Confirmado / Intentaste tener un ?amigo con derechos?. Tus amigas te dijeron que era la onda, que te lo pasabas súper bien, que era lo más cool y maduro del momento, casi casi una moda/experiencia que tenía que vivir. Y no funcionó. Si no sabes por qué (y andabas con el pendiente) la ciencia llegó a tu rescate. La Doctora Kendra Night realizó un estudio cualitativo sobre el rol de la comunicación ?o mejor dicho la falta de ella- y cómo esta tiene influencia en los amigos con derechos.

La Dra. Knight comenzó el proceso de entrevista esperando encontrar anécdotas en vez de datos duros, pero conforme las conversaciones avanzaron, se dio cuenta que la mayoría de ellos decía que un Amigo con Derechos puede ser algo emocionante que requiere un esfuerzo emocional menor. Lo que nos parece algo ?lógico? en el sentido que se entra a este tipo de relaciones pensando que no tienes que trabajar en ella.

 

Claro que cuando la Doctora Knight les preguntó a los participantes las razones por las que evitaban hablar con este tipo de ?amigos?, se dio cuenta de situaciones importantes (pero que hasta cierto punto no sorprenden a nadie).

 

La mayoría de las mujeres dicen que no hablan con este tipo de parejas por miedo a parecer la ?chica loca?, posesiva o necesitada que quiere hablar de los límites de la relación.

 

La misma chica que los hombres describieron en la entrevista. Esta situación en particular refleja una de los temas más comunes en la cultura de las citas (casuales o más comprometidas): la comunicación se percibe como algo negativo y de lo que se tiene que huir. El estudio refleja que cuando uno de los Amigos con Derechos trata de tener una conversación con la otra parte, sencillamente interrumpen la comunicación, se ponen a la defensiva y tratan de avergonzar a la otra persona para terminar prematuramente con la conversación.

¿Entonces qué podemos aprender de este pequeño  estudio? Que aunque podemos creer que esa relación casual va a ser súper divertida, sexy y llena de aventura, la realidad de unAmigo con Derechos no es nada sencilla. Con esto en mente seguimos esperando a que la ciencia descubra (y comparta) la fórmula para tener una relación abierta sin morir en el intento.