La Nacion / Convivir con un perro puede resultar una experiencia muy enriquecedora para los niños , porque fomentan la sociabilización, promueven el deporte, ayudan a reducir el estrés y les otorgan mayor alegría. 

Fortalecen también la autoestima y permiten a los menores a que comiencen ser conscientes de la importancia de cuidar y respetar al otro, según remarca el psicólogo de centros médicos Vidaintegra , Fernando Marchant.

Claro que a veces hay problemas. Especialmente cuando los padres llevan un perro a la casa para satisfacer un deseo o capricho del hijo, para premiarlo por sus buenas notas o para que tenga compañía, sin considerar que adoptar un cachorro implica una serie de tareas y responsabilidades que, de no ser llevadas adecuadamente, puede terminar siendo fuente de conflictos dentro de la familia. 

Para evitar que la llegada de la tan anhelada mascota sea un dolor de cabeza, el psicólogo entrega algunos consejos:

? Estar todos de acuerdo. Antes de traer a un nuevo miembro al hogar es necesario tener una conversación previa en familia donde se prepare a los hijos para este acontecimiento. ?Un perro no es una responsabilidad pasajera, al contrario, se necesita compromiso en el tiempo. Por lo tanto, los progenitores tendrán el deber de enseñar acerca de las necesidades y el cuidado que involucra la mascota?.

? Establecer roles y compromisos. Una vez que se ha decido adoptar una mascota, se deben establecer las tareas (darle de comer, sacarlo a pasear y mantener el aseo del lugar donde duerme) y distribuirlas de acuerdo a las posibilidades de los hijos según su edad.  

?Cuando esto ocurra, los niños comenzarán a percibir a la mascota como uno más de la familia y es ahí donde se establece esta relación afectiva que ayuda a fortalecer el proceso social y estimula el desarrollo intelectual, porque comienzan a entender la importancia de los afectos, el sentido de pertenencia y el deber?, sostiene el especialista.

? No esperar que los hijos se hagan cargo completamente del perro. Un error muy común en las familias, es ceder ante la presión y llevar un perro al hogar sin realmente saber que implica o estar dispuestos a hacerse cargo de él.

?Los adultos no pueden ponerse al mismo nivel del infante y decirles que es su perro y por tanto no se harán cargo del animal. Los niños pequeños pueden hacerse responsables de cosas sencillas, como jugar con él, darle agua o ayudar a ordenar su zona de descanso, pero no es razonable que hagan el aseo o recojan fecas si no saben manejar desechos?, enfatiza el psicólogo.

? Saber cuándo decir que no. Los niños de menos de cuatro años no están preparados para tomar responsabilidades con una mascota, por lo que si los padres no están dispuestos a hacerse cargo, es preferible esperar. Asimismo, si los pequeños no son consistentes en la solicitud de traer un animal, y sólo lo mencionan de forma esporádica, es importante asegurarse de que realmente quieren tomar la responsabilidad.

LAS VENTAJAS DE TENER UN PERRO ? Generan unión familiar: Preocuparse de las necesidades de la mascota y realizarlas en familia, puede fortalecer la unión entre todos los integrantes del hogar.

? Comprensión de procesos naturales: Permiten que el niño entienda algunos ciclos como la muerte, enfermedad, nacimiento, la necesidad de alimentarse, etc.

? Fortalecen el sentido del amor: La incondicionalidad de los animales, de entregar sin pedir nada a cambio, es una característica que puede dar sentido al núcleo familiar.

? Ayudan a bajar los niveles de agresividad: En el caso de los niños hiperactivos o impulsivos, el perro actúa como pacificador de este tipo de conductas .

? Otorgan seguridad: Dado el vínculo afectivo que se establece, la presencia de la mascota les genera confianza y hace que se sientan protegidos. 

? Combaten el sedentarismo. Los niños que permanecen mucho tiempo inactivos ya sea por el computador o la televisión, el perro puede llegar a transformarse en un muy buen partner, porque promueve la actividad física, el juego y el contacto con el medio ambiente.