Arepa Herald / Ubicado en la parte inferior del útero, el cérvix es literalmente el portal por el que damos vida ¡y mucho más!

Descubre 7 datos interesantes que te ayudarán a conocerte más y disfrutar de tu sexualidad.

1. El cérvix cambia todo el tiempo Las mujeres somos cíclicas y eso implica que tanto nuestras emociones como nuestro cuerpo se van transformando a lo largo del mes. Estos cambios también incluyen variaciones en la posición del cérvix . Por ejemplo, durante el período, el cérvix está bajo y firme e incluso un tanto abierto para permitir que la sangre pueda fluir con facilidad.

Durante la fase folicular o el período preovulatorio, se eleva y tiende a ablandarse. Ya en la ovulación, el cérvix se ha vuelto aún más suave, abierto y muy húmedo. Luego de la ovulación, el cérvix tiende a caer ligeramente y se va haciendo cada vez más firme para prepararse para la menstruación.

2. Es un indicador de fertilidad Como todo en la naturaleza, nuestros cambios a nivel del cérvix tienen una razón de ser. Si aprendemos a detectar estas modificaciones podremos verificar cuándo estamos transitando por nuestra etapa más fértil del ciclo y cuándo no. El momento de mayor fertilidad es durante la etapa ovulatoria, así que, en caso de que estés buscando quedar embarazada, será muy conveniente que sepas distinguir los cambios en tu cérvix .

3. Puede cambiar por completo tu vida sexual Reconocer estas modificaciones que se van dando en nuestro cuerpo nos resulta útil también para saber cuáles son las mejores posiciones sexuales . Recuerda que no será lo mismo cuando tu cérvix esté firme y un tanto cerrada que cuando esté más blanda, abierta y húmeda. ¡Mucho placer por descubrir!

4. Puede provocar un orgasmo… ¡en todo tu cuerpo! El orgasmo a nivel del clítoris va en aumento y luego decae abruptamente focalizándose en la zona genital. Ahora, si logras un orgasmo completo involucrando directamente tu cérvix, verás que se transforma en ondas constantes que recorren todo tu cuerpo.

5. Te ayudará a reconocer anormalidades No tiene por qué suceder. Sin embargo, cuanto más conozcas tu cérvix más sencillo será detectar potenciales problemas de salud, como verrugas o bultos. Además, te ayudará a reconocer cambios anormales en los fluidos respecto al olor, consistencia y color.

6. Crea fluidos valiosos El cérvix crea fluidos que protegen el esperma de nuestra pareja para que podamos concebir sin mayores inconvenientes (y para garantizar la continuidad de la especie). Si sabes reconocer tus ciclos, notarás que después de la menstruación hay cierta carencia de fluidos.

Del mismo modo, a medida que te acercas al momento de la ovulación tiende a volverse más pegajoso y resbaloso. Cuando llega el momento de la ovulación se ha creado una consistencia perfecta para que el esperma pueda sobrevivir y alcanzar el óvulo. Como si fuera poco, estos fluidos forman parte también de un sistema de limpieza que nos ayuda a eliminar células muertas y bacterias

indeseadas.

7. Es la puerta hacia la vida Durante el embarazo, el cérvix asciende y se suaviza, pero se mantiene algo tenso. Se fabrica, además, un tapón mucoso que cierra el canal del cérvix y se encarga de protegerse y de proteger al bebé de posibles «visitantes» indeseados, como virus o bacterias. Bien al final del embarazo e incluso muchas veces durante el trabajo de parto, el tapón mucoso cae y el cérvix se abre y se expande del tamaño de la cabeza del bebé para que pueda salir fácilmente.

¿Te gustaría descubrir por ti misma tu cérvix ? Lo primero que deberás hacer, entonces, es lavar bien tus manos. Si quieres, puedes sentarte en el inodoro o en el borde de la bañera. Con cuidado coloca uno o dos dedos dentro de la vagina. Encontrarás el cérvix en la parte superior. Una vez que llegues ahí, seguro notarás una apertura en forma de dona pequeña, y lo mejor es que no vayas más allá de ese punto. En caso de que no lo halles, puedes intentar nuevamente en otro momento de tu ciclo.