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Las enfermedades crónicas no transmisibles del adulto, tales como las afecciones cardiovasculares, la diabetes y el cáncer, siguen siendo enfermedades de alta prevalencia en todo el mundo y Venezuela no escapa de esta realidad.

En la actualidad, además de cumplir con el tratamiento farmacológico y de hacer cambios en el estilo de alimentación, el recurrir también a complementos dietéticos o terapias naturales alternativas puede representar una medida extra para contribuir con el control y la prevención de estas patologías, sobre todo, porque su precio puede ser más accesible, convirtiéndolo en un producto atractivo ante la situación económica actual .

Así es el caso de  las semillas de linaza molidas que combinan fibra, lignanos y Omega-3 ,  confiriéndoles cualidades protectoras contra enfermedades cardiovasculares y metabólicas . “Y es que la fibra soluble de la linaza, una vez que ingresa al estómago, enlentece el vaciamiento gástrico, originando distensión y aumentando la saciedad. También disminuye la absorción de glucosa y de lípidos (colesterol y triglicéridos) lo que contribuye al control de la diabetes y las dislipidemias. La fibra insoluble aumenta la masa fecal y el tránsito intestinal, lo que alivia el estreñimiento y a la vez disminuye la concentración de carcinógenos en la mucosa del colon lo  que impacta la aparición del cáncer de colon”, afirma la nutricionista Karina Mangia.

La linaza también ayuda a reducir la concentración de colesterol circulante . “Además que es una de las principales fuentes vegetales de grasas esenciales Omega-3, que tienen efectos antiinflamatorios, antiarrítmicos y anti-agregantes vasculares. Previene la aterosclerosis tras la reducción de las concentraciones de colesterol en plasma, reduce la presión arterial y la concentración de triglicéridos circulantes”, refuerza Mangia.

Se sugiere consumir las semillas de la linaza preferiblemente molidas ya que se mejora la biodisponibilidad de sus grasas. Se puede moler las semillas en casa utilizando un molino de café, procesador de alimentos o una licuadora, y el polvo se puede mantener almacenado en la nevera. “Se recomienda añadir dos cucharaditas al día de este molido -bien sea incorporándolo a la masa cruda de las arepas, bollitos, panquecas, ponqués o panes caseros- o disolviéndolo en agua, jugos o cremas de verduras”, añade la nutricionista, quien alienta incluir este complemento a la dieta, pues es una forma accesible de mantener, en estos tiempos, la salud del venezolano.

Karina R. Mangia Figueroa

Licenciada en Nutrición y Dietética (U.C.V.)

Consejera en Lactancia Materna (Galacma/U.C.V.)

Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición (SLAN)

Caracas, Venezuela

Twitter: @KarinaMangia

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