panamaamerica / Luego del éxito que representó "Deadpool", sus creadores presentan la segunda parte de esta historia.’ Ryan Reynolds: "Si Deadpool fue una historia de amor, Deadpool 2 es, en parte, una película de la familia. Y podrá sonar extraño decirlo, pero tomamos muchos de los principios narrativos de Pixar como inspiración para crear la línea narrativa de Deadpool 2 y su inevitable conclusión".

En entrevista, el protagonista de la cinta, Ryan Reynolds, contó algunos detalles sobre su experiencia en esta nueva entrega cinematográfica. ¿Hubo alguna lección aprendida en la realización del primer filme que les sirvió para el segundo? En realidad, solo ser auténticos. Me parece que una de las razones por la cual "Deadpool" resonó tan bien con las audiencias fue porque la hicimos con mucho amor. Fue algo que, hasta cierto punto, hicimos aislados, sin ningún tipo de interferencia o aportación, y nos sentimos libres de explorar ese territorio y ese espacio "autorreferencial", así como romper la cuarta pared, y tener el tipo de relación con la audiencia que no tendrías normalmente en cualquier otro tipo de película, y mucho menos en una de superhéroes. ¿Hubo algo en específico que esperabas lograr con esta segunda película? Bueno, para nosotros, siempre es acerca del corazón. La parte cómica del trabajo es lo divertido, ligero y fácil. La parte que nos parece muy importante es que Deadpool no es…bueno, no es un personaje que represente necesariamente al hombre prototipo del 2018, que está consciente de su realidad y entorno social. Es un tonto disfuncional y ofensivo que quiere ser una mejor persona. Y creo que provenir de ese lugar es más cinematográfico, y sin lugar a duda más divertido, porque los errores que Deadpool comete son, en cierto modo, hilarantes, y con frecuencia para el detrimento de las personas a su alrededor. ¿Es divertido interpretar al tonto? Bueno, interpretar a un tipo al que se le permite cometer errores y puede, a ratos, ser ofensivo y decir la cosa incorrecta justo en el momento preciso, te da una libertad artística tremenda. Y es agradable que no se mortifica por ello, porque, después de todo, sus intenciones son, a final de cuentas, buenas. Digo, es alguien que quiere ser mejor inevitablemente.