y 2014, llegando a US$ 20.000. Sigue estando muy por debajo del ingreso medio de los hombres (US$ 35.000), que se mantuvo prácticamente igual desde 1964.

La brecha de riqueza de las mujeres sería aún peor sin fortunas heredadas. Según Wealth-X, de las 294 mujeres con miles de millones de dólares en el mundo, sólo 49 lograron su fortuna por sí mismas. El resto debe su fortuna en parte o enteramente a herencia. De las casi 27.000 mujeres en el mundo que tienen US$ 30 millones o más, un tercio lo obtuvieron por sí mismas. Y hay motivos para pensar que esa cifra podría aumentar, al volverse más global la riqueza y al comenzar a prosperar mujeres en países como China. En 2015, más de la mitad de las mujeres con miles de millones de dólares en Asia habían ganado su fortuna por sí mismas, comparado con el 19% en Estados Unidos, según un informe del banco Suizo UBS y la firma PwC.

Pero al mismo tiempo que muchas mujeres ingresan a la lista de las más ricas, otras salen. Por ejemplo, en Estados Unidos, la riqueza de Elizabeth Holmes (una multimillonaria que hizo su propia fortuna) cayó alrededor de US$ 4500 millones a casi nada, según Forbes, luego de que comenzara a colapsar la compañía de pruebas médicas que fundó, Theranos.

Hoy, la mujer más rica que ganó su propia fortuna en Estados Unidos es Diane Hendricks, fundadora de ABC Supply, una compañía de materiales para la construcción en Beloit, Wisconsin. Su fortuna es de US$ 4900 millones, según Forbes. Oprah Winfrey se ubica en segundo lugar, con US$ 3100 millones.

¿Pero por qué hay tan pocas mujeres en la cima de la riqueza? ¿Qué debe cambiar? Julia Pimsleur, fundadora de la compañía de cursos de idioma Little Pim, que vale muchos millones de dólares, e hija del empresario de la capacitación en lenguas, Paul Pimsleur, dijo que la discriminación en el nivel ejecutivo y el mundo del capital de riesgo sigue siendo una fuerza testaruda. “Hay un prejuicio inconsciente en el sistema”, dijo, y agregó: “Creo que hay muchos hombres que querrían ver más mujeres en la cima. No creo que todos busquen activamente mantener fuera a las mujeres. Pero sigue habiendo algo de discriminación”.

Pero Pimsleur también aconsejó a las mujeres que quieren llegar a la cima que pueden tener que ajustar sus prioridades. “En su mente tienen que ubicarse en la cima. Tienen que comenzar con «yo voy a ser la CEO». Y Luego «¿qué necesito para llegar?» Entonces una sale y se convierte en esa persona”, explicó, y dijo que la noción de que las mujeres simplemente no le dan tanta importancia a obtener riquezas desmedidas es engañosa. “Las mujeres quieren el triple triunfo: dinero, significado y movilidad. Quieren grandes ingresos, pero también hacer algo que agregue valor, libertad y flexibilidad”, dijo.

La emprendedora serial Martine Rothblatt tiene una perspectiva original sobre las mujeres que forman parte del 1%. No sólo fundó Sirius Satellite Radio, sino que también creó y es CEO de American Therapeutics, una compañía farmacéutica. Rothblatt fue la CEO mejor paga del país en 2013, con una compensación de US$ 38 millones, pero no ve su éxito como una victoria de las mujeres. Nació como Martin y se sometió a una cirugía de cambio de sexo en 1994. “Sólo he sido mujer la mitad de mi vida y no hay duda de que me beneficié inmensamente de ser hombre”, le dijo a Fortune.

Rothblatt promueve eliminar las reglas que permiten a los accionistas votar la compensación de los ejecutivos y a sus grupos de asesoramiento. “Si a los accionistas no les gusta la paga que recibe una mujer como CEO, simplemente deben vender las acciones y viceversa”, dijo. Y dado que hacerse rico está asociado estrechamente con las compañías científicas y de tecnología, dijo Rothblatt, apoya los programas que introducen más mujeres a la tecnología e ingeniería, y concluyó: “La chica que pueda dominar un campo de robots es una mujer que puede dominar un campo de hombres”.