A Tu salud / Una investigación realizada por el director científico de la Barcelona Brain Health Initiative (BBHI), Álvaro Pascual – Leone, quien también es catedrático de Neurología de la escuela médica de Harvard, indicó que ” tener un proyecto vital, un objetivo en la vida que trascienda a uno mismo y que reporte satisfacción al esforzarse en conseguirlo es bueno para el cerebro y para la salud en general “.

Para llegar a dicha conclusión los investigadores de la BBHI, en una primera fase recabaron información sobre los siete aspectos que consideran guardan relación con la actividad cerebral.

“Hemos visto que las personas que tienen un proyecto vital bien definido y que se muestran ilusionadas y comprometidas con él están mejor a nivel cerebral, tienen menos problemas cognitivos en su vida cotidiana y están más sanos en general, se cuidan más”, explicó Pascual-Leone.

Enfatizó que se trata un resultado novedoso  ” tener un propósito vital da salud “, y con implicaciones importantes, porque también han constatado con instrumentos científicos validados que  disponer de proyecto vital aumenta la reserva cognitiva , que es la capacidad cerebral para afrontar los retos, el estrés, los daños o las enfermedades.

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“Esto es relevante y da esperanza, porque significa que, hayas tenido la vida que hayas tenido, nunca es tarde para darte cuenta de que buscando una razón de ser, poniendo esfuerzo e ilusión en conseguirlo, puedes aumentar la capacidad de tu cerebro para sobrellevar los avatares de la vida que no se pueden controlar, sea el estrés laboral, un infarto, la pérdida de un ser querido o las propias enfermedades neurológicas”, comentó el director científico de la BBHI.

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Diseñar intervenciones multidimensionales En la segunda fase de la BBHI se realizaron análisis genéticos,exploraciones médicas, neuropsicológicas y electroencefalografía cualitativa de un subgrupo de los participantes en la primera fase. “Exploramos su actividad cortical con estimulación magnética transcraneal, medimos su reserva cognitiva, exploramos su marcha y su estabilidad, hicimos pruebas de esfuerzo para ver su forma física, analizamos sus genes, sangre, sus heces… Y todo gracias al profundo compromiso de estos voluntarios”, expresó Pascual-Leone.

“Pensamos que hay que diseñar intervenciones multidimensionales ,  que para mantener el cerebro sano no se trata de recomendar hacer un poco más de ejercicio o dormir mejor, sino de atender a los siete pilares que vemos que impactan y tocarlos todos: cuidar la salud general controlando por ejemplo las enfermedades coronarias, mejorar la nutrición, aumentar el ejercicio físico, pautar la gimnasia cerebral, optimizar las relaciones sociales que la persona tenga, ayudarle a definir y aceptar un proyecto vital…”, detalló David Bartrés, neurólogo del Instituto de Neurociencias de la UB.

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Los siete pilares para unas neuronas sanas Salud:  Las dolencias físicas que sufre cada persona, cómo están tratadas y el grado de cumplimiento de esos tratamientos, o incluso la frecuencia de sus visitas al médico, inciden en el cerebro, según los investigadores de la Barcelona Brain Health Initiative.

Nutrición: Qué se come, cuánto se come, el modelo de dieta, el peso, si este se mantiene u oscila con frecuencia importan a la hora de prevenir el deterioro cerebral.

Sueño:  Las horas que una persona duerme, la calidad de su sueño, los ronquidos, si se despierta a menudo… son elementos que los investigadores relacionan con las funciones cognitivas.

Ejercicio:  Para la salud del cerebro cuenta no sólo la condición física o cómo de activa es la persona, sino también qué tipo de ejercicio hace -lo mejor es combinar aeróbico y anaeróbico-, cuántas veces -regularidad y constancia son fundamentales- o durante cuanto tiempo -una hora y media a la semana ya impacta en las funciones cognitivas-.

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Funciones Cognitivas:  Los retos mentales que cada cual asume a diario, los problemas y retos que afronta, los problemas de atención o de memoria que presenta en su vida cotidiana resultan claves a la hora de prevenir o frenar el deterioro cerebral.

Relaciones Sociales:  Si una persona tiene o no muchos amigos, si dedica más o menos tiempo a sus relaciones sociales, si cuenta o no con una red de apoyo, son factores que influyen en una mayor o menor reserva cognitiva.

Proyecto Vital:   Tener una razón de ser más allá de uno mismo, una aspiración, esforzarse para intentar conseguirla y encontrar satisfacción en ese esfuerzo también alimentan la capacidad del cerebro para sobrellevar los avatares de la vida y esquivar la enfermedad.

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Con Información de:  www.clarin.com

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