Emol / Según los expertos, hoy el matrimonio es un acto más libre que en todo el resto de la historia de la humanidad. Implica principalmente la voluntad de dos de unir sus vidas. Sin embargo, eso no quiere decir que sea una decisión para tomar a la ligera. Te contamos algunos puntos a considerar…

1.- Desde los 23…

Un estudio de 2014 de la Universidad de Carolina del Norte descubrió que las personas que conviven o se casan a los 18 años tienen una tasa de divorcio del 60%. En tanto, las que esperan hasta 23 para hacer cualquiera de esos compromisos tienen una tasa de divorcio en torno al 30%.

“Entre más esperan las parejas para establecer el primer nivel de compromiso serio (convivencia o matrimonio), mayores serán sus posibilidades de éxito matrimonial”, informó un psicólogo a The Atlantic.

2.- El “enamoramiento” dura sólo 1 año

De acuerdo con un estudio realizado en 2005 por la Universidad de Pavia en Italia, el amor inicial, el más intenso, dura alrededor de un año. Después de eso, los niveles de una sustancia química llamada “factor de crecimiento nervioso”, que se asocia con intensos sentimientos románticos, empiezan a caer. Y es ahí donde se vuelven relevantes factores como la compatibilidad.

Helen Fisher, una psicóloga experta en relaciones, dijo a Business Insider que no está claro cuándo exactamente la sensación “de enamoramiento” comienza a desvanecerse, pero lo hace “por razones evolutivas”. Esto, porque “es metabólicamente muy caro para una persona pasar en ese estado de alta ansiedad”.

3.- La compatabilidad (o incompatibiliad) tiene niveles

En la década de 1950 y 60, el psicólogo canadiense Eric Berne introdujo un modelo de tres niveles para la comprensión de la identidad de una persona. Se encontró que cada uno de nosotros tenemos tres “estados del yo” que operan a la vez:

– El padre: ¿Qué te han enseñado? – El niño: ¿Qué has sentido? – El adulto: ¿Qué has aprendido?

Cuando están en una relación, las personas se relacionan en cada uno de esos niveles:

– El padre: ¿Tiene valores y creencias similares sobre el mundo? – El niño: ¿Lo pasan bien juntos? ¿Pueden ser espontáneos? ¿Sientes que tu pareja es atractiva? ¿Le gusta viajar juntos? – El adulto: ¿Piensas que el otro es brillante? ¿Son buenos solucionando problemas juntos?

Si bien la presencia de simetría a través de los tres niveles es lo ideal, la gente a menudo se reúne para “equilibrarse entre sí.” Por ejemplo, uno puede ser la crianza y la otra parte más lúdica.

4.- Los amigos hacen matrimonios más felices

En 2014 un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU. descubrió que el matrimonio conduce a un aumento del bienestar, sobre todo gracias a la amistad.

Este bienestar aumenta mucho más cuando los que se casan tienen una estrecha amistad. La amistad, según el documento, es un mecanismo clave que podría ayudar a explicar la relación causal entre el matrimonio y la satisfacción con la vida.

5.- Nada de “40 y 20”: De la misma edad…

Los estudios muestran que en cuanto más cerca estén en la edad, menos probabilidades hay de que dos personas se divorcien.

Un estudio de 3.000 mujeres estadounidenses que nunca habían estado casadas mostró que las discrepancias de edad se correlacionan con tensión y las peleas en los matrimonios.

Megan Garber, psicóloga, comentó que “una diferencia de un año en las edades de la pareja aumenta en un 3 por ciento las probabilidades de divorcio (si se compara con los de la misma edad); una diferencia de 5 años, sin embargo, los convierte en un 18 por ciento más propensas separarse. Y una diferencia de 10 años que hace que el 39 por ciento más probable”.

6.- Bienestar de “el otro”; bienestar de la pareja”

Si te emocionas por las buenas noticias de su pareja, tendrás una mejor relación. En varios estudios, las parejas que celebran activamente las buenas noticias (en lugar de desestimarlas activa o pasivamente) han tenido un mayor índice de bienestar en la relación.

Por ejemplo, digamos una mujer llega a casa y comparte un logro. Una respuesta “activa-constructiva” sería la mejor, de acuerdo con Amie Gordon, un psicólogo social de la Universidad de California en Berkeley: “Eso está muy bien, querida o querido, yo sabía que podías hacerlo. Has estado trabajando muy duro”.

En tanto, una respuesta pasiva-constructiva igual brindaría apoyo: una cálida sonrisa y un simple “es una buena noticia”. En cambio, una respuesta activa-destructiva sería una declaración que degradó el evento: “¿Quiere decir esto que va a estar fuera de casa aún más hora ¿Estás seguro de que puede manejarlo?”.

Por último, una respuesta pasiva destructivo sería prácticamente ignorar las buenas noticias: “Ah, muy bien, no vas a creer lo que me pasó en el camino a casa hoy?”.

7.- No lavar los platos crea un resentimiento muy real…

Más del 60% de los encuestados en un sondeo sobre parejas dijo que el compartir las tareas del hogar es fundamental para tener un matrimonio exitoso.

Paula Szuchman, autora de “No eres tú, son los platos”, recomienda un sistema en el que cada persona se especializa en las tareas domésticas que podemos hacer mejor: “Si uno es bueno en lavar los platos, entonces es mejor que ése sea su trabajo. Le va a tomar menos tiempo, va a ser menos cansador, y va a permitir hacer más actividades en pareja”.

8.- El estándar de matrimonio es el más alto de la historia

Eli Finkel, psicólogo de la Universidad de Northwestern descubierto que el matrimonio en nuestra occidental ha atravesado por tres etapas: El matrimonio institucional (antes de 1850), el matrimonio entre compañeros (1851-1965) y el matrimonio autoexpresivo (a partir de 1965).

Antes de 1850, las parejas se formaron a causa de la búsqueda de comida, refugio y protección. Luego, con la revolución industrial tenía más tiempo libre, dice Finkel, así que empezamos la busca de compañía en nuestros socios. Los años 60 trajeron un anhelo de realización personal a través de relaciones, que seguimos luchando hasta hoy.

9.- Nadie conoce perfectamente a su pareja

Después de salir con alguien por un par de años, se puede sentir como que sabes todo acerca de esa persona: ¿Qué tipo de pasta de dientes usan, qué serie de televisión miran, qué alimentos odian?

La realidad es que es probable que no lo conoces tan bien como crees.

De acuerdo con un estudio realizado en 1997, las parejas que han estado juntas por mucho tiempo, generalmente expresan más confianza respecto a conocerse mutuamente. Pero como resulta que, extensión en la relación no implica exactitud.

Incluso cuando los participantes tenían que adivinar cómo sus parejas se clasificarían a sí mismos en cuanto inteligencia, atletismo, y atractivo, apenas el 30% de los participantes acertaron. Esto, sin embargo, no quiere decir que no se pueda conseguir una pareja exitosa. Simplemente, hay que entender que “lo perfecto, es enemigo de lo bueno”.

10.- Es peligroso “poner a prueba la relación”

Un estudio realizado en 2009 por investigadores de la Universidad de Denver descubrió que la mayoría de las parejas se iban a vivir juntas por razones distintas a realizar una “marcha blanca”.

Sin embargo, quienes sí decidieron hacer estos “test-drive”, tenían más posibilidades de experimentar emociones negativas que debilitaran la relación. Por ejemplo, entre quienes probaron, los hombres lograron mejores resultados términos de desarrollo de depresión y ansiedad. Por otro lado, las mujeres experimentaron más sentimientos de ansiedad y abandono. Los miembros de ambos grupos mostraron menos confianza en la relación.

En una reciente columna de la revista “Psicología Hoy”, uno de los autores del estudio explica lo que estos hallazgos podrían significar: “Nos parece que muchas personas que deciden hacer una de estas pruebas de convivencia ya saben, en algún nivel, cuál va a ser el resultado del experimento. Lo que realmente están haciendo es mantener la esperanza de que todo va a mejorar”.

11.- La tasa de infidelidad aumenta con la dependencia económica

Contrario a la creencia popular, el engaño no es necesariamente más común entre las parejas de altos ingresos. El vínculo entre el ingreso y la infidelidad es más matizada que eso.

Una investigación reciente de la Universidad de Connecticut sugiere que es más probable que una persona que depende económicamente de su pareja sea infiel -y eso es especialmente cierto para un hombre que depende económicamente de una mujer-.

Curiosamente, cuando las mujeres son el sostén económico del hogar, éstas son menos propensas a ser infieles. Cuando los hombres son los jefes de familia, por el contrario, son más propensos a ser infieles.

12.- Creemos que todos son infieles, menos nuestra pareja

En 2015, un estudio de la universidad de Calgary descubrió que los jóvenes piensan que las personas de la misma edad del sexo opuesto tienen una probabilidad del 40% de engañar a su pareja. Sin embargo, esos mismos participantes dijeron que su propia pareja tenía solamente un 5% de probabilidad de hacer trampa.

¿Y cuando les preguntaron si habían engañado a una pareja? Sólo el 9% reconoció haber sido infiel.

13.- El cariño mantiene juntas a las personas

Una investigación de la universidad de Carolina del Norte pidió a los participantes que llevaran un diario donde registraran los gestos de amor que sus parejas hacían por ellos y los sentimientos que ello les generaba. Los investigadores descubrieron que las parejas más fuertes tienen más gestos amorosos.

En tanto, otra serie de estudios, dirigida por un investigador en la Universidad de California, Berkeley, mostró que las parejas más agradecidas eran más propensas a estar juntas 9 meses más que las que no mostraban signos de gratitud.

14.- Con el tiempo te das cuenta no eres sólo una persona

Sólo una vez que una pareja comienza a vivir junta, los miembros se puede dar cuenta de que tienen prioridades y tolerancias distintas -como, por ejemplo, lo que se considerar o no un desastre-.

“La gente tiene que aceptar que todos somos distintos, dice Ellyn Bader, terapeuta de parejas. “Hay que aceptar que todos somos distintos de lo que pensabas o querías ser. Tenemos sentimientos, intereses y anhelos distintos. Pero la vida en pareja implica que dos unidades funcionen como un conjunto. Es la muy estresante pero necesaria evolución”.

15.- En el sexo: Calidad le gana a cantidad

Un estudio de Carnegie Mellon mostró que existe una relación directa entre la frecuencia de las relaciones sexuales de las parejas y lo felices que son sus miembros.

Los investigadores dividieron un grupo de parejas casadas en dos conjuntos: Durante 90 días, la mitad continuó con su frecuencia habitual de relaciones sexuales y la otra mitad aumentó ese número al doble. Cuando los investigadores midieron cómo cada grupo se sentía al final del experimento, el grupo que había duplicado su frecuencia de relaciones sexuales se mostró, de hecho, un poco menos feliz.

El investigador principal detrás del estudio dijo a The New York Times: “Si quieres ser feliz, centra tu atención en la calidad del sexo, por sobre la cantidad”.

Y tú… ¿Tienes algún consejo para los que están a punto de tomar la decisión?