El Nacional / Los aviones modernos suelen volar a una altura de entre 1.828 y 2.438 metros, lo cual equivale a la altura de una montaña pequeña. Por eso hay menos oxígeno y los gases se expanden en nuestras cavidades corporales, ocasionándonos problemas físicos como dolores en las articulaciones o problemas para dormir.

También hay otros factores de estrés, como los retrasos en el vuelo, los controles de seguridad, el ruido y las vibraciones a bordo, los cambios de temperatura, la humedad, la falta de espacio y el jet lag.

Pero, hay formas de hacer que el viaje mucho más llevadero.

1. Controla el estrés prevuelo. Rob Bor, psicólogo clínico en el Hospital Royal Free de Londres, Reino Unido, aconseja prepararse con tiempo para el viaje. ?Muchas personas no comprueban la documentación ni conocen sus horarios de vuelo o el aeropuerto al que deben ir ?, dice Bor. Lo comprueban todo el mismo día y eso no es suficiente, advierte.

2. Elige tu asiento. Plataformas digitales como Seat Guru (de Trip Advisor), que utiliza códigos de colores para distintas aeronaves y aerolíneas, aconsejando a los pasajeros los mejores asientos y descartando los que estén muy cerca del baño o que no puedan reclinarse, por ejemplo. Según los expertos, si te sientas cerca de las alas del avión notarás menos las turbulencias.

3. Viaja ligero. Es importante tener en cuenta la actividad física que implica tomar un vuelo. Llevar más equipaje del que puedas manejar añade presión y malestar al viaje, explica Richard Dawood, médico especialista en el Centro de Medicina del Viajero (Travel Medicine) de la Clínica Fleet Street de Londres.

4. Come ligero. Ayunar antes de un vuelo de larga distancia hará el jet lag más llevadero. Investigadores de Harvard dicen que no comer nada unas 16 horas antes de subir al avión puede ayudar a los viajeros a ajustarse más fácilmente a la nueva zona horaria. Si prefieres comer algo, no optes por comida grasienta o por fritos. Y evita las verduras que provocan gases, como las cebollas, el brócoli, la coliflor, el repollo o los fríjoles, además del alcohol y las bebidas gaseosas. Una vez a bordo, elige comida ?saludable, ligera y fácil de digerir, como fruta o ensalada?, dice Alwin Van Drongelen, cronobióloga en el Centro Médico de la Universidad VU de Ámsterdam, en Holanda.

5. Bebe agua. En lo que respecta a líquidos, no te pongas límites. Incluso aunque estés en el asiento del medio y tengas que molestar a otros pasajeros para ir al baño. ?(No beber líquidos) es una de las razones por las que las infecciones de vejiga y cistitis son habituales entre las mujeres tras un vuelo de larga distancia?, asegura Dawood. El especialista aconseja beber, al menos, medio litro de agua cada tres horas. Además, beber alcohol aumenta la deshidratación.

6. Respira bien. Las personas con problemas respiratorios o los fumadores corren un riesgo más alto, dice Brian McCrary, director médico en la Clínica de Salud Familiar Glendale, en Scottsdale, Estados Unidos. Así que si necesitas un inhalador, no olvides llevarlo a mano. Si sientes que te falta el aire, ponte un paño húmedo en la cara y respira por la boca.

7. Duerme bien. Lleva ropa suelta y muchas capas para sobrellevar las temperaturas cambiantes de los vuelos largos, advierte David Gradwell, profesor de Medicina Aeroespacial en el King?s College de Londres. Lleva también medias cómodas y una bufanda, o un gran pañuelo que puedas usar como manta.

8. Bloquea los ruidos. Los auriculares con cancelación activa del ruido son una manera agradable (y cara) de bloquear el ruido de los motores y otras distracciones. Los ruidos de cabina son más intensos que aquellos a los que normalmente estamos acostumbrados y llegan a superar los 80 decibelios en el despegue y en el aterrizaje.

9. Muévete. Otro problema, especialmente en vuelos largos, es el riesgo de trombosis venosa profunda (TVP): la formación de coágulos de sangre en las venas que se produce cuando pasamos demasiado tiempo sentados. Se nos hinchan los tobillos y los pies, y pueden dolernos las piernas.

Fuente: BBC Mundo