Infobae / Un reciente estudio llegó a la conclusión de que las personas físicamente atractivas pueden ser discriminadas cuando se postulan para determinados trabajos. La causa de este fenómeno 1 de noviembre de 2017 Las personas más atractivas pueden estar en desventaja en ciertas situaciones de contratación (Getty Images) Suele decirse que para primeras impresiones no hay segundas oportunidades. Y en ese punto la imagen cobra un rol protagónico. Y cuando de postularse a un trabajo se trata, claramente la imagen es clave.

Lo llamativo es que una reciente investigación concluyó que las personas atractivas pueden ser discriminadas cuando se postulan para trabajos menos calificados.

Bien podría creerse que una buena apariencia es una cualidad positiva, pero un estudio desarrollado por la London Business School (Reino Unido) expuso que las p ersonas más atractivas o bellas pueden estar en desventaja en ciertas situaciones de contratación . Concretamente, al solicitar empleos percibidos como menos deseables (como por ejemplo ser empleado en un restaurante de comida rápida), los candidatos físicamente atractivos pueden ser discriminados negativamente, según los investigadores.

Las empresas sostienen el prejuicio de que las personas atractivas tienen mayores expectativas La razón de esta discriminación -según los científicos- es que las empresas buscan contratar personas que estén satisfechas con sus trabajos, y sostienen el prejuicio de que las personas atractivas tienen mayores expectativas, lo que los lleva a creer que esos candidatos no estarán contentos con su trabajo, y por ende no los contratan).

Según el estudio, las personas atractivas serían discriminadas en trabajos menos calificados (Getty Images) Margaret Lee, líder del trabajo, consideró que “la investigación sugiere que las personas atractivas pueden ser discriminadas en la selección de trabajos relativamente menos deseables. Esto contrasta con una gran cantidad de investigaciones que concluyeron que el atractivo, en general, ayuda a los candidatos en el proceso de selección “.

Con más de 750 participantes para probar su hipótesis, los investigadores realizaron cuatro estudios. En el primero, mostraron fotografías que mostraban diferente atractivo visual y preguntaron individualmente a 148 voluntarios que identificaran cuál de las dos personas de las fotos no estaba satisfecha con su trabajo.

La investigación sugiere que las personas atractivas pueden ser discriminadas en la selección de trabajos relativamente menos calificados Otro estudio interrogó a 200 voluntarios cuál de las personas de la fotografía estaría insatisfecha con un trabajo titulado “Miembro del equipo en el Departamento de Operaciones Comerciales”.

Los dos últimos estudios fueron diseñados para hacer que el proceso se asemejara más al mundo real, y preguntaron a los voluntarios sobre si los candidatos, tanto inventados como reales, serían contratados para una variedad de puestos deseables y menos deseables.

También contaron con la participación de los gerentes de recursos humanos para evaluar los trabajos para los que estaban buscando personal.

Los participantes percibían que las personas atractivas tenían más derecho a obtener buenos resultados que las personas poco atractivas “Descubrimos que los participantes percibían que las personas atractivas tenían más derecho a obtener buenos resultados que las personas poco atractivas, y predice que las personas atractivas estarían menos satisfechas con un trabajo indeseable que con una persona poco atractiva”, aclara Lee.

En otras palabras, los mismos sesgos que hicieron ver a las personas bellas como más dignas de respeto , para un trabajo bien remunerado y un puesto de autoridad, también hicieron concluir que no son tan adecuados para tareas menos estimulantes y menos gratificantes.

Por otra parte, “en la decisión de selección para un trabajo no deseado, los que toman las decisiones tenían más probabilidades de elegir al individuo poco atractivo que a la persona atractiva”, destacó Lee.

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