@TipsFemeninos // Tips para cocinar con la Acelga // Miami. Esta pariente de la remolacha (es también una beta vulgaris ), se utiliza desde tiempos inmemoriales y existen registros que indican que los griegos, ya en el siglo V antes de Cristo, la tenían en su mesa. Fueron también conocidas sus virtudes medicinales para la salud digestiva, como tónico hepático, diurético y para sanar heridas y llagas, entre otras. Su bello color verde también es indicativo de su riqueza en betacaroteno o provitamina A, lo que la convierte en una aliada para la salud visual. Las mujeres en edad fértil deben consumirla habitualmente, ya que es una fuente importante de ácido fólico. También es rica en vitaminas B2 y C y posee sales minerales como hierro, potasio, fósforo, calcio y sodio. Es un alimento de fácil digestión, por lo que se recomienda para convalecientes, ancianos y para desintoxicarse luego de comidas copiosas o banquetes festivos. Esta verdura se considera de origen mediterráneo y comenzó a ser cultivada por los árabes a partir de la Edad Media, de donde se extendió a la península ibérica y de allí llegó a América. Su sencillez y bajo costo la alejó de platos elaborados, pero lo cierto es que se adapta a múltiples preparaciones y es una buena opción para elaborar platos rápidos, ya que apenas requiere cocción y su preparación previa también es muy sencilla. Pequeñas y de buen color Si la planta de acelga se dejó crecer mucho, hasta el extremo de florecer, la verdura quedará más bien amarga al cocinarse, por lo que no se decante por las hojas muy grandes y si desea consumirla crudas, escoja las de tamaño pequeño. Al momento de escogerlas, elija las de hojas brillantes y de color verde oscuro uniforme; si están amarillas y con tallos muy fibrosos, es señal de que la planta ha florecido o estuvo a punto de hacerlo y las pencas no resultarán  tiernas para consumirlas. Tenga en cuenta que este vegetal se mantiene pocos días fresco, aún en la nevera, así que es mejor adquirirlo cuando tenga la certeza de que lo cocinará. Si decide congelarlo, debe escaldarlo previamente en agua hirviendo unos pocos minutos y colocarlo en porciones pequeñas en envases o bolsitas individuales; el agua de la cocción puede utilizarla en otras preparaciones para aprovechar sus vitaminas y minerales. Para preservar un poco más sus nutrientes, evite cortarlo en muchas partes antes de colocarlo a cocinar. Sopas, tortillas, croquetas y mucho más De esta verdura se aprovecha todo, incluidas las pencas, que se sirven gratinadas, rellenas como canoas, sofritas con ajo, empanizadas. Como esta última parte es más dura, debe cocinarla aparte de las hojas para que estas no se reblandezcan demasiado. Si quiere preparar una tortilla, para cuatro huevos grandes requerirá unos 450 gramos de acelga fresca, 1/2 cebolla picada, dos dientes de ajo, dos cucharadas de aceite, una cucharadita de mantequilla, una cucharada de crema de leche. Se blanquean las hojas de acelga en suficiente agua, se retiran del fuego, se exprimen bien y se trocean. Se sofríe el ajo y la cebolla, se baten los huevos, se les agrega la crema de leche, se agregan las acelgas y se salpimentan al gusto. Se cocina la mezcla en un sartén antiadherente a fuego bajo. Se puede acompañar con una ensalada fresca y un trozo de queso o pan pita si desea una comida ligera e incluso apta para llevar, con una buena combinación de proteínas y carbohidratos. Para enriquecer una sopa tipo minestrón, puede preparar unos granos con suficiente líquido y agregar acelga troceada casi al final de la cocción. Igualmente, una crema de esta verdura, con un poco de papas u otro tubérculo con fécula para espesar, es una buena opción para un plato caliente en la cena, el que podrá ofrecer también a sus niños, pues al licuar la acelga, ellos admiten más estos vegetales. La acelga gratinada, con una base de papas y una salsa bechamel ligera y un poco de queso parmesano, puede constituir una comida única, acompañada con una ensalada fresca. Debe igualmente blanquear las acelgas sobre agua hirviendo, cocinar las papas que queden firmes (un poco al dente , para que no se deshagan), enmantequillar un molde refractario, disponer el tubérculo en la parte inferior y la verduras arriba, rociar con la salsa bechamel y el queso y colocar en el horno apenas unos 10 a 15 minutos, cuando se dore la preparación. Y, finalmente, la acelga blanqueada, exprimida y luego cocinada con un sofrito de ajo y cebolla, es una excelente y económica opción para rellenar arepas, sándwiches y mezclada con un poco de requesón, funciona muy bien para preparar pastelitos de harina de trigo, de los que vienen ya listos en discos de masa. Así, que si está escaso de tiempo, no olvide esta humilde verdura para preparar comidas muy nutritivas.

Fuente: Estampas

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