El Colombiano / A Juliana la dejó el novio con el que vivía hace siete años y por el que había dejado su casa a los 22. Luego de un período de tristeza no se podía concentrar en el trabajo, tenía sueño todo el día y ganas de no hacer nada; se sentía en crisis, así que decidió buscar ayuda.

En este caso ella no supo lidiar con la situación y este es uno de los cinco criterios que los terapeutas leen por lo general en sus pacientes.

Según dice Juan Gabriel Vásquez, psicólogo de la Universidad de Antioquia y magíster en psicología clínica de la Universidad del Norte, si el nivel de angustia es manejable “bien, hay una adaptación”. Sin embargo, cuando no lo es, las personas requieren ayuda.

Los otros cuatro criterios que el psicoterapeuta observa sobre los motivos de la visita son: el funcional en el que la persona va voluntariamente, otro de orden psicológico que tiene que ver con la búsqueda del manejo de las emociones, un tercero en el que el paciente acepta un nivel de responsabilidad en lo que le sucede y la asume al buscar ayuda y hacerse cargo de sí mismo y, por último, aquel en el que hay un genuino deseo de cambio.

En Argentina hay una marcada tendencia a la autoconciencia y el autoconocimiento a través de la terapia con especialistas acreditados. Cuando una persona habla de más a sus amigos sobre sus angustias, por lo general estos responden: “”¡Hacete cargo!”, cuenta Vásquez. “Casi que podríamos decir que la mitad de la población de este país es terapeuta y la otra mitad paciente”, replica.

Es común que la gente pida segundas opiniones si un médico le falló; no obstante, en cuanto a la psicología algunos pueden ser más intolerantes y creer que fue la psicología la que le falló, dice Vásquez.

Si lo que sabe sobre psicoterapia viene de la televisión o las películas, tal vez tenga algunas ideas equivocadas sobre lo que sucede en la oficina de un psicólogo clínico.

Estas son seis ideas que no son precisas y que han creado miedos sobre si acudir o no a estos especialistas.

1. Ir a terapia no sirve, nadie lo necesita

Si alguna vez se ha sentido abrumado para lidiar con sus problemas y alguien más le ha asegurado que basta con mantener una actitud positiva tenga en cuenta que ya antes muchas personas han intentado resolver sus problemas por sí mismas durante semanas, meses o incluso años antes de comenzar a ir a psicoterapia, descubriendo que no es suficiente, asegura la profesora de psicología de la Universidad San Buenaventura, Análida Estrada.

Decidir comenzar la psicoterapia no significa que se haya fallado, así como tampoco significa que falló al no poder arreglar su bicicleta. Puede haber un componente biológico de algunos trastornos, como la depresión o los ataques de pánico, que hacen que sea increíblemente difícil curarse a sí mismo. En realidad, tener el valor de acercarse y admitir que necesita ayuda es un signo de fortaleza en lugar de debilidad, y el primer paso para sentirse mejor.

2. Solo los locos van al psicólogo

“Hay que estar muy cuerdo para visitar el psicólogo”, dice Vásquez. No es cierto que la psicoterapia sea para personas con problemas mentales. Algunos persiguen la psicoterapia para el tratamiento de la depresión, la ansiedad o el abuso de sustancias, pero otros quieren ayuda para hacer frente a las principales transiciones de la vida o cambiar los comportamientos problemáticos: la pérdida de un trabajo, un divorcio o la muerte de un ser querido.

Otros necesitan ayuda para administrar y equilibrar las demandas de la crianza de los hijos, las responsabilidades laborales y familiares, para hacer frente a las enfermedades médicas, mejorar las habilidades de relación o manejar otros factores estresantes que pueden afectarnos a todos. “Cualquiera puede beneficiarse de la psicoterapia para convertirse en un mejor solucionador de problemas”, agrega Estrada.

3. Debe estarse en un gran problema

No se necesita una crisis para ir a terapia. De hecho, la arquitecta Diana Arango y su esposo, el ingeniero civil Julián Bedoya, van a terapia de pareja regularmente de forma preventiva.

Les ayuda a comunicarse mejor y conocerse a sí mismos en el contexto de la relación. Esto para poner en la mesa que no se necesita estar en la peores para buscar apoyo en uno de los aspectos más importante de la vida humana, las relaciones.

4. La terapia debe sanar todo lo que está mal

Según Laura Restrepo Vélez, psicóloga clínica y literata de la Universidad Pontificia Bolivariana, “algunas cosas no sanan y eso no necesariamente está mal”. Lo que usted puede encontrar en terapia es más compasión por sí mismo.

Tal vez algunos aspectos de su personalidad o simplemente los eventos pasados no se modifiquen, pero lo que puede hacerlo es cómo responde a ellos. Ese es un beneficio de la terapia que no muchos ven inicialmente. “Leer libros de psicología no lo harán mejor persona, por eso tenga en cuenta que la terapia siempre será dolorosa”, dice Vásquez, “porque implicará un reconocimiento y enfrentamiento”

Otro es ser capaz de reconocer y nombrar las emociones. Algunos lo llaman conciencia emocional. Sentirse bien o mal no es una emoción. Sentir vergüenza, pena, miedo, ansiedad, tristeza, envidia, enojo, gratitud, alegría, esperanza, emoción, paz, amor, sí lo es, agrega Restrepo.

5. Es lo mismo que hablar con amigos

El apoyo de familiares y seres cercanos en quienes pueda confiar es importante cuando tiene dificultades, pero un psicólogo puede ofrecer mucho más que una conversación para desahogarse.

Además, agrega Vásquez, “conocer a un psicólogo en la calle y contarle un problema no es hacerse cargo de este. Esa persona solo quiere desahogarse, no tomar responsabilidad en su situación”.

Esta es la razón por la que es clave disponer de tiempo en su agenda para su terapia, así como pagar por ella. “Eso es hacerse cargo de sí mismo”, puntualiza Vásquez.

Los psicólogos tienen años de educación especializada, capacitación y experiencia que los hacen expertos en la comprensión y el tratamiento de problemas complejos. Y, según la Asociación Americana de Psicología (APA), “la investigación muestra que la psicoterapia es efectiva y útil”.

Las técnicas que usa un psicólogo durante la psicoterapia se desarrollan durante décadas de investigación e implican más que solo hablar y escuchar.

Los psicólogos pueden reconocer comportamientos o patrones de pensamiento de manera objetiva, más que aquellos más cercanos a usted que pueden haber dejado de notar, o tal vez nunca notaron.

Además, contemple la idea de que puede ser completamente sincero con su psicólogo sin preocuparse de que alguien más sepa lo que reveló. La relación terapéutica se basa en la confidencialidad (Hay algunas excepciones en las que un psicólogo tiene el deber de informar a los demás, como por ejemplo si amenaza con hacerse daño a usted o a otra persona, pero eso es algo que su psicólogo le aclarará).

6. Ir a terapia significa hacerlo para siempre

Todos se mueven a un ritmo diferente durante la psicoterapia: es un proceso muy individualizado. Revisiones de cientos de estudios, citados por la APA, han encontrado que la mitad de los pacientes mejoraron después de solo ocho sesiones, mientras que el 75 % había mejorado a los seis meses. Esto es algo de lo que puede hablar con su psicólogo en las reuniones iniciales al desarrollar un plan de tratamiento.

El objetivo no es mantenerlo como cliente para siempre, sino potenciarlo para funcionar mejor de forma independiente.

No le huya a la terapia. Si sus dificultades han sido continuas sin ninguna mejora significativa, puede ser hora de buscar ayuda en un psicólogo capacitado. Ensaye .