Correo del orinoco / La forma de narrar nuestras vidas influye en la percepción que tenemos de ella y de todas las experiencias que hemos vivido. Cuando recordamos nuestra historia no lo hacemos de manera objetiva; es decir, no vemos lo que realmente pasó sino la interpretación que hicimos de lo que nos sucedió. Con base en esta premisa surge la terapia narrativa, original de Australia y Nueva Zelanda, producto de los trabajos de Michael White y David Epston, quienes sentaron las bases teóricas de esta modalidad en su libro Medios Narrativos para fines terapéuticos en los años 90.

La Terapia Narrativa es aquella en la que el consultante ya no es paciente, es “coautora” o “coautor” experto en la historia de su vida y junto al terapeuta co-crea una historia alternativa con una nueva interpretación. La misma sostiene que nuestras identidades están determinadas por la forma en que contamos todo lo que nos ha acontecido. El terapeuta narrativo ayuda al consultante a externalizar y describir sus vivencias para luego reinterpretarlas bajo una nueva óptica mas amable y mas saludable para nuestra psique.

Al centrarse en los problemas y sus efectos sobre la vida de las personas y no en los problemas como parte de uno mismo, se crea la distancia suficiente y se empodera al consultante para encontrar la solución. Esta objetivación hace que sea mas fácil evaluar la situación, revisando los prejuicios y las creencias que tiene la persona en general y que determinan sus pensamientos.

Se considera un tipo de terapia respetuosa, en la cual no se ve al terapeuta como un experto que tiene la respuesta para todo, sino que ayuda al consultante a asumir responsabilidades, a indagar en sus cualidades, sus fortalezas y no verse como culpable o como un ser patológico. Contribuye a fortalecer la autoestima y enriquecer la visión que se tiene de sí mismo, evitando la alienación y ver todo a través del cristal limitante de la cultura dominante.

Se ven los problemas como algo externo a nosotros, no como parte de nuestra vida. Esto se logra a través un adecuado uso del lenguaje, separando lingüísticamente el problema, logrando la vivencia del problema de manera distinta.

ALGUNAS DE SUS CARACTERÍSTICAS En la Terapia Narrativa se cuenta una experiencia de muchas maneras diferentes (generando nuevas experiencias donde antes solo existía una).

Se ven nuestras experiencias como narraciones con todos los elementos de la misma tales como: argumento, trama, escenas, personajes, nudo, desenlace, acciones, etc.

El lenguaje sirve de mediador en estos procesos interpretativos. Según algunos psicólogos como Jerome Bruner, la narración es una de las formas discursivas mas utilizadas para abordar la realidad.

La persona no es vista como el problema, el problema es el problema, esto permite analizarlos como entidades separadas y tomar en cuenta en su lugar aspectos mas positivos como las habilidades, capacidades, competencias, creencias y valores del consultante.

Se basa en el hecho de que interpretamos lo que nos sucede juntando determinados hechos para encontrar un sentido total (dejando por fuera algunos aspectos y escogiendo otros).

Los relatos mediante los que damos sentido a nuestra experiencia están influidos por factores familiares, personales, culturales y sociales.

El consultante es el máximo experto en sus vivencias, y este protagonismo le permite ser el único en crear una narración alternativa a la que ya está viviendo, ya que es quien tiene acceso directo a sus experiencias.

Algunas técnicas usadas para llevar a cabo esta terapia son: formulación de preguntas, conversaciones de externalización, remembranzas, reautoría, ceremonias de definición, documentos, canciones y poesías.

Si desean recibir más información sobre esta forma de terapia o solicitar una consulta pueden escribirnos a nuestro correo electrónico.

T/ Kenia Lugo de Contreras [email protected] I/Edgar Vargas Caracas _______________________________________________________________________________________________________________

La memoria contada No hay nada mas saludable para la vida de un país que mantener viva su memoria. Aunque la memoria sea muchas veces una convención o quizás simplemente la elección que hacemos de lo que deseamos recordar de acuerdo a nuestra situación emocional. Siempre dicen que la Historia la cuentan los vencedores, y es verdad, pero los vencidos necesitan apelar a modos narrativos que los ayuden a contar su visión de los acontecimientos que marcaron épocas. En el caso venezolano, por ejemplo, es muy poco lo que conocemos o aprendimos de una cantidad de acontecimientos que vimos relatados en los libros de una manera muy superficial y tergiversada.

Contar la historia de una manera distinta puede verse desde la necesidad de transformar la realidad, de emprender los cambios sociales y políticos que conduzcan a nueva narrativa social. La palabra es creadora, funda una nación, una República.

La necesidad de reescribir la historia parte entonces de una necesidad de terapia social, de sanar las injusticias que el sistema imperante nos impone. Justamente, todo cambio social de importante magnitud es justamente una necesidad de narrar desde un lugar otro la historia que queremos vivir como nación.

La narrativa es, por ejemplo, un espejo social. Muchas veces nos convoca a la nostalgia, cuando leemos textos que nos muestra la sociedad que fuimos. Es decir, a través de ella nos podemos evaluar como colectivo en nuestros cambios evolutivos o involutivos, según los ponderemos.

Todos queremos contar nuestra propia historia. La independencia no fuese sido posible en el siglo XIX si esa necesidad no hubiese movido a nuestros libertadores. Decir lo que somos, contar lo que hacemos desde nuestro punto de vista es una lucha por el poder. El silenciamiento del otro en la narrativa social enmarca los procesos de exclusión que potencian con acciones públicas las injusticias: lo que no se nombra no existe.

Los procesos de descolonización son justamente un mecanismo que busca romper con el hilo conductor de la historia, pero no partir desde la nada, sino para reencontrarnos con los elementos que nos dan una identidad propia, que nos permiten construir nuestra biografía como sociedad, tal como queremos que suceda, pero también sacando desde la oscuridad los silenciamientos oficiales que con el afán de borrar al sujeto, buscan borrar la memoria. De ahí que es necesario poder contar lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.
Escrito por: Ramón Alirio Contreras