Opinion y Noticias / View Comments Que después de una larga década han regresado a los estudios de grabación para sacar en tres días este nuevo álbum es algo que ya todo el planeta lo sabe, y que ansiosamente ha esperado.

Por supuesto este álbum adornado en su portada por la clásica lengua y los labios abiertos, pero en azul, representa el final de un ciclo completo, el cierre del círculo que a inicios de la década de los años 60s iniciaron empujados por la pasión de querer interpretar el Blues que tanto les atraía como a cualquier británico que estaba a merced de la fuerte influencia que la era de postguerra ejerció sobre Europa  vía radios de onda corta, discos de 78 y 45 rpm, y la moda venida de los Estados Unidos como la resultante primera de una nación que había mostrado su poderío y empuje ante una Europa adocenada, atemorizada y  subyugada por el odio y la destrucción de la II Guerra Mundial.

Los aires de cambio soplaban de Oeste a Este , y tanto el sentimiento del oprimido negro norteamericano, profundo y muy humano como sencillo, crudo, reflejado en los cantos del  Gospel y el Blues, originario y casi primitivo, al igual que la irrupción de una generación visionaria e inquieta dieron rienda suelta al caudal joven de frescas ideas que agazapadas esperaban ver una rendija de luz para saltar en pos de un nuevo modo de expresión canalizado en la música de fácil elaboración, pero con una fuerte carga de sentimientos de una acallada clase social vapuleada por la hegemonía y el desprecio de los blancos norteamericanos.

Todos estos elementos se conjugaron en una onda, gigantesca ola, que muy a tiempo los cinco integrantes de la naciente banda The Rolling Stones  supieron entender hasta hacerse emisarios al querer interpretar el Blues desde un ángulo machacoso pero desfachatado y deslastrado de complejos sociales.

La primera impresión al escuchar este nuevo álbum de 12 piezas es que , algunos, estamos regresando a un conocido pasado remoto, y quizá a la vez desconocido para una  (o dos!) generaciones acostumbradas a otra marcha , otro swing  cadencioso y fulgurante de los pasados diez álbumes de esta agrupación decana, diferente de quienes les conocíamos como ?sus majestades satánicas? de mediados de los años 70s.

Sin dudas el acento de Blues primigenio está repartido por todo el álbum por igual, y aunque no hay novedad musical , quizás eso sea para las jóvenes generaciones la verdadera novedad. No dudo en que muchos más querrán iniciar el camino de retorno al querer indagar y descubrir los compositores e intérpretes originales , un inicio de contemplación muy válida para quien no se quiere quedar con la versión. Es como escuchar al fin a los Rolling despojados de luminotecnia y aparataje, casi en estado virginal, de regreso a las fuentes iniciales que les insuflaron ese carisma tan particular que hoy exhiben .

Ninguna de las 12 piezas alcanza los cinco minutos de duración, a excepción de la última del álbum ?I can´t Quit you baby? de 5´13´´, sí, la misma que Led Zeppelin versionó del original de Otis Rush, y me temo que esta versión R.S. también quedará como una de las más patentes de lo que los británicos supieron transformar en algo más que Blues. Admirable, sobresaliente la performance en especial de  Mick Jagger a lo largo y ancho de esta joya discográfica medida en términos de logros , dominio y alcance vocal, sin restarle algún fallo interpretativo viniendo de un bastante desgastado septuagenario que a todo pulmón registra cada pieza sin decaer en la energía que le imprime , así como el valor agregado de estar soplando una armónica agreste, precisa y expedita.

“Triste y desamparado” podría ser la traducción al español mas cercana  al título de esta placa discográfica , una cátedra del Blues más añejo y puro que los Rolling Stones nos heredan como el tributo más idóneo de agradecimiento y admiración a lo que desde sus inicios persiguieron, esta vez sin alteraciones ni deformaciones evidentes, pasando por marchosos temas como el de Howlin´ Wolf ?Commit a Crime?  o ?Just your Fool? de Little Walter con el que muy acertadamente abren el álbum;  espasmódicos como ?All of Your Love? de Magic Sam o ?Hoo Doo Blues? de Lightin´ Slim ; intensos como ?Blue and Lonesome? (Little Walter), ?Everybody knows about my good Thing?, o ?I can´t Quit You baby?; triste y sentido como la hermosa  balada de Jimmy Reed ?Little Rain? , o alegres y chispeantes como ?I gotta go?  y ?Hate to see you Go? ambas de  Little Walter, muestras de la reserva de genialidad que estos ?muchachos?  han querido cerrar este año 2016 el cual ha significado una razia, una bocanada de los más postreros impulsos que cualquier músico quisiera alcanzar tras una fulgurante gira  latinoamericana, videos vivenciales y sinceros y , una vez más , hacer girar nuestra atención hacia un documento tan válido como este ?Blue and Lonesome? que bien podrías agenciar como documento valioso para mostrar a tus futuros nietos ?o bisnietos !

Lo único criticable de este trabajo es que no aparezca en ningún tema la firma  Jagger-Richards. Muy acertado ha sido Don Was, coproductor de este nuevo documento discográfico al declarar ?Este álbum es un manifiesto testamento a la pureza , al amor al hacer música, y al Blues  que para los Stones es la fuente de todo lo que ellos hacen?.