El Observador /

Le contamos las principales virtudes curativas de estos maravillosos alimentos .

1. Son fuente de vitaminas y minerales:

Aportan importantes cantidades de vitaminas A y C, además de potasio. La vitamina C contribuye a una mejor absorción del hierro de algunos alimentos, y a la conservación de huesos y dientes. Se puede encontrar en el tomate y en todas las frutas cítricas como naranjas, mandarinas, limones, pomelos, etc.

Un aspecto importante es que la vitamina C es soluble en agua, esto implica que, a diferencia de otras vitaminas, no se almacena en el organismo y, por lo tanto, no puede provocar toxicidad. La misma viaja a través del torrente sanguíneo y es eliminada rápidamente por medio de la orina.

2. Se pueden consumir todos los días:

Dado que son naturalmente bajas en grasa y sodio y altas en contenido de fibra, se pueden y se deben consumir todos los días, al igual que las verduras, alcanzando unas cinco porciones diarias entre los dos grupos.

3. Reducen el riesgo de cáncer:

El consumo de frutas y verduras está íntimamente relacionado con un descenso en el riego de desarrollar cáncer, a pesar de que aún no se han identificado los componentes químicos responsables de este efecto protector.

De hecho, se calcula que la ingesta insuficiente de frutas y verduras causa aproximadamente un 19% de los cánceres gastrointestinales en todo el mundo. También se relaciona el consumo escaso con un 31% de las cardiopatías isquémicas y un 11% de los accidentes vasculares cerebrales.

Por lo tanto, el consumo de frutas y verduras variadas garantiza una ingesta suficiente de la mayoría de los micronutrientes, de fibra dietética y otras sustancias, e incorporarlas a la dieta diaria es un deber cuando se quiere llevar una vida sana.

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