S Moda / “Me pregunto en qué momento nos creíamos que podíamos con todo: trabajar, luchar por los sueños, poner lavadoras, desayunar pan de espelta con aguacate (y fotografiarlo), pintar mamuts a tamaño real, cogerle el teléfono a la operadora a las cuatro de la tarde y contestar a los treinta whatsapps pendientes al acabar el día”. Esta es una de las reflexiones que la ilustradora Lucía Be hace en su nuevo libro No me da la vida (Lunwerg). Una frase que quien más o quien menos ha dicho alguna vez, si no en voz alta, al menos para una misma.

Parece que el nivel de exigencia es cada vez más alto en todos los aspectos de nuestra vida, sobre todo en el caso de las mujeres, como profesionales, como pareja, como amigas, como hijas, como madres… Así, la ilustradora propone no dejarse llevar por el “ansia viva” en esos momentos, recomendando ideas que van desde el “llorar como si no hubiera un mañana” al ver tu serie favorita, o simplemente “llamar a tu madre o una amiga”. Pero si quieres evitar ese momento de crisis, o aprender a manejar los picos de tensión sin perder la energía, estos son algunos trucos de los expertos:

1) Tener claros los objetivos y las prioridades: El “no me da la vida” surge muchas veces de querer abarcar demasiado o, al menos, de querer abarcarlo a la vez. Es por ello que María Luisa de Miguel , coach ejecutiva y experta en gestión del tiempo, explica que “si no trabajas para tus objetivos te desmotivas y esto produce una pérdida de energía”, y es que “si te dedicas a hacer y hacer, pero no haces nada que aporte resultados al logro de tus objetivos, te invade la frustración, la sensación de inutilidad, y de pérdida de sentido”. Su recomendación pasa por tener un plan de acción clave, no solo en la cabeza, sino en nuestra agenda. “Cada mañana, mientras desayunas relajadamente planifica el día y fíjate tres objetivos, no más porque el tiempo no da para lograr más objetivos al día” y de lo contrario nos frustraremos por no conseguirlo.

2) Canalizar la energía emocional y físicamente: Los momentos de estrés, según la psicóloga Ana García no son sino “un exceso de energía a la que no se le está dando salida”. De esta forma su consejo es que para revitalizarnos en esos momentos de caos, hay que canalizar esa energía de forma positiva. Por una parte, mentalmente, “desahogándonos, hablándolo con alguien, aprendiendo a hablar de los sentimientos de uno mismo y en definitiva exteriorizándolo”, y por otra, igual de importante, físicamente. Así la experta propone lidiar con ese estrés con un tiempo para “hacer deporte, baile, pintura, meditación , o cosas que nos hagan expresar a través del cuerpo y por lo tanto soltar esa energía de forma que nos produzca satisfacción y nos relaje”. A veces cuesta encontrar el momento de parar, pero nos permitirá manejar mejor nuestro tiempo posterior para afrontar todo lo que viene.

3) Pensar antes de actuar: María Luisa de Miguel insiste en que muchas veces nos vemos desbordadas porque, quizás por esa sensación de falta de tiempo, actuamos sin reflexionar antes. “No pases de una actividad a otra sin pensar en si es lo más adecuado o en si tienes tiempo para hacerlo”. Eso incluye aprender a decir ‘no’, no solo a encargos laborales, sino también compromisos sociales o familiares. A veces acudir cada domingo a tomar paella con la familia no es imprescindible, y es que “si cedes a todas las demandas externas estás cediendo el poder y el control sobre tu vida”. En este sentido la experta lanza un mensaje muy claro, y es que si al reflexionar sobre el motivo por el que haces tus tareas “hay muchos ‘otros’ y pocos ‘tú’, muchos ‘tengo’ y muy pocos ‘quiero’, desacelera, frena y si es preciso para el motor”.

4) Sacar tiempo para el autocuidado: Cuando sentimos que no nos da la vida, generalmente, para lo que no nos da es para seguir cuidando de la persona más importante de nuestra vida: nosotras mismas. En la vorágine de citas del médico de los niños, reuniones de trabajo, entregas pendientes y sacar tiempo para escuchar el quizás no tan drama de tu amiga, nunca hay un hueco para ti misma en la agenda. Y eso estresa. “Sentir que tienes que llegar a todo, hace que te olvides de ti misma. Si no te cuidas y te mimas, todo lo demás lo harás con menos cariño, más inseguridad, menos confianza en ti misma, y esto te creará más estrés” , aporta la psicóloga Ana García. En ese sentido recuerda que aunque nuestra agenda esté llena, siempre se puede sacar un rato, aunque sea breve, para el autocuidado. “Darte un baño, un masaje, relacionarte socialmente, realizar tus hobbies, hacer cosas que te gustan, estar en contacto con la naturaleza, o simplemente descansar en el sofá y sentir que no tienes nada que hacer. Disfrutar de esas sensaciones, te cargarán de energía”.

5) Fluir con tu propia naturaleza: Los consejos, incluso estos mismos, son guías e ideas, pero su aplicación no puede ser estándar para cada persona, sino que cada cual debe coger aquello que más le conviene, para su forma de ser o su ritmo de vida. Así, la coach experta en gestión del tiempo insiste en que lejos de obligarnos a seguir pautas ajenas, tengamos en cuenta nuestra propia naturaleza para buscar las que nos sean más efectivas. “Si trabajas mejor con papel que con herramientas informáticas para planificar, usa el papel, y reserva las aplicaciones tecnológicas para otras actividades. Si te concentras mejor por la tarde que por las mañanas, o viceversa, reserva para estas horas del día las tareas que te exijan más concentración. Si para crear necesitas trabajar en grupo hazlo, si necesitas hacerlo solo, busca tu espacio. Todos tenemos una forma única de ser más productivos, descúbrela y alíate con ella”.

6) El sexo como vía de escape: A veces las soluciones a un ataque de histeria son tan sencillas como una buena sesión de sexo. Bien sea en pareja, lo que nos ayudará no solo a desestresarnos físicamente, sino también cargarnos de energía positiva emocionalmente, o incluso en solitario, lo que nos permitirá tener un momento a solas en el que poder reforzar nuestra autoestima. Como insiste la psicóloga “el sexo no solo te relaja, lo disfrutas, desconectas, y a la vez conectas con tu cuerpo o el de tu pareja”.

7) Cuida tu respiración: Por último, en un momento en el que es imposible buscar tiempo para otra actividad, y en el que el encargo, situación o marrón es inevitable, solo queda tirar de nuestra respiración. “Para, date un respiro de 5-10 minutos, respira hondo y focalízate en tus objetivos del día para poder reorganizar tu trabajo”, expone de Miguel. Por su parte, García añade que para que esta respiración sea efectiva, debe ser plenamente consciente. “Centrarte en tu respiración cuando tienes momentos de estrés. Cómo entra y sale el aire de tu nariz durante unos minutos hasta que te sientas de nuevo en calma”.