El Mundo / No dejes que los celos te arruinen la vida

No lo llame amor, es dependencia

“¡Cómo me quiere mi novio! Me lleva y me recoge siempre, para que no me pase nada. Se preocupa por mí, me pregunta dónde estoy y con quién para saber que estoy bien . Incluso me abre los ojos sobre mis amigos. Porque soy una ingenua, y como él dice, la amistad entre sexos no existe. Por fin alguien me cuida.”

Esto me comentaban, con ojos de enamorada, hace unos días en consulta. Y, sin ánimo de apagar esa luz pero sí con la intención de conocer qué estaba sucediendo realmente con aquella relación, aparentemente, tan paternalista, pregunté: “Pero, ¿te cuida o te controla? ”

Tras su perplejidad y negar lo segundo un par de veces, me preguntó: ¿Cómo sé si es amor o control? “No es lo que hace, sino con que intención lo hace “, contesté yo. ¿Cómo te hacen sentir esos aparentes cuidados?¿Te generan dependencia?¿Los propusiste tú?¿Qué ocurriría si te niegas a hacer caso a alguno de ellos?

Y ese es el mayor problema, que no diferenciamos entre controlar y amar pero, a partir de hoy, tendrás más herramientas para conseguirlo.

Control disfrazado de amor La falta de autoestima está presente tanto en la persona agresora, como en la víctima de ese control. Pero resulta curioso que, con estas estrategias de poder y control, se va aumentada la autoestima de quien agrede, a costa de ir quitándosela a quien las recibe.

La idea del amor, basada en el tradicional ‘Amor Romántico y el Mito de la Media Naranja’ , unida a la educación emocional diferenciada entre sexos y géneros, es el caldo de cultivo perfecto para que se construyan parejas donde el control tome el poder.

La violencia doméstic a, también conocida como intrafamiliar, es la que se produce en el contexto de la familia y se ejerce en el terreno de la convivencia. Por ejemplo, hacia la pareja o durante el noviazgo, convivan o no, pero en el marco de una relación. Se denominaría así, si la violencia se lleva a cabo, independientemente del sexo o género, de las personas implicadas.

Abarca tipos de violencia más evidentes, como la física, u otras más sutiles, casi inapreciables, que consideramos incluso normales por convenciones sociales o, simplemente porque lo vemos en nuestro entorno y la habituación consigue que pase desapercibida, como el control económico, el chantaje emocional u otras formas de abuso o control psicológic o.

Si se ejerce de un hombre a una mujer, solo por el hecho de serlo, tanto en el entorno privado y familiar, como en el público, se denominaría entonces violencia contra las mujeres, de género o machista. Y somos las mujeres, por desgracia, las que salimos perdiendo, con diferencia.

En 2017 se registraron 28.987 personas denunciadas por violencia de género, siendo condenadas 27.202, frente a las 4.908 denunciadas por violencia doméstica , según el Instituto Nacional de Estadística – INE

Visto esto, resulta indiscutible que la educación sexual, de género y pareja sea necesaria desde la infancia . La sociedad tiene que tomar medidas, no solo las parejas implicadas.

Formas de poder y control Basándonos en la Rueda del poder y control durante el noviazgo del National Center of Domestic and Sexual Violence, conoceremos los formatos para poder detectarlos:

Minimizar y culpar: Normaliza el abuso en las relaciones, hace bromas cuando hace daño. Culpa a la otra parte hasta de sus propios celos.

Intimidar: Grita, rompe fotos, regalos u objetos.

Ser posesivo: Utiliza los celos como símbolo de amor, acusa de engaño o controla lo que haces, piensas, tu vestimenta y con quién te relacionas.

Humillar: Insulta, avergüenza, hace te que creas loca o loco, en privado o delante de otras personas.

Dominar: Te trata como si fuera inferior, como un bebé, de manera paternalista o de su propiedad. No deja que tomes decisiones y crea las reglas de la relación de manera unívoca.

Amenazar: Te hace creer que no podrá vivir si te vas, que se suicidará, que se irá con otra u otro si no haces lo que quiere.

Abusar físicamente: Te sujeta, empuja, golpea, araña o genera cualquier tipo de dolor físico.

Abusar sexualmente: Te compara en negativo con parejas anteriores, alardea de las relaciones sexuales en público o habla de ellas sin permiso. Provoca celos de manera intencionada. Utiliza drogas o alcohol para conseguir sexo. Invade tu cuerpo o espacio íntimo sin permiso. Te acosa o viola.

Control en la era digital “La era digital ha ofrecido nuevas herramientas de control a las personas controladoras, celosas o con falta de confianza y autoestima, puedan ejercerlo, con mayor precisión y llegando a invadir la intimidar de la pareja a niveles muy elevados”, afirman Raúl Marcos Estrada y Lourdes Pérez, ambos sexólogos, psicólogos y docentes de “Sexualidades en digital” en EMAIZE Centro Sexológico .

“El peligro no lo ofrece el móvil, el ordenador ni internet, las redes sociales ni las aplicaciones de mensajería instantánea, sino el uso que se haga de cada una de las plataformas “, matizan. “Beneficios de los avances tecnológicos, como disponer de geo-localización, podrían utilizarse de manera perversa e ilegal , si lo utilizamos con nuestra pareja, sin su permiso”, comentan.

“El móvil parece un objeto externo a su dueño, pero no lo es. Y está tan integrado que podamos ver la privacidad de otras personas en redes sociales que podemos sentir que no fuera tan grave traspasar ese límite , pero no es así”, advierte Pérez.

“La cuestión es que a veces se ha llegado aceptar , sin ser consciente de la existencia de una manipulación sutil, que la pareja tenga acceso a nuestra privacidad, facilitando contraseñas, por ejemplo”, afirman, “pero el teléfono móvil es un espacio de privacidad reconocido por la ley, independientemente de la relación que exista”, matiza Estrada.

“Aun sospechando que pudiera estar siendo infiel, la solución no es mirar su móvil , que seria una falta grave de respeto. La comunicación es siempre mejor opción”, afirman los expertos.

Y si lo detecto, ¿qué hago? Que las personas adultas sepamos detectar estos signos de control, para huir de relaciones insanas o buscar ayuda para resolverl o, es fundamental. Más aún si, de esta forma podemos, a su vez, transmitir el conocimiento y la experiencia a las nuevas generaciones.

Este control, disfrazado de amor y cuidados, se realiza entre personas, independientemente de su sexo, género, orientación sexual u otras cuestiones y, aunque la violencia de género machista, o intergénero, ocupe el triste primer puesto en este terrible ranking, existen otras formas de violencia donde el control se ejerce y también pueden pasar desapercibidas. En relaciones intra género o sexo, por ejemplo , donde la pareja se configura por dos personas homosexuales, también podría existir estas muestras de control y poder.

Marcar límites, utilizar la asertividad para expresar nuestros deseos y manifestar nuestra necesidad de que se respete nuestro espacio personal e íntimo , al igual que trabajar la autoestima, nos ayudará.

Responsabilizarnos de nuestros miedos y nuestros celos, es necesario para no sentir la necesidad de controlar a la pareja. La confianza y el respeto son los pilares de cualquier relación . Si no existen hay que construirlos, solicitando ayuda, si es preciso.

Los desencuentros y diferencias en las relaciones sanas también se dan pero el diálogo, la negociación justa y la toma de decisiones conjunta , son la forma de resolverlos.

Aunque existan personas o grupos más vulnerables a este control, como podrían ser los adolescentes que, por su inmadurez, pudieran ser presas fáciles para recibirlo o realizarlo, nadie está libre de ser víctima, o incluso verdugo, de una relación de este tipo.

Y recuerda, el amor no duele .