@TipsFemeninos // Pregunto porque soy inteligente // Miami. “Puede ser embarazoso reconocer que no entendió lo que alguien dijo o que no lo comprende”, dice Heidi Grant Halvorson, directora adjunta del Centro de Ciencia Motivacional de la escuela de Negocios de Columbia y autora de No One Understand You and What to Do About It ( Nadie lo entiende y qué hacer al respecto ). “Puede temer que lo haga ver incompetente, pero eso no es cierto. Los estudios han demostrado que la gente que es inquisitiva por lo general es considerada más inteligente e interesada.”

No hay preguntas estúpidas, dijo Dian Griesel, autora de FUNDaMentals: The Corporate Guide to Cultivating Midnshare ( Lo FUNDaMental: Guía c orporativa a cultivar compartir lo que tiene en mente). “Cuando aprende una nueva tarea que le es desconocida, cuando está en juego la seguridad de alguien, cuando invierte dinero y/o cuando se trata de su salud, haga preguntas”, dice.

La clave es hacer las preguntas con la idea de que le darán información que lo ayudará a mejorar su desempeño en el trabajo, dice Jon Acuff, autor de Do Over: Rescue Monday, Reinvent Your Work ( Rehacer: Rescatar el lunes, reinventar su trabajo ) y Never Get Stuck ( No se trabe ). Sugiere ir a las reuniones preparado para hacer buenas preguntas. “Hacer preguntas no sólo lo mantiene atento, sino que también le permite contribuir a la conversación y aprender algo nuevo”, dice.

Preguntas que juzgan versus preguntas para aprender Algunas preguntas tienen el potencial de catalizar resultados e inspirar transformaciones, mientras que otras llevan al estancamiento y la desmoralización. La diferencia está en si hace “preguntas para aprender” o “preguntas que juzgan”, dice Marilee Adams, presidenta y fundadora del Inquiry Institute y autora de Change Your Questions, Change Your Life: 10 Poserful Tools for Li fe and Work ( Cambie sus preguntas, cambie su vida: 10 h erramientas poderosas para la vida y el trabajo).

Hacer preguntas no sólo lo mantiene atento, sino que también le permite contribuir a la conversación y aprender algo nuevo.

“Las preguntas para aprender son abiertas, curiosas y creativas”, dice. “Promueven el avance y las posibilidades y comúnmente llevan a descubrimientos, comprensión y soluciones.”

En contraste, las preguntas que juzgan son más cerradas, tienen certeza y son críticas, dice Adams. “Se centran en problemas en vez de soluciones y a menudo llevan a reacciones defensivas, negatividad e inercia”, dice. Por ejemplo: “¿Quién tiene la culpa?” o “¿Por qué no estamos ganando?”.

Las preguntas de aprendizaje facilitan el avance expandiendo opciones, mientras que las preguntas que juzgan impiden el avance limitando la perspectiva.

“Es natural que individuos y equipos hagan tanto preguntas para aprender como para juzgar, pero sin preguntas para aprender hay malos resultados”, dice Adams.

Termine toda reunión con una pregunta Las preguntas también pueden clarificar las expectativas y asegurarse de que todo el mundo esté en el mismo tema. Aunque crea que entiende a su colega o jefe, hay posibilidad de que no sea así, dice gran Halvorson; el problema surge de algo que los psicólogos llaman la “ilusión de la transparencia”.

“Dado que sabemos lo que estamos pensando y sintiendo y lo que son nuestras intenciones, suponemos que es obvio para los demás”, dice. “La gente cree que ha dicho más de lo que dijo, por lo que hay posibilidades de que no haya entendido algo que no se dijo”, agrega.

Resuelva este problema repitiendo a la persona lo que cree que dijo, sugiere gran Halvorson. “Algo así como: «Bueno sólo para asegurarme de que entendí lo importante?». Esto aclara cualquier malentendido”, dice.

Practique la tormenta de preguntar La mayoría de las compañías tienen sesiones de tormenta de ideas para identificar soluciones, pero Hal Gregersen, director ejecutivo del Centro de Liderazgo del MIT y coautor de The Innovator’s DNA: Mastering the Five Skills of Disruptive Innovators ( El ADN del innovador: dominar las cinco capacidades de los innovadores que cambian las cosas ), sugiere hacer sesiones de “tormenta de preguntas” que se dedican a pensar preguntas acerca de un problema por un período de tiempo.

“Cuando a la gente le importa la cuestión, cuando ha pensado mucho acerca de la cuestión, pero no logra avanzar, ése es el punto en el que es perfecto detenerse y decir: «Ok, es hora de hacer una tormenta de preguntas»”, dice.

Haga que su equipo genere al menos 50 preguntas acerca del problema en particular. Gregersen dice que se trabarán al llegar a las 25 preguntas. “Lo he visto cientos de veces en todo el mundo”, afirma. “La gente dice: «No tengo más preguntas. Estoy trabado». Siga, porque es lo que a veces puede darle algunas de las mejores preguntas.”

Hacer una larga serie de preguntas lo acerca a las preguntas correctas que le darán respuestas correctas, dice Gregersen. “Y es entonces cuando la tormenta de preguntas complementa la tormenta de ideas tradicional”, dice.

Fuente: La Nación, Traducción Gabriel Zadunaisky

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